El Centro Terán fue una caldera

Unas 800 personas asistieron al espectáculo.

TEMAS FUERTES. Los integrantes de El otro yo no dejaron que la gente permaneciera inmóvil y brindaron un buen show.
TEMAS FUERTES. Los integrantes de El otro yo no dejaron que la gente permaneciera inmóvil y brindaron un buen show.
01 Agosto 2005
El otro yo mostró el viernes distintas caras de un espejismo, con una sola imagen inamovible: la del rock matizado con bastante punk y con varios otros sonidos.
A la medianoche, y en un salón cuyas paredes transpiraban, la banda de Temperley, Buenos Aires, empezó con "Licuadora mutiladora" para recorrer gran parte de sus 10 discos. Pero el acento estuvo puesto especialmente en "Espejismo", el que vinieron a presentar en el marco de su extensa y agotadora Gira interminable, con la que están recorriendo todo el país para terminar en noviembre, en Obras.
Las 800 personas que, según los organizadores llenaron el Centro Cultural Juan B. Terán hasta convertirlo en una caldera, corrieron, saltaron y bailaron durante una hora y 40 minutos. Aun soportando el calor y la densidad del aire, ninguno de los tucumanos presentes (principalmente adolescentes y jóvenes), se quedó quieto. Menos aún cuando la banda hizo el tema "Calles", o cuando Cristian Aldana (voz y guitarra) dijo: "somos todos mascotas de este maldito sistema", antes de empezar a tocar "Mascotas del sistema". Lo mismo ocurrió con "Alegría", cerca del final de la noche.
Cristian, María Fernanda Aldana (bajo y voz), Ezequiel Araujo (guitarra y coros) y Raimundo "Ray" Fajardo (batería), tienen sobre el escenario una energía y una festividad altamente contagiosa y eso generaliza las ganas de moverse. La banda subió a tocar con una escenografía alegórica a "Espejismo", con un avión de cartón colgando y con imágenes en el fondo de una bailarina. Todo armónicamente seguido por un buen sistema de luces y de sonido.
Antes, y durante 40 minutos, la banda tucumana Pelops hizo sus canciones que entrelazan estilos fuertes en un esquema sumamente cálido y divertido. Alfredo Socci (voz y guitarra), subió al escenario enfundado en un ajustado vestido negro con vuelos en el cuello, en una imagen -no obstante- para nada femenina.
El, Teddy Larreina (bajo) y Mariano Mafredi (batería) estuvieron acompañados por muñecos de trapo que colgaban de tanzas, cada uno con una caricatura de los tres músicos.

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