05 Julio 2005 Seguir en 
Edimburgo.- Unos 90 manifestantes de distintos países que repudiaban la cumbre del G-8 -que se realizará entre mañana y el viernes- fueron detenidos ayer en Edimburgo, la capital escocesa, tras enfrentarse a la policía. La reunión tendrá lugar en la vecina localidad de Gleneagles. Unas 20 personas, entre policías y activistas contra la pobreza, resultaron levemente heridas y fueron atendidas en hospitales.
Presión poderosa
Las manifestaciones forman parte de una campaña mundial contra las políticas del selecto Grupo de los 8, conformado por los 7 países más ricos del planeta -Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Italia, Japón, Alemania- más Rusia. La campaña tuvo un hito con el festival Live 8, que se constituyó en la manifestación musical en contra de la pobreza más grande de la historia. El propósito es presionar a los países más poderosos para que redistribuyan sus riquezas. El propio papa Benedicto XVI pidió a los líderes del G-8 la condonación de la deuda de los países más pobres y mayor ayuda para las naciones de Africa, un continente azotado por múltiples carencias y por las peores enfermedades.
La pobreza en el Tercer Mundo y el cambio climático son los principales temas en la agenda de la cumbre. Respecto del segundo, el presidente George W. Bush anticipó que su país rechaza el Protocolo de Kioto porque los planteos son perjudiciales para la economía de Estados Unidos, el país más contaminante del mundo. Ayer, al menos tres grupos de unas 250 personas cada uno -en su mayoría jóvenes- que surgieron sorpresivamente en diversos puntos del centro de la capital escocesa jugaron durante varias horas al gato y al ratón con policías antimotines. Los jóvenes desafiaban a los efectivos antidisturbios, pero cuando eran dispersados surgían grupos duros de entre los manifestantes que lanzaban botellas contra los vehículos policiales.
El carnaval
El objetivo de la manifestación de ayer, llamada "Carnaval para gozar mucho", fue el de denunciar la guerra, el capitalismo y la esclavitud del trabajo asalariado, indicó uno de los organizadores. Pero la manifestación también congregó a muchas personas que buscaban protestar contra los líderes del G-8. "Los países ricos han causado pobreza en el Tercer Mundo, y el G-8 sigue causando pobreza, con sus políticas", dijo una mujer de 55 años que llegó a Edimburgo junto con su marido. Un portugués vino con otros 40 jóvenes de su país para la marcha de mañana en Gleneagles. "Los líderes del G-8 están llevando al mundo a un hoyo. América Latina, Asia, Africa... todo está mal, cuando no debería ser así. Hay suficientes recursos para todos; para lo que no hay suficiente es para la codicia", dijo. (Reuter-AFP-NA)
Ya no pueden soslayar al gigante comunista chino
Por Brian Love
PARIS.- La estrella de la cumbre en Escocia será, sin duda, el presidente chino, Hu Jintao. Su país, un gigante comunista que no pertenece al selecto club de los ricos, está cambiando el orden económico mundial. Según analistas, para el G8 (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Italia, Japón, Alemania y Rusia) la cuestión de si podrá o no enfrentar los desafíos del siglo XXI ya no es un debate puramente académico. La demanda -insaciable- china de energía impulsa los precios del petróleo a nuevos récords y crea un nuevo punto de tensión que se suma a otras disputas de occidente con Pekín, como los controles cambiarios que abaratan sus exportaciones.
Hu fue invitado a la cumbre porque los líderes mundiales ya no pueden pasar por alto a un país de 1.300 millones de habitantes, donde sólo una ciudad produce la mayor parte de los bolígrafos y los encendedores, mientras que otra exporta un gran número de todas las computadoras del mundo. Según observadores, China será la segunda mayor economía del mundo en 2050, después de EE.UU., e India será la tercera. Hasta hace sólo unos años, los diplomáticos de las naciones del G8 ni soñaban con China incorporada a su club. Ya se habla de esa posibilidad. Es una de las naciones en desarrollo que jugaron un rol importante en 2004 para que la economía global pudiera expandirse a la tasa más rápida en 30 años -5,1%- pese al lento crecimiento de Europa y de Japón. (Reuter)
Presión poderosa
Las manifestaciones forman parte de una campaña mundial contra las políticas del selecto Grupo de los 8, conformado por los 7 países más ricos del planeta -Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Italia, Japón, Alemania- más Rusia. La campaña tuvo un hito con el festival Live 8, que se constituyó en la manifestación musical en contra de la pobreza más grande de la historia. El propósito es presionar a los países más poderosos para que redistribuyan sus riquezas. El propio papa Benedicto XVI pidió a los líderes del G-8 la condonación de la deuda de los países más pobres y mayor ayuda para las naciones de Africa, un continente azotado por múltiples carencias y por las peores enfermedades.
La pobreza en el Tercer Mundo y el cambio climático son los principales temas en la agenda de la cumbre. Respecto del segundo, el presidente George W. Bush anticipó que su país rechaza el Protocolo de Kioto porque los planteos son perjudiciales para la economía de Estados Unidos, el país más contaminante del mundo. Ayer, al menos tres grupos de unas 250 personas cada uno -en su mayoría jóvenes- que surgieron sorpresivamente en diversos puntos del centro de la capital escocesa jugaron durante varias horas al gato y al ratón con policías antimotines. Los jóvenes desafiaban a los efectivos antidisturbios, pero cuando eran dispersados surgían grupos duros de entre los manifestantes que lanzaban botellas contra los vehículos policiales.
El carnaval
El objetivo de la manifestación de ayer, llamada "Carnaval para gozar mucho", fue el de denunciar la guerra, el capitalismo y la esclavitud del trabajo asalariado, indicó uno de los organizadores. Pero la manifestación también congregó a muchas personas que buscaban protestar contra los líderes del G-8. "Los países ricos han causado pobreza en el Tercer Mundo, y el G-8 sigue causando pobreza, con sus políticas", dijo una mujer de 55 años que llegó a Edimburgo junto con su marido. Un portugués vino con otros 40 jóvenes de su país para la marcha de mañana en Gleneagles. "Los líderes del G-8 están llevando al mundo a un hoyo. América Latina, Asia, Africa... todo está mal, cuando no debería ser así. Hay suficientes recursos para todos; para lo que no hay suficiente es para la codicia", dijo. (Reuter-AFP-NA)
Ya no pueden soslayar al gigante comunista chino
Por Brian Love
PARIS.- La estrella de la cumbre en Escocia será, sin duda, el presidente chino, Hu Jintao. Su país, un gigante comunista que no pertenece al selecto club de los ricos, está cambiando el orden económico mundial. Según analistas, para el G8 (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Italia, Japón, Alemania y Rusia) la cuestión de si podrá o no enfrentar los desafíos del siglo XXI ya no es un debate puramente académico. La demanda -insaciable- china de energía impulsa los precios del petróleo a nuevos récords y crea un nuevo punto de tensión que se suma a otras disputas de occidente con Pekín, como los controles cambiarios que abaratan sus exportaciones.
Hu fue invitado a la cumbre porque los líderes mundiales ya no pueden pasar por alto a un país de 1.300 millones de habitantes, donde sólo una ciudad produce la mayor parte de los bolígrafos y los encendedores, mientras que otra exporta un gran número de todas las computadoras del mundo. Según observadores, China será la segunda mayor economía del mundo en 2050, después de EE.UU., e India será la tercera. Hasta hace sólo unos años, los diplomáticos de las naciones del G8 ni soñaban con China incorporada a su club. Ya se habla de esa posibilidad. Es una de las naciones en desarrollo que jugaron un rol importante en 2004 para que la economía global pudiera expandirse a la tasa más rápida en 30 años -5,1%- pese al lento crecimiento de Europa y de Japón. (Reuter)






