En ese contexto favorable, Pol Ambrosio, de TN & Platex que había permanecido cerrada durante varios meses reanudó su producción y comenzó a exportar. Reincorporó a 220 empleados y tomaría a los 80 restantes, de su plantel original.
Algodonera San Nicolás, de la familia Palandjogluou, un grupo de origen griego, que permaneció paralizada durante cuatro meses, hoy trabaja a pleno, y también reinició sus ventas al exterior.
Grafa, que pertenece a Santista, empresa conformada por capitales brasileños y que por ese motivo estaba en una situación particular (por lo que la crisis no la afectaba tanto como a sus pares), ahora está produciendo full time, en especial para Brasil.
Tecotex, que suspendió sus actividades durante varios meses, en la actualidad está exportando. Están trabajando 150 operarios. En los últimos días reahabilitó la hilandería 1.
Alpargatas, con algunos sobresaltos después de su reapertura, va mejorando su productividad. Completó la producción de las primeros 1.500 pares de zapatillas Topper y aumenta el ritmo de tareas. En días más estarían trabajando 1.300 operarios y los restantes 577 recibirán los $150 otorgados por el Gobierno nacional.
En caso de concretarse un acuerdo con la firma Nike (a la que se le entregaron las muestras de zapatillas), el futuro de la planta Aguilares mejoraría ostensiblemente. De no complicarse su situación, Alpargatas seguirá siendo la planta industrial que más operarios emplea en la provincia. En su época de auge ocupó a más de 2.200 personas.
Mexel Argentina (ex Algodonera del Norte) es la única planta paralizada. No hay posibilidades firmes de que reabra.
En líneas generales, las industrias locales están recuperándose y tienen un potencial exportador pleno. Además, el mercado interno también ha comenzado a tener un cierto movimiento debido al intercambio de productos importados (ya no conviene comprar en el exterior por el valor del dólar) por los nacionales.
Martí considera que el nuevo escenario económico privilegia "en cierto modo" al rubro textil.
El empresario justifica su apreciación en que esta nueva etapa presenta a las industrias tucumanas con material técnico suficiente como para producir de igual a igual en tiempo de entrega y precio con países como Paquistán, India, Corea, China o Brasil, entre otros, que son los principales competidores mundiales en el sector.
Pese a esta esperanza que se abre para la industria textil, Martí observa que la situación de la Argentina sigue siendo dramática y que nadie invertirá hasta que se den mejores perspectivas. "En Tucumán, como en gran parte del país, las industrias textiles tratarán de recuperar el capital perdido en los últimos años. Para esto aprovecharán las posibilidades que les brinda el nuevo contexto económico".
EN LOS 80.- En la década del 80 ("la década perdida" para muchos economistas), por rara paradoja las textiles tucumanas eran todo un orgullo y tenían un futuro promisorio. Proveían de sus hilados, telas y calzados deportivos a todo el país, y exportaban productos de alta calidad. A contramano de la fragilidad de la economía de esa época, el rubro, dándole trabajo a 10.000 operarios, era el sector industrial más importante de la provincia.
APERTURA NEFASTA.- En los 90 comenzaron a sufrir por la apertura de la economía, y en el primer año del nuevo milenio, por falta de competitividad, las textiles de la provincia no tenían a quien vender sus productos.
A LOS TUMBOS.- Con la recesión y hasta fines del año pasado la mayoría de las fábricas trabajaron con serias limitaciones y estuvieron paradas en distintos períodos.
PARTICIPACION.- En 1994, la industria textil significaba el 17,5% del PBI de la Provincia. Hoy no llega a la mitad.
EXPORTACIONES.- En 2000, el sector textil vendió un 2% del total exportado por Tucumán, calculado en U$S381 millones. De las exportaciones al Mercosur -unos U$S72 millones-, las textiles locales aportaron con un 5%, según datos de la Dirección de Comercio Exterior de la provincia. El año pasado, esos montos se desplomaron.
CONTRABANDO.- Uno de los mayores flagelos para la grave crisis que puso a las textiles tucumanas al borde del nocaut. En 2001, cerca del 50% de la mercadería secuestrada por la Aduana de Tucumán se componía de productos textiles (más de U$S3 millones). Sin embargo, esa cifra se torna irrisoria (menos del 1% del total) considerando la mercadería que ingresaba vía Bolivia y que surtía a cientos de vendedores de San Miguel de Tucumán y el interior. Hoy en caída total debido a los mayores costos.
HACIA BUENOS AIRES.- Cortado el tráfico de mercadería textil de contrabando entre Bolivia y Tucumán, los vendedores recurren ahora a Buenos Aires.
Lo positivo
SE TERMINA EL TODO POR $2.- El dólar a $3,50 (poco más o menos) es un "desalentador" a la importación de textiles baratos de distintas partes del mundo. Traer productos de los países de Oriente o de Brasil, que son los principales competidores en el rubro textil ya no conviene como ocurría con la paridad 1 a 1.
INVERSION DE COSTOS.- La mano de obra argentina es ahora una de las más baratas del mundo (a valor dólar). Hasta la convertibilidad había resultado un factor muy pesado en el costo final de los textiles.
REAPARICION.- Con la reactivación del sector volverán a florecer los talleres de confección (en el galpón o en el garaje de la casa).
Lo negativo
INYECCION.- Por la incapacidad del sistema financiero será un gran obstáculo reabrir o recuperar miles de empresas, que necesitan imperiosamente de una inyección de capitales.
CREDITO CORTADO.- En el mercado interno conseguir capitales es imposible porque los bancos están quebrados. En el orden internacional también resulta utópico obtener fondos debido al default de la Argentina.
ASOCIACIONES.- Una de las pocas posibilidades que le quedan a las firmas descapitalizadas es asociarse o fusionarse con otras empresas similares o buscar capitalistas.







