12 Junio 2005 Seguir en 
WASHINGTON.- El gobierno de George W. Bush, que declaraba que iba a aplastar a la industria tabacalera en un proceso histórico, rebajó sus demandas a un mínimo, lo que llevó a pensar en un negociado entre las empresas y la administración del presidente George W. Bush. Al cierre de los alegatos, la Fiscalía pidió que las empresas destinen U$S 10.000 millones a campañas para dejar de fumar; una cifra significativamente menor a los U$S 130.000 millones que pedía hasta ahora.La pena sería impuesta si las tabacaleras son declaradas culpables de haber engañado durante 50 años a los consumidores sobre los riesgos del tabaco. El veredicto no se espera antes de varias semanas o incluso meses.
Más allá del aspecto económico y del alivio para las finanzas de Philip Morris, RJ Reynolds o British American Tobacco, entre otras compañías, el caso es considerado como eminentemente político y desató airadas reacciones en la oposición demócrata.
Favoritismo
Dado el cambio brusco al momento de fijar los montos, varios legisladores demócratas quieren investigar el rol que jugó en ese cambio el subsecretario de Justicia, Robert McCallum, que habría trabajado para RJ Reynolds, fabricante de Camel y Winston. Un editorial del diario "The New York Times" denunció el conflicto de intereses entre el gobierno republicano y una industria conocida por ser una gran contribuyente de las campañas políticas. A su vez, el "The Wall Street Journal" dijo que el gobierno ridiculizó la demanda al reducirla en más de 90%. Los abogados de los fabricantes de cigarrillos no esperaban tanto favor. (AFP-NA)
Más allá del aspecto económico y del alivio para las finanzas de Philip Morris, RJ Reynolds o British American Tobacco, entre otras compañías, el caso es considerado como eminentemente político y desató airadas reacciones en la oposición demócrata.
Favoritismo
Dado el cambio brusco al momento de fijar los montos, varios legisladores demócratas quieren investigar el rol que jugó en ese cambio el subsecretario de Justicia, Robert McCallum, que habría trabajado para RJ Reynolds, fabricante de Camel y Winston. Un editorial del diario "The New York Times" denunció el conflicto de intereses entre el gobierno republicano y una industria conocida por ser una gran contribuyente de las campañas políticas. A su vez, el "The Wall Street Journal" dijo que el gobierno ridiculizó la demanda al reducirla en más de 90%. Los abogados de los fabricantes de cigarrillos no esperaban tanto favor. (AFP-NA)






