18 Junio 2005 Seguir en 
BRASILIA.- Con la expectativa de revertir la crisis desatada por graves acusaciones de corrupción que paralizan al gobierno y al Congreso, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva sacrificó el jueves a José Dirceu, su brazo derecho en el gobierno, y se espera que la semana próxima profundice la reestructuración de su gabinete. Lula elogió el gesto de Dirceu, que vuelve ahora a ocupar su banca en Diputados, donde se reencontrará con su par Roberto Jefferson, líder del Partido Trabalhista Brasileño (PTB, aliado del gobierno), principal protagonista en la crisis que sacude a Brasil.
El primer escándalo estalló en mayo, cuando la revista "Veja" divulgó un video que mostraba a un alto funcionario de Correos recibiendo una coima de empresarios, a quienes dice que la operación cuenta con el aval del mismo Jefferson. Este reaccionó denunciando que el Partido de los Trabajadores (PT) pagaba sobornos a diputados de otros partidos, y acusó a Dirceu de haber manipulado las denuncias en su contra. La salida de Dirceu se precipitó el jueves, luego de que un ex agente de los servicios secretos brasileños implicó a la Casa Civil (la Jefatura de Gabinete) en acciones de infiltración en Correos. Ante la magnitud del escándalo, Lula optó por desprenderse del artífice de su victoria electoral en 2002 e indiscutible hombre fuerte de su gobierno, hasta que los primeros escándalos empezaron a debilitarlo.
Las alianzas
La renuncia de Dirceu era ampliamente esperada, y se supone que la reestructuración debe seguir, para limpiar la cara del gobierno frente a las denuncias que pesan contra algunos ministros, y a consolidar una alianza oficialista, diezmada por disensos y derrotas. Según analistas, la reforma ministerial debe abrir espacios a partidos aliados del centro y de la derecha. Se espera que el Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB, centro), que actualmente cuenta con dos ministerios, obtenga algo más. Asimismo, se supone que debería ingresar en el gobierno el Partido Progresista (conservador), del titular de Diputados, Severino Cavalcanti, que conquistó el cargo derrotando a dos candidatos de un dividido PT. El PTB decidió entregar sus cargos en el gobierno (un ministerio) aunque seguirá apoyando al PT en el Congreso. (Afp-na-dpa)
Purga en el partido gobernante
SAN PABLO.- El Partido de los Trabajadores (PT), creado por Lula en 1980, enfrenta con divisiones la peor crisis de su historia. Hoy, en una crucial reunión extraordinaria de la cúpula nacional en San Pablo, el PT decidirá si destituye a su tesorero, Delubio Soares, y al secretario general, Silvio Pereira, directa- mente involucrados en el esquema de corrupción que provocaron la renuncia de Dirceu.
Además de la depuración de la mesa ejecutiva, en la reunión se buscará una defensa efectiva ante la avalancha de denuncias que enfrenta el partido.
El problema es que el PT no enfrenta unido esta crisis. Una creciente ala izquierdista exige una amplia purga interna y la destitución del presidente del Banco Central, Henrique Meirelles (con rango ministerial) y del ministro de la Seguridad Social, Romero Jucá, ambos investigados por la Justicia. Además, reclaman a Lula que abandone la política económica ortodoxa y que prescinda de sus aliados de derecha, inmersos como el PT en la crisis, dado que las denuncias surgieron de un partido de la alianza. "Estamos pagando por las malas compañías que debimos tener, ya que Lula no ganó con mayoría en el Congreso", comentó un dirigente.
El partido enfrenta en setiembre internas para elegir a su presidente. Hay siete candidatos: dos del campo mayoritario aliado a Lula, incluido el titular del PT, José Genoino, y cinco de las corrientes de izquierda que en las últimas elecciones tuvieron el 30% de adhesión. (AFP-NA)
El primer escándalo estalló en mayo, cuando la revista "Veja" divulgó un video que mostraba a un alto funcionario de Correos recibiendo una coima de empresarios, a quienes dice que la operación cuenta con el aval del mismo Jefferson. Este reaccionó denunciando que el Partido de los Trabajadores (PT) pagaba sobornos a diputados de otros partidos, y acusó a Dirceu de haber manipulado las denuncias en su contra. La salida de Dirceu se precipitó el jueves, luego de que un ex agente de los servicios secretos brasileños implicó a la Casa Civil (la Jefatura de Gabinete) en acciones de infiltración en Correos. Ante la magnitud del escándalo, Lula optó por desprenderse del artífice de su victoria electoral en 2002 e indiscutible hombre fuerte de su gobierno, hasta que los primeros escándalos empezaron a debilitarlo.
Las alianzas
La renuncia de Dirceu era ampliamente esperada, y se supone que la reestructuración debe seguir, para limpiar la cara del gobierno frente a las denuncias que pesan contra algunos ministros, y a consolidar una alianza oficialista, diezmada por disensos y derrotas. Según analistas, la reforma ministerial debe abrir espacios a partidos aliados del centro y de la derecha. Se espera que el Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB, centro), que actualmente cuenta con dos ministerios, obtenga algo más. Asimismo, se supone que debería ingresar en el gobierno el Partido Progresista (conservador), del titular de Diputados, Severino Cavalcanti, que conquistó el cargo derrotando a dos candidatos de un dividido PT. El PTB decidió entregar sus cargos en el gobierno (un ministerio) aunque seguirá apoyando al PT en el Congreso. (Afp-na-dpa)
SAN PABLO.- El Partido de los Trabajadores (PT), creado por Lula en 1980, enfrenta con divisiones la peor crisis de su historia. Hoy, en una crucial reunión extraordinaria de la cúpula nacional en San Pablo, el PT decidirá si destituye a su tesorero, Delubio Soares, y al secretario general, Silvio Pereira, directa- mente involucrados en el esquema de corrupción que provocaron la renuncia de Dirceu.
Además de la depuración de la mesa ejecutiva, en la reunión se buscará una defensa efectiva ante la avalancha de denuncias que enfrenta el partido.
El problema es que el PT no enfrenta unido esta crisis. Una creciente ala izquierdista exige una amplia purga interna y la destitución del presidente del Banco Central, Henrique Meirelles (con rango ministerial) y del ministro de la Seguridad Social, Romero Jucá, ambos investigados por la Justicia. Además, reclaman a Lula que abandone la política económica ortodoxa y que prescinda de sus aliados de derecha, inmersos como el PT en la crisis, dado que las denuncias surgieron de un partido de la alianza. "Estamos pagando por las malas compañías que debimos tener, ya que Lula no ganó con mayoría en el Congreso", comentó un dirigente.
El partido enfrenta en setiembre internas para elegir a su presidente. Hay siete candidatos: dos del campo mayoritario aliado a Lula, incluido el titular del PT, José Genoino, y cinco de las corrientes de izquierda que en las últimas elecciones tuvieron el 30% de adhesión. (AFP-NA)






