Una materia que sigue pendiente

El director de la Consultora Equis destaca que el trabajo informal supera en un 60% al promedio registrado en los "90.

NADA CAMBIA. Según Artemio López, los estándares económicos actuales son iguales o peores que los consolidados durante la década pasada en la que reinó la convertibilidad.
NADA CAMBIA. Según Artemio López, los estándares económicos actuales son iguales o peores que los consolidados durante la década pasada en la que reinó la convertibilidad.
21 Agosto 2005
La inequidad en los ingresos sigue siendo una materia pendiente en la Argentina. Según lo destacó el director de la Consultora Equis, Artemio López, a LA GACETA, en medio de tasas de crecimiento anuales del orden del 9% del PBI, tras la devaluación de 2002, el comportamiento de la economía promovió niveles de inequidad distributiva superiores a un 35% al promedio de la década de los ?90 medido por brecha de ingresos.
De esta forma, considera el experto, se materializó la quinta brecha distributiva de la historia entre el 10% más rico y más pobre de perceptores de ingreso, así como el primer registro de mayor concentración del ingreso medido por el coeficiente Gini. Al mismo tiempo -observa-, tras la devaluación se observó un crecimiento récord de la informalidad laboral que hoy supera en un 60% al promedio de informalidad de los ?90 y la persistencia de altos niveles de pobreza e indigencia superiores en un 95% y 300% respectivamente a los registrados en el promedio de la década pasada.
Por otra parte, a más de tres años del inicio de la etapa sustitutiva abierta en 2002, las tasas de desempleo abierto en torno al 15% de la población económicamente activa (PEA) -sin contabilizar los planes de empleo precario estatales- son aún superiores en un 14% al promedio del período comprendido entre los años más críticos en términos de generación de empleo de la etapa convertible, entre 1994 y 2001.
López destaca, asimismo, la caída salarial del 13,3% respecto a los niveles del Indice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto de 2005, la ubicación del ingreso medio perceptor de un 12,9% por debajo del valor de la línea de la pobreza para un hogar tipo y la constatación de que el actual ingreso per capita perceptor medido en dólares es equivalente a apenas al 35% del ingreso per capita perceptor medido en 1995. El analista estima que esos índices muestran cabalmente las características socioeconómicas centrales con patrones similares cuando no empeorados respecto a la década de los ?90 que aún hoy dominan la etapa post devaluación.
Entiende López que la evolución de indicadores socioeconómicos relevantes por su impacto directo sobre la vida cotidiana de la ciudadanía tras la devaluación y, en particular durante la gestión del ministro Roberto Lavagna (en su cargo desde la presidencia de Duhalde), con tasas de crecimiento del PBI superiores al 9% anual, no logra diferenciarse de la de los ?90.
Peor aún -afirma López-, pareciera establecerse como tendencia de mediano y largo plazo estándares socioeconómicos similares -cuando no empeorados- a los consolidados durante la década pasada. En este sentido, el actual patrón distributivo muestra nítidamente, más allá de toda retórica, esta inocultable continuidad.

Se debe mejorar la posición del NOA
Por Fernando Bach, Director Ejecutivo Fundación del Tucumán
Se debe analizar la evolución directa de la situación social de la provincia y el NOA, y compararla con otras regiones argentinas. Desde 2002, la pobreza del NOA ha disminuido del 70% de las personas al 56%, un 23%; y la indigencia bajó del 35% al 21%, un 40 %. Esto es una excelente noticia. En Tucumán los indicadores muestran tendencias similares e igualmente positivas. La clara mejora de la situación reconoce en Tucumán cuatro factores, que son: la mejora de la economía, la acción del sector público provincial, la mayor conciencia y el trabajo en red de los actores, y el crecimiento de la responsabilidad social empresaria.
Con la economía mejoró la situación laboral; los actores sociales desde la crisis de 2002 han mejorado su trabajo en red y su capacidad para articular con los otros sectores de la sociedad; y los empresarios entienden en forma creciente que la inversión en la comunidad, aumenta el valor de la empresa y genera capital social, factor necesario para mejorar la competitividad, la productividad, la democracia y el desarrollo social.
El sector público provincial muestra un desempeño muy bueno en dos áreas altamente sensibles en la lucha contra la pobreza y a favor de la mejora de la competitividad provincial y regional, como la salud y la educación. Es notable la positiva evolución del sistema de salud. Merece destacarse la alta disminución de la mortalidad infantil y las inversiones en los sistemas primarios de atención y hospitalario. La crisis está lejos de ser superada. Quiero recordar que en la provincia, entre los menores de 14 años, el 69% vive en la pobreza, y el 30% en la indigencia.
Otra parte esencial es la comparación del NOA con el promedio de Argentina. Lamentablemente, la brecha de desarrollo social ha crecido. En el país la pobreza ha bajado un 33%, del 60% de las personas al 40%. Y la indigencia ha disminuido un 50%, pasando del 30% de las personas a un 15%. El NOA es perjudicado en la distribución entre provincias que se realiza en la alta inversión que el Presupuesto nacional asigna al conjunto de los distritos.
En la medida que mejora la situación socioeconómica cada vez es más difícil mantener la tendencia actual. La forma más eficiente de seguir luchando contra la pobreza regional es mejorar su competitividad en una acción público-privada sostenida y de largo plazo, lo que es el punto central de la Agenda de Desarrollo Sustentable del NOA 2016.

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