12 Junio 2005 Seguir en 
Bolivia pasó de la convulsión a lo que parece una calma chicha. Después de tres semanas de manifestaciones y del asfixiante bloqueo a La Paz y El Alto (ciudad contigua a la capital política) a cargo de sectores que pretenden -prioritariamente- la nacionalización de los hidrocarburos y la realización de elecciones en 180 días, el país vecino va recuperando la normalidad.
Ayer -según señalaron las agencias DPA, Reuter y Télam-, como signo de la tregua concedida al presidente interino Eduardo Rodríguez (el reemplazante del renunciado Carlos Mesa), en La Paz se reanudó el suministro de combustibles, después de que los habitantes de El Alto levantaron los bloqueos. Con esa medida abandonaron la capital (de 1,2 millón de habitantes) cocaleros, mineros y campesinos que se movilizaron desde fines del mes pasado y declararon un receso.
El ingreso de los combustibles permitió que diversos servicios que se habían restringido en extremo, caso del transporte público, pudieran normalizarse, en gran parte. El comercio en general (incluidos bares y restaurantes), afectado por las movilizaciones, también pudo recuperar su actividad. Pero, como consecuencia directa de las restricciones de combustible y de algunos insumos básicos, los paceños se encontraron con una suba de precios en alimentos y otros productos.Mientras tanto, los operadores aéreos levantaron un paro de actividades y se suspendieron las protestas en Cochabamba (centro), Potosí (suroeste) y Santa Cruz (oriente).
Si bien en las últimas horas los ánimos de los distintos movimientos sociales parecieron calmarse, sus líderes anunciaron que mantendrán los pedidos de que se realicen elecciones cuanto antes, se nacionalicen los hidrocarburos y se convoque a una Asamblea Constituyente e incluso a un referendo sobre las autonomías. Advirtieron, además, que Rodríguez deberá actuar rápidamente para atender las demandas populares y evitar una nueva ola de protestas.
Derrota del MNR
Según los analistas, con renuncia exigida a la presidencia de Hormando Vaca Díez, el ex mandatario de Bolivia, Gonzalo "Goñi" Sánchez de Lozada (líder del Movimiento Nacionalista Revolucionario -MNR-), volvió a sufrir una derrota política. Así, estiman, mientras en la izquierda se consolida el liderazgo de Evo Morales, resurge la derecha que siguió a Hugo Banzer. Con todo, algunos observadores consideran que con la caída de Vaca Díez, un terrateniente cruceño del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), partido aliado del "goñismo", quedan afectadas, temporariamente, las ambiciones separatistas del oriente petrolero boliviano. Esta zona (departamentos de Tarija y Santa Cruz), es la más rica de Bolivia, y constituye la segunda reserva de gas de Sudamérica, detrás de Venezuela.
La crisis boliviana -según dijo a LA GACETA Martín Carballeira, abogado de la Universidad de Belgrano-, puede ser entendida por múltiples variables, como ser: la explotación de los minerales, la fragilidad institucional, su construcción demo- gráfica o su Constitución nacional. En este caso, el estudioso optó por la última variable. Observó que la Constitución se sancionó en 1967 y fue reformada, por Sánchez de Lozada, en 1995, mediante la Ley 1.615. Establece que Bolivia es un país de carácter unitario. Por ello, los prefectos (gobernadores en las provincias argentinas) son nombrados por el Presidente de la República.
Otra nota distintiva -indicó Carballeira- es que el Congreso se reúne todos los años el 6 de agosto, sólo por 90 días, prorrogables por 30 días más, y sus sesiones anuales son muy breves. Durante su receso se constituye la Comisión del Congreso, formada por 9 senadores y 18 diputados, con atribuciones poco importantes. El presidente de la república es elegido por voto directo, pero si no reuniese la mayoría absoluta ninguno de los candidatos, lo elige el Congreso en sesión plenaria.
"Este abismo entre la voluntad popular, mecánica de elección de autoridades y posterior representación, puede constituir una de las múltiples causales que contribuyen a que el país esté inmerso en tan grave crisis" estimó el estudioso. Si Morales, representante de los sectores excluidos, alcanzara la presidencia, podría contar con los prefectos como acumulación de poder, más allá de tener un Senado opositor. Bolivia se debate entre la voluntad y la capacidad de ser un país (con 6 millones de pobres) con un nuevo orden institucional", señaló Carballeira.
Lo cierto es que el Tesoro general del empobrecido país dejó de percibir unos U$S 5 millones, a raíz de las protestas. Otra carga que viene a sumarse a la tragedia boliviana.
PUNTO DE VISTA I
Nacionalizar implicaría retroceder
Gabriel Columba
Periodista de Santa Cruz de la Sierra
Si bien las tensiones generadas en las últimas semanas entre bolivianos han bajado, en lo que respecta a manifestaciones, movilizaciones, etc, existe cierta incertidumbre en todos los sectores de la sociedad, sobre todo en el sector de los empresarios. Esa inquietud, fundada por cierto, responde a que en la nueva situación que se está planteando aparece como que se pretende imponer, en un lugar preponderante de la agenda, la nacionalización de los hidrocarburos, en primera instancia y luego, de todos los recursos naturales.
En cuanto a los contratos efectuados en distintos niveles, caso de los firmados con la Argentina por el gas, se cree que serán respetados.
Distintas personas que participaron de cerca de esos acuerdos, caso del diputado del Movimiento al Socialismo (MAS) y líder cocalero Evo Morales, manifestaron que se seguirá con las exportaciones.
No obstante estas declaraciones, se teme que, como este proceso se manejó de manera antidemocrática, es decir, con presión en las calles y no en los espacios de debate democráticos, algunos grupos de activistas tomen campos petroleros y corten válvulas de oleoductos o gasoductos. Estas acciones impedirían que se cumpla con los contratos de gas, por ejemplo.
Por el momento, todo hace deducir que se empezará con un debate bastante largo antes de decidir si se nacionaliza o no a varios sectores. Hay posiciones bastante encontradas y muchas personas son conscientes de que una nacionalización implicaría un retroceso, en especial en el área de hidrocarburos.
En este caso implicaría que Repsol, BP, y muchas otras grandes empresas que están operando en el país, levanten las manos y establezcan algún tipo de juicio internacional. (Exclusivo para LA GACETA)
PUNTO DE VISTA II
Conflicto que genera varias acechanzas
Jorge Castro
Politólogo - Presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico
Bolivia está viviendo una disolución acelerada del poder político nacional. La consecuencia de esta crisis es que hay un doble movimiento insurreccional. Por un lado, los movimientos sociales del altiplano, con ejes en La Paz y en El Alto, en los que participan los campesinos y los indígenas, la Central Obrera Boliviana con varias organizaciones de extrema izquierda y el Movimiento de los Cocaleros, que lidera Evo Morales.
Por otro lado, desde enero de este año, en el oriente boliviano, con eje en Santa Cruz de la Sierra, aparecen los comités cívicos que representan a la población y a los intereses económicos de esta región, y que son los que ejercen el poder efectivo. Al desintegrarse el poder político en La Paz, estos sectores avanzan en un planteo autonómico que adquiere características de fragmentación territorial.
Bolivia es fundamental, en lo estratégico, para América del Sur, debido a que tiene fronteras comunes con los países más relevantes de la región.
Hay que tomar en cuenta que la Argentina depende de la provisión de gas de Bolivia, porque recibe 7 millones de m3 diarios. La previsión, hoy, es una disminución significativa de ese suministro o un encarecimiento que lo coloque fuera de los marcos del mercado. También existe la posibilidad de que si el enfrentamiento político se transforma en una confrontación violenta, se produzca una emigración masiva de población boliviana hacia la Argentina. Este es un hecho que se debe tener en cuenta, no en términos hipotéticos sino en términos operativos.Con todo lo ocurrido, los movimientos sociales encabezados por Evo Morales, en los que se incluyen las juntas vecinales de El Alto, en La Paz, que constituyen una forma de autogobierno distinta y opuesta a la del Estado boliviano, lograron un triunfo político significativo. Este éxito proviene de lograr la renuncia del presidente Carlos Mesa, primero y, luego, de que la sucesión institucional no funcione de acuerdo con la línea establecida por la Constitución, y que llegó a mano del presidente del Tribunal Supremo, Eduardo Rodríguez.
El objetivo perseguido no era reconstituir el poder político en La Paz, sino el de convocar a elecciones generales para setiembre u octubre de este año. (Exclusivo para LA GACETA)
Ayer -según señalaron las agencias DPA, Reuter y Télam-, como signo de la tregua concedida al presidente interino Eduardo Rodríguez (el reemplazante del renunciado Carlos Mesa), en La Paz se reanudó el suministro de combustibles, después de que los habitantes de El Alto levantaron los bloqueos. Con esa medida abandonaron la capital (de 1,2 millón de habitantes) cocaleros, mineros y campesinos que se movilizaron desde fines del mes pasado y declararon un receso.
El ingreso de los combustibles permitió que diversos servicios que se habían restringido en extremo, caso del transporte público, pudieran normalizarse, en gran parte. El comercio en general (incluidos bares y restaurantes), afectado por las movilizaciones, también pudo recuperar su actividad. Pero, como consecuencia directa de las restricciones de combustible y de algunos insumos básicos, los paceños se encontraron con una suba de precios en alimentos y otros productos.Mientras tanto, los operadores aéreos levantaron un paro de actividades y se suspendieron las protestas en Cochabamba (centro), Potosí (suroeste) y Santa Cruz (oriente).
Si bien en las últimas horas los ánimos de los distintos movimientos sociales parecieron calmarse, sus líderes anunciaron que mantendrán los pedidos de que se realicen elecciones cuanto antes, se nacionalicen los hidrocarburos y se convoque a una Asamblea Constituyente e incluso a un referendo sobre las autonomías. Advirtieron, además, que Rodríguez deberá actuar rápidamente para atender las demandas populares y evitar una nueva ola de protestas.
Derrota del MNR
Según los analistas, con renuncia exigida a la presidencia de Hormando Vaca Díez, el ex mandatario de Bolivia, Gonzalo "Goñi" Sánchez de Lozada (líder del Movimiento Nacionalista Revolucionario -MNR-), volvió a sufrir una derrota política. Así, estiman, mientras en la izquierda se consolida el liderazgo de Evo Morales, resurge la derecha que siguió a Hugo Banzer. Con todo, algunos observadores consideran que con la caída de Vaca Díez, un terrateniente cruceño del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), partido aliado del "goñismo", quedan afectadas, temporariamente, las ambiciones separatistas del oriente petrolero boliviano. Esta zona (departamentos de Tarija y Santa Cruz), es la más rica de Bolivia, y constituye la segunda reserva de gas de Sudamérica, detrás de Venezuela.
La crisis boliviana -según dijo a LA GACETA Martín Carballeira, abogado de la Universidad de Belgrano-, puede ser entendida por múltiples variables, como ser: la explotación de los minerales, la fragilidad institucional, su construcción demo- gráfica o su Constitución nacional. En este caso, el estudioso optó por la última variable. Observó que la Constitución se sancionó en 1967 y fue reformada, por Sánchez de Lozada, en 1995, mediante la Ley 1.615. Establece que Bolivia es un país de carácter unitario. Por ello, los prefectos (gobernadores en las provincias argentinas) son nombrados por el Presidente de la República.
Otra nota distintiva -indicó Carballeira- es que el Congreso se reúne todos los años el 6 de agosto, sólo por 90 días, prorrogables por 30 días más, y sus sesiones anuales son muy breves. Durante su receso se constituye la Comisión del Congreso, formada por 9 senadores y 18 diputados, con atribuciones poco importantes. El presidente de la república es elegido por voto directo, pero si no reuniese la mayoría absoluta ninguno de los candidatos, lo elige el Congreso en sesión plenaria.
"Este abismo entre la voluntad popular, mecánica de elección de autoridades y posterior representación, puede constituir una de las múltiples causales que contribuyen a que el país esté inmerso en tan grave crisis" estimó el estudioso. Si Morales, representante de los sectores excluidos, alcanzara la presidencia, podría contar con los prefectos como acumulación de poder, más allá de tener un Senado opositor. Bolivia se debate entre la voluntad y la capacidad de ser un país (con 6 millones de pobres) con un nuevo orden institucional", señaló Carballeira.
Lo cierto es que el Tesoro general del empobrecido país dejó de percibir unos U$S 5 millones, a raíz de las protestas. Otra carga que viene a sumarse a la tragedia boliviana.
PUNTO DE VISTA I
Nacionalizar implicaría retroceder
Gabriel Columba
Periodista de Santa Cruz de la Sierra
Si bien las tensiones generadas en las últimas semanas entre bolivianos han bajado, en lo que respecta a manifestaciones, movilizaciones, etc, existe cierta incertidumbre en todos los sectores de la sociedad, sobre todo en el sector de los empresarios. Esa inquietud, fundada por cierto, responde a que en la nueva situación que se está planteando aparece como que se pretende imponer, en un lugar preponderante de la agenda, la nacionalización de los hidrocarburos, en primera instancia y luego, de todos los recursos naturales.
En cuanto a los contratos efectuados en distintos niveles, caso de los firmados con la Argentina por el gas, se cree que serán respetados.
Distintas personas que participaron de cerca de esos acuerdos, caso del diputado del Movimiento al Socialismo (MAS) y líder cocalero Evo Morales, manifestaron que se seguirá con las exportaciones.
No obstante estas declaraciones, se teme que, como este proceso se manejó de manera antidemocrática, es decir, con presión en las calles y no en los espacios de debate democráticos, algunos grupos de activistas tomen campos petroleros y corten válvulas de oleoductos o gasoductos. Estas acciones impedirían que se cumpla con los contratos de gas, por ejemplo.
Por el momento, todo hace deducir que se empezará con un debate bastante largo antes de decidir si se nacionaliza o no a varios sectores. Hay posiciones bastante encontradas y muchas personas son conscientes de que una nacionalización implicaría un retroceso, en especial en el área de hidrocarburos.
En este caso implicaría que Repsol, BP, y muchas otras grandes empresas que están operando en el país, levanten las manos y establezcan algún tipo de juicio internacional. (Exclusivo para LA GACETA)
PUNTO DE VISTA II
Conflicto que genera varias acechanzas
Jorge Castro
Politólogo - Presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico
Bolivia está viviendo una disolución acelerada del poder político nacional. La consecuencia de esta crisis es que hay un doble movimiento insurreccional. Por un lado, los movimientos sociales del altiplano, con ejes en La Paz y en El Alto, en los que participan los campesinos y los indígenas, la Central Obrera Boliviana con varias organizaciones de extrema izquierda y el Movimiento de los Cocaleros, que lidera Evo Morales.
Por otro lado, desde enero de este año, en el oriente boliviano, con eje en Santa Cruz de la Sierra, aparecen los comités cívicos que representan a la población y a los intereses económicos de esta región, y que son los que ejercen el poder efectivo. Al desintegrarse el poder político en La Paz, estos sectores avanzan en un planteo autonómico que adquiere características de fragmentación territorial.
Bolivia es fundamental, en lo estratégico, para América del Sur, debido a que tiene fronteras comunes con los países más relevantes de la región.
Hay que tomar en cuenta que la Argentina depende de la provisión de gas de Bolivia, porque recibe 7 millones de m3 diarios. La previsión, hoy, es una disminución significativa de ese suministro o un encarecimiento que lo coloque fuera de los marcos del mercado. También existe la posibilidad de que si el enfrentamiento político se transforma en una confrontación violenta, se produzca una emigración masiva de población boliviana hacia la Argentina. Este es un hecho que se debe tener en cuenta, no en términos hipotéticos sino en términos operativos.Con todo lo ocurrido, los movimientos sociales encabezados por Evo Morales, en los que se incluyen las juntas vecinales de El Alto, en La Paz, que constituyen una forma de autogobierno distinta y opuesta a la del Estado boliviano, lograron un triunfo político significativo. Este éxito proviene de lograr la renuncia del presidente Carlos Mesa, primero y, luego, de que la sucesión institucional no funcione de acuerdo con la línea establecida por la Constitución, y que llegó a mano del presidente del Tribunal Supremo, Eduardo Rodríguez.
El objetivo perseguido no era reconstituir el poder político en La Paz, sino el de convocar a elecciones generales para setiembre u octubre de este año. (Exclusivo para LA GACETA)






