Estrategias para no odiar el lugar de trabajo

Un estudio reciente mostró que cuatro de cada cinco argentinos que trabajan están descontentos con lo que hacen. Eso es un sufrimiento.

14 Julio 2002
Odiar el empleo es un hobby muy preciado. En un estudio reciente se encontró que cuatro de cada cinco argentinos que trabajan están descontentos con lo que hacen. Es un sufrimiento que no conoce fronteras. Pero, ya sea que su queja consista en un mal jefe, demasiada burocracia, la política de la oficina, un trabajo aburrido, o todo lo mencionado, no hay por qué sufrir en silencio. Hay cosas que se pueden hacer para mejorar la situación. Una vez que se empieza a hacer algo por sí mismo, suele ocurrir que la gente se siente menos víctima de las circunstancias y más como un profesional con influencia y control de su propio destino. Las que siguen son algunas estrategias que ayudan en esa dirección.

1) El aburrimiento puede convertir a cualquiera en un esclavo del reloj. La clave es estar alerta a proyectos nuevos que puedan interesar, que permita, por ejemplo, resolver un problema de la organización.

2) Por lo general, los elogios tienden a ser escasos, mientras que las críticas abundan. Toda historia tiene dos lados. Los gerentes deben elogiar el buen trabajo de sus subordinados, aunque no planeen una recompensa financiera a continuación. Pero los empleados deben aprender a aceptar los cumplidos como lo que son: una muestra de aprecio.

3) Es cierto que los colegas y los jefes pueden ser competitivos, y algunos clientes pueden llegar a colmar su reverenda paciencia. Pero aunque ellos no le entreguen nunca una medalla o un diploma, una persona puede sentirse bien si reconoce y aprecia sus propios logros y puntos fuertes.

4) El hecho de que alguien le diga a un empleado que trabaja mal no significa que ese trabajador sea un/a idiota. Los conflictos de personalidad llevan a confrontaciones hostiles que resultan dolorosas para todos los involucrados. Pero aún, los insultos arrojados quedan grabados por años.

5) La política positiva de oficina no se trata sólo de limar asperezas con los enemigos. También significa crear alianzas con aquellas personas que pueden ayudarnos. Se puede pedir, por ejemplo, que le asignen tareas con gente que realmente le guste. Tras permanecer cierto tiempo con ellos, lo más seguro es que un empleado se sienta bien consigo mismo y con su empresa.

6) Las peores atrocidades en el trabajo se producen en nombre de la "política de la oficina". Por lo general, este es el término utilizado para aludir a cualquier punto débil de la vida grupal. Se refiere a las formas mezquinas y manipuladoras que tiene la gente de acuchillar por la espalda o adular con tal de sobresalir. La frase "política de la oficina" tiene connotaciones desagradables; es mejor olvidarla. Dado que es mejor para cualquiera llevarse bien con sus colegas, ¿por qué no llamarla "entendimiento social"? Se puede empezar a considerar la política como un desafío del desarrollo de la convivencia con personas difíciles. La mayoría de la gente no es lo suficientemente diplomática o política. Son muchos los que quieren esconder la cabeza en la arena y que el problema se resuelva por sí solo. No se dan cuenta de que esto no es posible.

7) El odio no es una emoción productiva. Empaña la visión, distorsiona el juicio y conduce al resentimiento. Cuando una persona pierde el control de sus emociones en su trabajo, lo mejor es siempre tomarse un tiempo para enfriarse antes de tratar de resolver lo que le molesta. Las acusaciones formuladas en caliente suelen ser poco profesionales, inadecuadas y contraproducentes. Una vez expresadas ya no pueden ser retiradas y pocas veces caen en el olvido. En el fragor del momento, los sentimientos pueden convertir llamas pequeñas en incendios y animosidades capaces de destruir una carrera.

Tamaño texto
Comentarios