Resumen para apurados
- En San Pablo, el titular de la Fundación del Tucumán, Sebastián Budeguer, llamó a empresarios y líderes a una construcción colectiva para impulsar el desarrollo provincial.
- El encuentro anual reunió a dirigentes políticos y referentes privados para debatir la articulación público-privada frente a los desafíos económicos de la provincia.
- La iniciativa busca generar consensos a largo plazo para atraer inversiones y potenciar la competitividad regional en un contexto económico desafiante.
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“Pensar Tucumán en grande”. Esa fue la consigna que anoche, el director ejecutivo de Fundación del Tucumán, Alberto Núñez, lanzó durante la Cena Anual de la institución que se desarrolló en San Pablo Country y que reunió a diversos referentes de los sectores público y privado de la provincia. A través de una serie de diapositivas, Núñez fue mostrando nuestra postura frente a los desafíos que enfrentamos cotidianamente y las huellas que dejaron hombres y mujeres ilustres que engrandecieron Tucumán. E invitó a recoger la consigna de Meta Tucumán, “primos hermanos en ideales”, indicó: ¿qué hiciste hoy por Tucumán?
Núñez fue más allá. Desafió a los presentes a cambiar lo que está mal y a construir algo mejor. Para ello es necesario reconocer lo que vale la provincia, cuidando lo que tiene y construyendo juntos lo que falta. A la primera pregunta como objetivo (¿Y vos qué vas a hacer por Tucumán?), el presidente de Fundación del Tucumán, Sebastián Budeguer, le agregó otra consigna: ¿Qué podemos lograr cuando, además de involucrarnos cada uno, aprendemos a trabajar juntos?
“Las transformaciones importantes nunca son obra de una sola persona, una sola institución o un solo gobierno. Ocurren cuando personas que piensan distinto, empresas, universidades, organizaciones sociales y el sector público consiguen construir confianza, encontrar objetivos comunes y trabajar en una misma dirección. Y, sobre todo, cuando logran sostener ese esfuerzo en el tiempo”, señaló el economista que fue reelecto en el cargo por otro período (hasta 2029). Budeguer será acompañado en esta renovada gestión por Esteban Luquin, Regina MartÍnez Riekes, José Ceballos y Mariano Bernardinez, todos ellos miembros de la mesa ejecutiva. A diferencia de otros encuentros, en esta oportunidad contó con la presencia del ministro de Gobierno, Regino Amado (en representación del gobernador Osvaldo Jaldo) y de la intendenta capitalina, Rossana Chahla y del jefe municipal de Concepción, Alejandro Molinuevo, entre otras autoridades. La convocatoria arrancó con la entonación del Himno Nacional, que estuvo a cargo de Cecilia Paliza.
En un salón colmado de invitados, el presidente de la fundación continuó con su mensaje anual. “Tucumán fue protagonista de algunos de los momentos más importantes de la construcción de la Argentina. Tenemos una historia de la cual sentirnos orgullosos. Pero el orgullo no puede vivir solamente del pasado. También tenemos que construir razones para sentirnos orgullosos del Tucumán de hoy y, especialmente, del Tucumán que podemos llegar a ser”, remarcó.
En otro párrafo de su mensaje, Budeguer invitó a mirar nuestra realidad con honestidad. “Tucumán enfrenta problemas sociales, de infraestructura y de desarrollo que no podemos naturalizar. Ha perdido posiciones en el contexto nacional. Y algunas instituciones que alguna vez fueron referentes hoy tienen el desafío de renovarse y recuperar protagonismo. Reconocerlo no significa resignarnos. Significa aceptar que nuestros resultados están por debajo de nuestras capacidades”, afirmó el empresario.
Sus palabras fueron el preludio de la máxima de la entidad que preside: Tucumán tiene capacidades, talento e instituciones. El desafío es reconocer ese potencial, involucrarnos desde nuestro lugar y aprender a conectarlo para construir una visión compartida de largo plazo, señala el propósito de la fundación.
“Hay conocimiento, experiencia y talento. El desafío es conectar mejor todo ese potencial. Lograr que capacidades que hoy muchas veces funcionan de manera dispersa puedan encontrarse, complementarse y trabajar alrededor de una dirección compartida”, fundamentó Budeguer.
El industrial continuó con su mensaje y relató la oportunidad que tuvieron varios asociados de visitar Medellín, una ciudad colombiana que cambió su modelo de gestión poniendo el foco en su gente y en sus costumbres.
“La visita nos dejó preguntas y algunas impresiones valiosas. Una de las cosas que más me impactó no fue una gran obra ni una innovación tecnológica. Fue algo mucho más simple. En distintos sectores de la ciudad vimos personas que hablaban con orgullo del lugar donde vivían. Personas que cuidaban los espacios públicos como propios. Empleados públicos preocupados por que su trabajo tuviera un impacto positivo en la comunidad. Se percibía una sensación de pertenencia. La idea de formar parte de algo que valía la pena cuidar”, enumeró. E inmediatamente, trazó un paralelismo. “En Tucumán, muchas veces gastamos demasiada energía peleándonos con nuestra propia realidad. Insistimos con respuestas que ya probamos, aun cuando los resultados nos indican que debemos buscar otro camino. Tal vez necesitemos dedicar menos energía a luchar contra la corriente y más a entenderla, encontrarle la vuelta y transformarla a partir de lo que tenemos”, sugirió.
Frases inspiradoras
La gira por Medellín trajo a colación de Budeguer una vieja máxima del management: “No puede haber una empresa exitosa en una comunidad fracasada”. No estaban hablando de filantropía, señala el industrial; estaban hablando de largo plazo. “El futuro de nuestras empresas y de nuestras familias está inevitablemente ligado al futuro de la sociedad en la que vivimos. Esto tiene mucho que ver con la razón por la cual acepté ser Presidente de la Fundación del Tucumán”, enfatizó.
“Estoy convencido de que no puede haber una empresa o una familia sustentable en el largo plazo si la comunidad en la que se desarrolla no es también próspera y sustentable”, remarcó como una manera de potenciar el propósito de la institución. A su entender, si una sociedad logra acordar objetivos estratégicos, éstos deberían sostenerse en el tiempo. “Para lograrlo se necesita confianza entre el sector público, las empresas, las universidades y las organizaciones sociales. Y también se necesita entender que los proyectos colectivos no pertenecen a una persona, una administración o una institución. Pertenecen a la comunidad”, fundamentó.
Por eso debemos valorar que en Tucumán ya estén apareciendo espacios que reúnen a diferentes actores para pensar problemas comunes y buscar soluciones para nuestras ciudades. Estos ámbitos no garantizan respuestas inmediatas. Pero parten de una idea correcta: los desafíos complejos no pueden resolverse desde una sola institución ni desde una única mirada, reflexionó. “Necesitamos más espacios donde podamos escucharnos, construir confianza y transformar los diagnósticos en prioridades y acciones concretas... Pensar un Tucumán en grande es nuestra invitación. Construirlo juntos es nuestra responsabilidad”, finalizó.










