15 Julio 2002 Seguir en 
El consultor de empresas Alberto Ziperovich opinó que las oscilaciones en el tipo de cambio entre el peso y el dólar no implican modificaciones inmediatas en los precios internos.
"Manifestar que si baja el tipo de cambio pueden bajar los precios resulta más una expresión de deseos en las actuales circunstancias", apuntó el experto tucumano. Sostiene que lo relacionado con las expectativas, en cambio, va a modificar los precios. "Por ejemplo, el supermercadismo no es un generador de precios, más allá de los componentes costos financieros y comerciales que el precio del bien incluye", agregó.
Los formadores de precios internos son los sectores vinculados al comercio exterior. "Para estos sectores nuestro mercado interno es un cliente más. Desde ese punto de vista el mercado de futuros es quien manda en las expectativas y estas incorporan elementos en la constitución del precio del bien", dijo Ziperovich.
Las empresas comercializadoras de bienes (supermercados y comercios en general) definen sólo el precio final y en este juegan variables que hoy tienen menor definición y más expectativas que el tipo de cambio: costo financiero, costo laboral y tarifas de servicios públicos.
"Independientemente que el Banco Central esté tomando dinero al 12% mensual, los anuncios de ajustes tarifarios o de aumentos salariales tienen mayor influencia en el precio final de un bien que las oscilaciones del tipo de cambio; aunque estas situaciones sean buenas para los tenedores de pesos, las empresas privatizadas y los empleados del sector privado", añadió el experto.
El cliente
Sin embargo, en el precio inicial del bien sí importan las expectativas cambiarias de los sectores ligados a la exportación de bienes primarios (cereales, harinas, aceites, etc.). "Para ellos un mercado de futuros es un elemento fundamental para definir el momento de venta y el cliente (mercado interno o externo) a quien vender", subraya Ziperovich. El mercado de futuros es un termómetro de mucha utilidad. A principio del actual Gobierno el dólar futuro para el 30 de junio de 2002 era $4 y se cumplió. "Hoy el dólar ha bajado de $4 a casi $3,50 y sin embargo no se avizoran bajas de precios internos, por varias razones", advierte el especialista.
Del lado del sector "formador de precios" hay un dólar futuro aún alto. Del lado de los sectores comercializadores hay costos financieros muy altos en un mercado crediticio restringido.
Para agregar condimento, si continuara a la baja el tipo de cambio, las ventajas financieras que implica un tipo de cambio futuro decreciente se diluirían con las actuales tasas financieras y con los pronósticos de alzas tarifarias y laborales.
Y para finalizar, si hablamos de expectativas en general, en la formación del precio de un bien juegan todos los elementos expuestos; la definición de los precios agrega o quita factores de riesgo comercial. Recordemos los comienzos de la convertibilidad cuando un buen aparato de TV podía costar hasta $1.000 y cuánto tiempo transcurrió hasta que vimos TV a $300 financiados a 24 meses. "Los riesgos contractuales, la inseguridad jurídica, los riesgos políticos, civiles y demás ingredientes de esta crisis adicionan factores de riesgo al precio final de los bienes", concluyó Ziperovich.
"Manifestar que si baja el tipo de cambio pueden bajar los precios resulta más una expresión de deseos en las actuales circunstancias", apuntó el experto tucumano. Sostiene que lo relacionado con las expectativas, en cambio, va a modificar los precios. "Por ejemplo, el supermercadismo no es un generador de precios, más allá de los componentes costos financieros y comerciales que el precio del bien incluye", agregó.
Los formadores de precios internos son los sectores vinculados al comercio exterior. "Para estos sectores nuestro mercado interno es un cliente más. Desde ese punto de vista el mercado de futuros es quien manda en las expectativas y estas incorporan elementos en la constitución del precio del bien", dijo Ziperovich.
Las empresas comercializadoras de bienes (supermercados y comercios en general) definen sólo el precio final y en este juegan variables que hoy tienen menor definición y más expectativas que el tipo de cambio: costo financiero, costo laboral y tarifas de servicios públicos.
"Independientemente que el Banco Central esté tomando dinero al 12% mensual, los anuncios de ajustes tarifarios o de aumentos salariales tienen mayor influencia en el precio final de un bien que las oscilaciones del tipo de cambio; aunque estas situaciones sean buenas para los tenedores de pesos, las empresas privatizadas y los empleados del sector privado", añadió el experto.
El cliente
Sin embargo, en el precio inicial del bien sí importan las expectativas cambiarias de los sectores ligados a la exportación de bienes primarios (cereales, harinas, aceites, etc.). "Para ellos un mercado de futuros es un elemento fundamental para definir el momento de venta y el cliente (mercado interno o externo) a quien vender", subraya Ziperovich. El mercado de futuros es un termómetro de mucha utilidad. A principio del actual Gobierno el dólar futuro para el 30 de junio de 2002 era $4 y se cumplió. "Hoy el dólar ha bajado de $4 a casi $3,50 y sin embargo no se avizoran bajas de precios internos, por varias razones", advierte el especialista.
Del lado del sector "formador de precios" hay un dólar futuro aún alto. Del lado de los sectores comercializadores hay costos financieros muy altos en un mercado crediticio restringido.
Para agregar condimento, si continuara a la baja el tipo de cambio, las ventajas financieras que implica un tipo de cambio futuro decreciente se diluirían con las actuales tasas financieras y con los pronósticos de alzas tarifarias y laborales.
Y para finalizar, si hablamos de expectativas en general, en la formación del precio de un bien juegan todos los elementos expuestos; la definición de los precios agrega o quita factores de riesgo comercial. Recordemos los comienzos de la convertibilidad cuando un buen aparato de TV podía costar hasta $1.000 y cuánto tiempo transcurrió hasta que vimos TV a $300 financiados a 24 meses. "Los riesgos contractuales, la inseguridad jurídica, los riesgos políticos, civiles y demás ingredientes de esta crisis adicionan factores de riesgo al precio final de los bienes", concluyó Ziperovich.







