Resumen para apurados
- Podólogos aconsejan comprar calzado al final del día en las tiendas, dado que los pies se ensanchan por la gravedad y el esfuerzo, evitando adquirir talles inadecuados.
- Durante la jornada, los fluidos descienden y el arco cede ante el peso corporal, expandiendo el pie hasta un talle respecto de la mañana y provocando rozaduras o ampollas.
- Aplicar este criterio y probar ambos pies caminando evitará gastos innecesarios en calzado en desuso y protegerá la salud postural y circulatoria a largo plazo.
Si en el zapatero del ropero hay varios pares que terminan arrumbados y casi sin uso porque ese calzado dolió al usarlo, no hay que quedarse con ese motivo solamente. En realidad, no hay que dejar de explorarlo, más que nada. ¿Por qué lo compré si lo sentía cómodo?
La respuesta puede tener que ver con el momento del día en el que se hizo la compra. Aunque suene a mito urbano o "truco de abuela" es una recomendación médica oficial de los podólogos y cirujanos ortopédicos de todo el mundo. El mejor momento absoluto para comprar o probar calzado es al final de la tarde o durante la noche, o sea justo después de haber realizado una caminata larga o completado la jornada laboral.
La explicación biológica es que a lo largo del día, debido a la gravedad y a la posición vertical, los fluidos corporales (sangre y linfa) bajan hacia las extremidades inferiores. Además, con cada paso que se hace, el arco del pie se aplana repetidamente bajo el peso del cuerpo.
Esto provoca dos fenómenos físicos reales al final del día: edema fisiológico, lo que se conoce como hinchazón cuando el pie se expande en volumen y alargamiento y ensanchamiento; el pie se vuelve literalmente más largo y más ancho (puede aumentar hasta medio talle o uno en comparación a la mañana).
El peligro de comprar por la mañana es que el calzado se ajusta al pie en el estado más reducido. Si se lo usa por la tarde, el zapato apretará, causará ampollas, rozaduras o cortará la circulación.
El testeo
Por la tarde, los podólogos dan como sugerencia tres pruebas rápidas antes de hacer la compra: probarse los dos zapatos, casi todo el mundo tiene un pie ligeramente más grande que el otro (por milímetros), la comodidad del pie más grande es la que debe guiar; caminar y no quedarse con la sensación del pie estando sentado porque no es la real, ya que se expande al soportar el peso total; y la prueba del pulgar, estando de pie, presionar la punta del zapato. Debe quedar un espacio libre de entre 0.5 y 1.2 centímetros entre el dedo más largo y la punta del calzado.







