La poeta, ensayista y traductora canadiense Anne Carson, galardonada ayer con el premio Nobel de Literatura, combina el misticismo y la antigüedad en cuentos modernos de amor, deseo y desesperación. La autora de 76 años -profesora de clásicos con experiencia en lenguas muertas, literatura comparada, antropología e historia- fue descrita por el diario The New York Times como “una de las grandes plumas del pastiche”.
María Eugenia Bestani, licenciada en Inglés, doctora en Humanidades y docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán, tuvo la ocasión de conocer la obra de Carson en la tierra de esta: en 1997 viajó a Canadá para tomar un curso de un año sobre literatura canadiense, en la Universidad de Alberta.
“Me alegra este reconocimiento porque hace unos años, otra escritora canadiense -Alice Munro- fue galardonada (los cuestionamientos a su vida privada han opacado su grandeza literaria). Con este reconocimiento, miramos, nuevamente, hacia el país del norte profundo y a la fuerza de su creatividad”, dijo Bestani a LA GACETA.
Sin embargo, consideró que el hecho de que se le otorgue el Nobel a una autora canadiense hoy no deja de despertar suspicacias, considerando el clima actual de tensiones entre Estados Unidos y Canadá (dados los aranceles forzados y amenazas de anexión por parte del presidente de EEUU, Donald Trump). “La importancia de Carson, no obstante, es indiscutible; y esta elección salteó a otra firme y popular candidata canadiense, Margaret Atwood”, subrayó.
A criterio de Bestani, la escritura de Carson manifiesta su inicio, formación y erudición en los estudios clásicos. “El mundo grecolatino se entrama con una mirada del presente, con lo cotidiano. Su literatura, clasicista y posmoderna a la vez, ha suscitado tanto elogios como críticas (particularmente sus traducciones de los grandes trágicos). Patricia Merkin la consideró como ‘una de las grandes pasticheurs’, lo que para la escritura posmodernista canadiense es algo encomiable”, destacó.
Bestani resaltó la poesía de Carson. “Es visual, tanto en imágenes como en la disposición de los versos (Carson también es artista gráfica), profunda y esencialista hasta el hueso, o la piedra del muro, abierta en su poder de significar”, expresó. Y a modo de homenaje, eligió un poema de la escritora canadiense, traducido por Jeannette L. Clariond, de “Decreación”, 2005, para la revista Turia:
“Ella celebra hoy el 50° aniversario de su boda”
El frío implora ante un muro romano.
La luz intensa (atrapada)
y las sombras esperan
como capuchas a punto de caer.
El cerebro llama
dos veces
por sal.
Acaso fue Ovidio quien dijo, tanto viento enmudece las piedras.
Obra
La agencia AFP destaca que el trabajo de Carson fue ignorado durante años, hasta una serie de éxitos de crítica y comerciales recientes. Y aunque en 2020 había obtenido el Premio Princesa de Asturias de las Letras, la coronación llegó ayer, con el Nobel de Literatura.
Tremendamente reservada, la escritora evita conceder entrevistas en persona; acepta hacerlo solo mediante correo electrónico. Entre sus muchos admiradores figuran grandes nombres de la literatura, como Munro -destacada por Bestani-, Michael Ondaatje, Harold Bloom y Susan Sontag. “Es una de las pocas escritoras en lengua inglesa de la cual voy a leer cualquier cosa que escriba”, afirmó Sontag, en 2000.
Nacida el 21 de junio de 1950 en Toronto, es la segunda hija de un banquero y un ama de casa. Durante la secundaria fue iniciada en la literatura helénica -que posteriormente influiría mucho en sus escritos- por un instructor de latín. Carson abandonó dos veces la universidad antes de completar su doctorado. Luego pasó a enseñar en varias prestigiosas universidades de Canadá y de Estados Unidos; entre estas últimas, la Universidad de Michigan.
Su carrera editorial comenzó en 1986 con el ensayo sobre Safo Eros: Poética del Deseo, un trabajo que estableció su estilo de modelar historias como la literatura griega clásica. Pero las ventas solo despegaron después de que se mudó a Estados Unidos y ganó exposición. Para 2013, Carson había publicado 18 libros, incluidos Glass, Irony, and God, Plainwater: Essays and Poetry y Hombres en sus horas libres, así como Autobiografía de Rojo: una novela en verso -interpretación libre del mito griego del monstruo Gerión y Hércules, transformado en una historia moderna de un triángulo amoroso gay- y La belleza del marido (un ensayo narrativo en 29 tangos).
Su poesía contemporánea le ha valido varios galardones, incluido el premio Lannan 1996 y el premio Pushcart 1997. En 2001 se convirtió en la primera mujer en recibir el premio T.S. Eliot de poesía. Y en 2014 fue galardonada por segunda vez con el Griffin de poesía por su colección Red Doc.
Pese a sus habilidades excepcionales de escritura, Carson dice que lucha con el lenguaje, con su imprecisión y torpeza. “La lucha para arrastrar un pensamiento desde la masa del inconsciente a algún tipo de gramática, sintaxis, sentido humano; cada intento significa comenzar de nuevo con el lenguaje. Comenzar de nuevo con precisión. Siento que estoy errando en conceptos demasiado finos para mí”, dijo al New York Times.
En 2024, Carson reveló que había sido diagnosticada con Parkinson. “Es duro vivir con la palabra ‘degenerativo’, que significa que, por mucho que me esfuerce, no ganaré”, escribió entonces.











