Comedia en el teatro Mercedes Sosa: risas y reflexión en “La cena de los tontos”

Martín Bossi, Gustavo Bermúdez y Laurita Fernández se presentan en el Mercedes Sosa.

MULTIPREMIADOS. “La cena de los tontos” obtuvo la Estrella de Mar.
MULTIPREMIADOS. “La cena de los tontos” obtuvo la Estrella de Mar.
Hace 6 Hs

La comedia francesa tiene a Francis Veber como uno de sus principales autores, con una dramaturgia que lleva al extremo las relaciones humanas y apuesta a una mirada reflexiva del público cuando las acciones llegan al punto máximo, con el más débil en la escena como víctima de un hostigamiento intelectual soberbio.

La principal expresión de su estilo es “La cena de los tontos”, la obra estrenada en su país 1993, y que tuvo su elogiada y premiada versión cinematográfica cinco años después. El argumento gira alrededor de un acaudalado personaje, cuya diversión semanal más importante es una comida donde se convoca al más inocente e idiota que se haya conocido para poder burlarse de él.

La historia recorrió escenarios en todo el mundo, y la puesta argentina llegará hoy y mañana al teatro Mercedes Sosa (San Martín 479), con funciones a las 21. La obra está protagonizada por Martín Bossi, Gustavo Bermúdez y Laurita Fernández, y arriba con el prestigio de haber ganado el Premio Estrella de Mar como Mejor Comedia, y estatuillas individuales para Bossi y Fernández, de la mano del director Marcos Carnevale, cuyo pulso para el cine se traduce sobre el escenario en el ritmo y el juego ágil. En su recorrido ya sumó 200.000 espectadores. La adaptación nacional es de Fernando Masllorens y Federico González del Pino, quienes muchas veces tienen los derechos de las obras teatrales de origen europeo y norteamericano, y se responsabilizan de su montaje sin alteraciones sustanciales en el país.

Por eso, en la trama los nombres cambian sin modificarse lo central. Bermúdez es Pablo Barrantes, el organizador de las veladas humillantes; pero la noche reservada para el encuentro sufre un severo dolor de espalda que lo obliga a quedarse en su casa, hasta donde llega el invitado Francisco Pignón (Bossi), cuya presencia altera todo lo programado, mientras que Fernández aporta su propia incidencia al desconcierto que va ganando espacio en la historia. Entre giros inesperados, quedan expuestas las intenciones, hipocresías y moral del anfitrión, cuyo futuro pasa de ser promisorio a quedar envuelto entre las sombras de su propia vida. Pero todo transcurre en un clima humorístico, alejado del discurso aleccionador y cuya consecuencia ética surge desde la platea.

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