La pobreza y la paz internacional concentran las expectativas de los argentinos sobre lo que debería priorizar el papa León XIV. Según el Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina, del Observatorio de las Creencias en Argentina (Ocrear), de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), el 43,2% de los consultados menciona la pobreza como primera prioridad y el 20,6%, la paz internacional. Juntas, ambas cuestiones reúnen el 63,8% de las respuestas.
La visita oficial se concretará el mes próximo, del 8 al 11 de noviembre. León XIV llegará el domingo 8 y, el lunes 9 a las 11.30, celebrará una misa en el Monumento a los Españoles, en Palermo, que se espera sea la más multitudinaria. El martes 10 viajará a Córdoba y el miércoles 11 estará en la Basílica de Luján. El decreto 1.103 fijó tres feriados: el lunes 9, en todo el país; el martes 10, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en Córdoba, y el miércoles 11, en la provincia de Buenos Aires. El lunes 9 cenará con los obispos, entre ellos el arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez.
En una entrevista que concedió a los periodistas Carolina Servetto y Guillermo Monti, para Conexión Play, de LG Play, el director del Ocrear, Marcos Carbonelli, explicó que el informe es el cuarto de una serie que empezó con el análisis de las afiliaciones religiosas. Entre los hallazgos más relevantes, señaló, está una división polarizada de la opinión pública entre quienes le asignan mucha importancia a la visita y quienes no la valoran así.
El 49,3% la considera algo o muy importante y el 50,7%, poco o nada importante. Entre las personas de 50 años y más, el 58,3% le atribuye importancia, frente al 39,8% de los jóvenes de 16 a 29 años. Por género, lo hace el 53,7% de las mujeres y el 44,5% de los varones. La brecha más marcada es territorial: en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), sólo el 35,5% la considera importante, contra el 56,2% en el resto del país. Carbonelli subrayó esa distancia entre el mal llamado interior y la zona metropolitana.
Según Carbonelli, apenas un poco más de un tercio de los consultados dijo que la visita incidiría en sus prácticas religiosas. El informe muestra que, entre los jóvenes, el 27,6% cree que podría acercarlos mucho o bastante a la religión o la espiritualidad, frente al 39% de quienes tienen entre 30 y 49 años. Carbonelli calificó de interesante ese desnivel. “Una visita importante en términos de liderazgo global, de autoridad pública para opinar de temas y no tanto, o al menos eso es lo que los argentinos manifiestan, en lo que tiene que ver con el propio campo religioso. No pareciera ser una visita que impacte en una reprogramación del nivel de las creencias o en una mayor adhesión al mundo de las creencias”, agregó.
La pobreza pesa más entre los jóvenes (49,2%), entre quienes tienen menor nivel educativo (45%) y entre los residentes del AMBA (50,9%). La paz internacional crece con la edad: la menciona el 12% de los jóvenes y más del 23% de los mayores de 30. Más atrás aparecen la transparencia de la Iglesia (9,7%), las migraciones (6,9%) y el medio ambiente (5,1%).
El informe marca un contraste: los jóvenes son quienes menos importancia atribuyen a la visita, pero también quienes más subrayan que el Papa otorgue centralidad a la pobreza. Carbonelli resumió que paz y pobreza son los ejes centrales que, para los argentinos, debería transitar la agenda de León XIV.
Más allá de la visita, Carbonelli ubicó los resultados en un cuadro de cambio religioso: el catolicismo sigue retrocediendo, el mundo evangélico crece y la gran noticia, dijo, es el avance de quienes no se identifican con ninguna religión, hoy el 22% de la población, más que los evangélicos, que rondan el 17%. A su criterio, es un proceso de secularización con un marcado acento en el individualismo.
Desafiliación general
En opinión de Carbonelli, hay una desafiliación general. “Hay gente que no sólo está desafiliada y ya no cree más en la política, sino que tampoco cree en la religión, en la universidad”, sostuvo.
A su entender, la individuación y la fragmentación son dos marcas de época que la Argentina comparte con el resto del mundo. “Encontramos sociedades cada vez más divididas en fragmentos cada vez más pequeños, como pequeños comunitarismos que al mismo tiempo van dividiendo las clases sociales entre sí. Eso vuelve muy difícil la conciliación y muy difícil encontrar relatos, narrativas y también liderazgos que consigan aunar aquello que antes estaba más pegado, más relacionado”, describió.
Carbonelli vinculó ese proceso con la caída de la natalidad: la juventud también pone en duda el mandato de tener hijos, formar una familia o casarse. “En los jóvenes está la clave de la sociedad del mañana. Es quizás el segmento más reflexivo y el que más está poniendo en cuestión los mandatos del pasado, y se rebela a las pertenencias del pasado, pertenencias religiosas, políticas, mandatos culturales”, aseguró.










