Los conflictos que surgieron entre los gobiernos peronistas y la prensa fueron inevitables desde el momento en que el colectivo peronista se identifica como “nacional y popular”, por lo tanto, los medios de comunicación tienen el “patriótico” deber de acompañarlos. Por eso es la crítica a los periodistas Joaquín Morales Solá y Ricardo Kirschbaum, quienes, desde los diarios “La Nación” y “Clarín”, no cumplieron con el “deber patriótico” de aplaudir al poder y decidieron trabajar como periodistas independientes. Precisamente eso hicieron durante la administración del presidente Menem, cuando todo el colectivo peronista aplaudía las privatizaciones y las relaciones carnales con EEUU, ambos periodistas nos informaban de los hechos de corrupción de la década menemista. Por su independencia, los dos periodistas son ahora criticados por el presidente Milei y por el lector Logusso (carta del 16/07). El colectivo peronista en su relación con la prensa tiene un prontuario infinito y no se han privado de nada. Desde la expropiación del diario “La Prensa” en 1951 para entregarlo a la CGT, pasando por clausuras de diarios, censuras de programas televisivos, atentados con explosivos a diarios, etc. No nos olvidemos de la década kirchnerista: desde el poder, acusaron a los hijos de Ernestina Herrera de Noble de ser hijos de desaparecidos y lanzaron una ley de medios con el objeto de “domesticar” a la prensa independiente. El latiguillo de “Clarín miente” aparecía por todas partes, se organizaban actos donde se escupían retratos de periodistas, dos de los cuales ahora son criticados por el lector Logusso. No existe en la argentina el monopolio de la información, hay diarios como “Página 12” y canales de televisión como “C5N” y otros que abiertamente están al servicio del colectivo peronista y todos, incluido el lector Logusso, pueden informarse a través de ellos y olvidarse de “La Nación” y de “Clarín” y de los periodistas Morales Solá y Kirschbaum.
Luis Ovidio Pérez Cleip
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