La batalla que San Martín libra lejos de la cancha y que Alejandro Orfila contó en primera persona

Las lesiones musculares de Cisnero, Arfaras y Rodríguez condicionan al plantel. Mano a mano con LA GACETA, el DT explicó causas y decisiones.

EL ORIGEN. En Mendoza, ante Deportivo Maipú, Arfaras sufrió un desgarro del bíceps femoral izquierdo; regresó, le hizo dos goles a Chacarita y volvió a lesionarse.
EL ORIGEN. En Mendoza, ante Deportivo Maipú, Arfaras sufrió un desgarro del bíceps femoral izquierdo; regresó, le hizo dos goles a Chacarita y volvió a lesionarse. Foto de Marcelo Ruiz/Especial para LA GACETA.

Resumen para apurados

  • El DT de San Martín de Tucumán, Alejandro Orfila, explicó esta semana la seguidilla de lesiones que sufre su plantel por el desgaste y la exigencia del torneo.
  • Futbolistas clave como Cisnero, Rodríguez y Arfaras arrastran recaídas musculares previas y debieron jugar condicionados ante las urgencias deportivas del equipo.
  • El club proyecta estudios y un reacondicionamiento físico profundo a fin de año, mientras pelea el tramo final del campeonato con múltiples bajas decisivas.
Resumen generado con IA

La oficina de Alejandro Orfila tiene paredes blancas, una ventana que da luz natural y un escritorio de madera clara. Sobre la mesa descansan una notebook, una agenda roja con el escudo de San Martín y su nombre en la tapa, unos anteojos apoyados encima, una birome, hojas con anotaciones, un silbato y un reloj. Ahí, después del regreso a las prácticas tras el agónico 3-2 contra Midland, el entrenador recibió amablemente a LA GACETA. “Este es mi búnker. Acá le llaman el confesionario”, dijo con una amplia sonrisa.

La charla, con la cabeza puesta en Quilmes, tuvo un eje central: las lesiones. El tema volvió a instalarse tras la confirmación del diagnóstico de Mauro Verón, que sufrió la rotura del ligamento colateral externo y una distensión del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Pero la preocupación va más allá: a lo largo del año, el plantel convivió con una seguidilla de problemas musculares, algunos con Andrés Yllana en el banco y otros ya con Orfila.

EN EL BÚNKER. Orfila recibió a LA GACETA en su oficina, a la que llaman “el confesionario”. EN EL BÚNKER. Orfila recibió a LA GACETA en su oficina, a la que llaman “el confesionario”. Foto de Gonzalo Cabrera Terrazas.

Cuando el DT asumió, Alan Cisnero ya estaba desgarrado y Gonzalo Rodríguez arrastraba una sobrecarga en la pantorrilla izquierda. Después llegaron las recaídas: la lesión de Cisnero en el recto anterior, los dos desgarros de Luca Arfaras y el del gemelo del “Turbo”. Los partes médicos del club también registraron en este tramo las contracturas musculares de Víctor Salazar y de Nicolás Ferreyra.

Orfila repasó caso por caso, y el de Cisnero es el más complejo. “La primera lesión que tuvo Alan fue un desprendimiento del aductor. Se recupera, aparece contra Patronato, juega medio tiempo y, por compensar, se lesiona el cuádriceps”, explicó. Después, según detalló, una patada le provocó un esguince de tobillo con líquido y mucho dolor.

Nadie puede anticipar cuándo aparece la molestia. “Es un chico que viene con una sintomatología desde antes de que yo llegue. Él te pide jugar, vos lo ves bien durante la semana y le ocurre en el partido. El futbolista siempre quiere jugar; después está la decisión mía”, sostuvo.

La mirada del DT

Esa decisión no siempre llega con el alta plena. Para explicarlo, puso como ejemplo a Leandro Paredes en Boca. “¿Vos creés que hoy (contra Vasco) juega o no juega? Yo creo que juega. Médicamente no está, pero hay una necesidad deportiva. A veces el entrenador decide que tal jugador al 50% le puede resolver situaciones de juego o situaciones anímicas dentro del equipo”, planteó.

Eso hizo con Cisnero ante Atlanta. “Le dije: ‘Alan, no podés patear de afuera del área, pero tu mayor virtud es gambetear. Si te gambeteás cuatro, gambeteate cinco. No vas a jugar de entrada, pero si la situación requiere que ingreses, vamos para adentro’. Si hubiese tenido otros jugadores, capaz que no lo hago, pero la necesidad te lleva a ese tipo de situaciones”, reconoció.

Contra Midland, en cambio, lo puso a prueba durante toda la semana. “Tiramos 14 o 15 remates de afuera del área, y Alan lo hizo de muy buena manera. En ese diálogo palpás cómo está un jugador: si lo ves dubitativo, también te ayuda a decidir”, relató. Entonces llegó la última duda. “¿Lo guardo para el segundo tiempo o lo pongo de entrada? Lo pongo de entrada, que me liquide el partido y después lo saco si lo tengo que sacar. Desgraciadamente se volvió a resentir, pero viene con un historial”, explicó.

El caso de Arfaras sigue la misma línea. “Por lo que tengo entendido, cuando llegó al club se demoró un poquito porque estaba lesionado. Casi que no tuve la oportunidad de tenerlo: se recuperó, se lesionó, lo volví a poner contra Chacarita, hizo dos goles y al partido siguiente se lesionó de vuelta”, relató.

Con el “Turbo” Rodríguez, el diagnóstico se repite. “Viene con el mismo patrón. Son tres futbolistas que hoy se lesionan seguido, y no es de ahora: vienen con arrastre”, advirtió.

El plan para después

Para Orfila, la solución no pasa por los parches. “Cuando todo termine, hay que pararlos definitivamente, hacerles estudios de todo tipo y equilibrarlos físicamente desde el punto de vista de la fuerza, para ver si se puede terminar con este tipo de lesiones”, anticipó.

Frente a Quilmes, el sábado desde las 16, el DT no tendrá a Cisnero ni a Verón, y tampoco a Bruno Cabrera, suspendido por acumulación de amarillas. “Encima nos agarra el último tramo del año. Son jugadores importantes y los necesitás, pero tenemos que convivir con eso”, admitió.

Aun así, Orfila se aferra al envión que dejó la remontada. “Vamos a ir como locos. No vemos la hora de que llegue el sábado para ir a buscar esos tres puntos que necesitamos, para que todos estemos contentos y seguir teniendo esperanza hasta la última”, cerró.

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