Un final a toda orquesta

Decenas de familias soportaron el calor de la tarde del domingo para escuchar música clásica y tango.

01 Agosto 2005
El VII Julio Cultural empezó con un concierto de la Orquesta Sinfónica en el teatro Alberdi, y ayer terminó con otro recital de la Juvenil, pero al aire libre, como una confirmación de que la música clásica fue una de las grandes protagonistas de la programación.
Soportando el calor de la tarde, muchas familias se acercaron al escenario que se construyó en las escalinatas de la estación del ferrocarril Mitre (Catamarca al 900). Allí, bajo la dirección de Gustavo Guersman, 54 jóvenes interpretaron un repertorio variado: desde la “Pequeña serenata nocturna”, de Mozart, pasando por una selección de música de películas, para concluir con las “Danzas húngaras”, de Brahms.
En un momento del descanso, Guersman le dijo a LA GACETA: “todo lo que hicimos durante el Julio tuvo llegada a la gente. Creo que debemos seguir apostando a la calidad y no pensar que es para poca gente, porque la música clásica puede ser para todos. Los conciertos que se hicieron este mes así lo demuestran”, aseguró. Cada interpretación fue seguida con mucho interés por el público. “Me parece excelente esta idea de traer los clásicos como Mozart o Brahms a la plaza. Mis chicos están encantados, y la verdad es que fue una buena tarde”, dijo Valeria González. “Sirve para quitar la idea de que la buena música sólo la pueden disfrutar algunos; a mí me gusta de todo tipo y la gozo plenamente”, respondió María del Socorro Alvarez, una abuela que cuidaba a sus dos nietos. Previamente a la actuación de la Orquesta Juvenil -y fuera de programación- subió al escenario el octeto Intermezzo, que le puso algo de tango a la tarde del domingo. Y los aplausos no se hicieron esperar, sobre todo por parte de los más adultos. Las dos agrupaciones se escucharon bien, y puede considerarse un buen cierre para el mes que estuvo colmado de espectáculos en toda la ciudad.

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