Resumen para apurados
- Un estudio de la Universidad de Washington reveló que la pobreza condiciona la función cerebral en niños de EE. UU. debido al estrés crónico y la falta de sueño.
- La investigación evaluó a 12.000 niños de 9 y 10 años mediante 649 variables, demostrando que el nivel socioeconómico impacta más que la crianza o el cociente intelectual.
- Los autores afirman que mejorar el descanso y mitigar el estrés en hogares vulnerables permitirá reducir las brechas en el desarrollo neurológico de millones de infantes.
La infancia es especialmente vulnerable a la pobreza. Los menores tienen más probabilidades de vivir en la pobreza que los adultos y las consecuencias pueden ser mayores en los años clave de su desarrollo. Un estudio de investigadores de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, concluye que los factores socioeconómicos explican en torno al 16 % la variabilidad en las medidas de la función cerebral de los niños, con un impacto mayor que el cociente intelectual (CI), el estilo de crianza o los antecedentes de salud.
Casi 900 millones de niños en todo el mundo viven en situación de pobreza multidimensional, según Unicef. En la investigación se evaluaron 649 variables que influyen en el desarrollo cerebral, agrupadas en categorías como tiempo de pantalla, capacidades cognitivas, salud física y mental, crianza, así como raza y sexo. Los investigadores analizaron a alrededor de 12.000 niños de entre 9 y 10 años, examinando su entorno, su salud y sus actividades diarias.
"El cerebro de un niño de un entorno socioeconómico bajo se parece al de un niño de un entorno socioeconómico alto que está privado de sueño y sometido a estrés", señaló Nico Dosenbach, autor sénior del estudio.
Añadió que no se trata de "un cerebro menos inteligente" y que, si hubiera formas de mejorar el sueño y reducir el estrés de los niños que viven en hogares con menos oportunidades socioeconómicas, podrían disminuir las diferencias asociadas a esas circunstancias.
Scott Marek, primer autor del estudio, se mostró sorprendido por lo que hallaron. "Pensaba que las oportunidades socioeconómicas tendrían importancia, pero no tanta. Eclipsaban todo lo demás", reconoció.
Señaló que, solo con observar las imágenes del cerebro de un niño, el equipo podía saber cuál es el nivel de bienestar económico de su familia, cuánto duerme y cuánto tiempo pasa frente a pantallas.







