El viernes 28 de junio de 1935 llegó a Tucumán el luchador de catch portugués Iguazú, el primero de 12 contendientes de la especialidad “catch as can”, que habían estado días antes en el campeonato mundial realizado en el Luna Park porteño. Iguazú, de barba y gesto torvo, reconocido por su “reciedumbre y bravura”, visitó al día siguiente LA GACETA con el representante del Luna Park, señor Pardo, y el responsable del “Madozzo Púgil Club”, Baltasar Bugeau, que organizaba las competencias de esos días en el Gimnasio 24 de Septiembre, ubicado en avenida Avellaneda y Marcos Paz. En los días siguientes vendrían Máscara Roja, el campeón mundial Vlade Zwysko, el conde Karol Nowina, Russel, Kaplan, el sirio Hakey y el checoslovaco Habarta, acompañados por otro responsable del Luna Park, José Lectoure.
Cuatro de ellos visitaron LA GACETA el domingo 30 de junio. Casi no hablaban castellano. Dijeron que aunque sólo habían conocido dos cuadras, les gustaba Tucumán; que se irían a comer y luego volverían visitar de nuevo el diario. “Bien, vamos comer… dispués ir otra vez por calles para mirar lindos chicas tucumano que mirando mucho y contentos”, dijo Kaplan.
A las competencias fueron autoridades municipales y bastante público femenino, según la crónica de LA GACETA del martes 9 de julio, que relató algunos combates. En la imagen grande se ve la figura de Iguazú y en la pequeña se retrata la pelea del conde Nowina y el campeón ruso Martín Zikoff, quien le aplica al conde una tijera para tratar de ponerlo de espaldas. Al final ganó Nowina, tras 15 minutos de forcejeo.
Luego fue la pelea entre Nowina e Iguazú, quien había sido recibido con grandes muestras de simpatía por el público. “Iguazú trató de aplicar su golpe de estrangulamiento pero Nowina puso en juego su escuela y su técnica evitando entregarse al juego que convenía al portugués”, que le llevaba 35 kilos de peso a su rival, dice la crónica. “El combate se prolongó durante 17 minutos hasta que al zafar Nowina de una toma que Iguazú había realizado en uno de los corners, empleó una llave baja y tomó al portugués del cuello, aplicando varios golpes al mentón, logrando la victoria por puesta de espaldas, pues Iguazú cedió ante los recursos utilizados entonces por el luchador polaco”. Y concluye: “Se impuso la impecable escuela del conde de Nowina contra la fuerza del campeón portugués, que no pudo atrapar a su rival”.





