Como siempre, este medio me permite expresar mis sentires y pareceres. Esta vez quiero referirme a los actores de la política y a la manera en que inciden en ella. Están los que se ponen al lado de la gente, los que caminan junto a ella… y también están los que la sobrevuelan. Los que nos dicen: “Lo suyo no es lo único que me ocupa”, como si su tiempo fuera más valioso que el nuestro. Olvidando, quizás, que llegan a donde están por la voluntad de esos mismos ciudadanos a los que, muchas veces, terminan menospreciando. Y están también los pocos que todavía sostienen aquello que nos enseñaron nuestros padres y nuestros abuelos: la palabra empeñada y la mano estrechada. Sepan, señores políticos, que es precisamente eso lo que otorga verdadero linaje: la palabra que se cumple, el compromiso que se honra y la mano que no se retira cuando el compromiso ya fue asumido. Ocupar un espacio público no convierte a nadie en inalcanzable. Por el contrario: lo convierte en servidor de la comunidad. Tal vez sea hora de entender que una de las razones por las que los llamados outsiders llegan a ocupar espacios de poder tiene mucho que ver con esto: con el cansancio de una sociedad que busca ser escuchada, respetada y mirada de frente. Porque, al final, la política también se construye con algo tan antiguo y tan simple como eso: la palabra, el respeto y la cercanía.
Yuly Nelegatti
Lincoln 791 - S. M. de Tucumán







