Ilusión con argumentos: las ocho claves que invitan a Atlético Tucumán a soñar con la Copa Argentina

A dos pasos de la gloria, razones futbolísticas, anímicas y coyunturales invitan al “Decano” de Falcioni a animarse a pensar en el título copero.

CORRIENDO A LA ILUSIÓN. Los jugadores van al encuentro de Ingolotti tras el triunfo en los penales. Les quedan dos pasos para quedar en la historia grande.
CORRIENDO A LA ILUSIÓN. Los jugadores van al encuentro de Ingolotti tras el triunfo en los penales. Les quedan dos pasos para quedar en la historia grande. @atleticotucuman
Por Gonzalo Vera 16 Septiembre 2026

Estar entre los cuatro mejores de la Copa Argentina no es una sorpresa ni una ráfaga de fortuna. El triunfo por penales ante Independiente Rivadavia en Lomas de Zamora confirmó que lo de Atlético Tucumán bajo el mando de Julio César Falcioni dejó de ser un simple proceso de acomodamiento. A dos partidos de bordar una nueva estrella y de asegurar el regreso a la Copa Libertadores, en 25 de Mayo y Chile el sueño tiene fundamentos sólidos. Una serie de argumentos futbolísticos, anímicos y coyunturales explican por qué el equipo está en condiciones de soñar con el título.

1. El rigor táctico

El “Decano” construyó una identidad reconocible desde el orden. El 4-1-4-1 que diseñó el “Emperador” achica espacios, no se parte nunca y tiene las distancias entre líneas milimétricamente calculadas. Frente a la “Lepra” mendocina, el equipo desactivó los circuitos internos del rival, lo obligó a dividir la pelota, y aun en desventaja jamás perdió el orden ni recurrió a los pelotazos desesperados. Juega con un libreto claro: proteger su área, morder en el medio y salir con transiciones punzantes.

2. El once, de memoria

En una época donde la rotación permanente parece ser la norma para los entrenadores modernos, Falcioni apostó a la vieja escuela: afianzar el funcionamiento repitiendo la formación. Esa regularidad fortalece sociedades clave, como la dupla Ferreira-Vallejo: los zagueros tienen una simbiosis absoluta y junto a Ingolotti son grandes responsables de que Atlético sea el equipo menos goleado en el Clausura. Más adelante, el tándem Vega-Godoy también se entiende a la perfección, y algo parecido sucede con Ignacio Galván y Nicolás Laméndola por el carril izquierdo.

EL CEREBRO. Julio César Falcioni le cambió totalmente la cara al equipo. EL CEREBRO. Julio César Falcioni le cambió totalmente la cara al equipo. MATÍAS NÁPOLI ESCALERO / ESPECIAL PARA LA GACETA

3. Soluciones desde el banco

A diferencia de otros momentos del año donde el recambio desdibujaba al equipo, en los últimos encuentros las variantes alteran el desarrollo de forma positiva. El gol del triunfo ante Racing nació de una jugada entre Gabriel Compagnucci y Ramiro Ruiz Rodríguez; frente a River, “Triple R” y Alexis Canelo le dieron impulso al ataque; y en Lomas de Zamora, el propio Canelo ingresó para convertir el empate. Aunque sigue siendo un plantel corto, de a poco empiezan a aparecer respuestas.

4. El chip de “Matar o morir”

El formato de la copa saca la versión más feroz del “Decano”. En los mano a mano no hay margen para la especulación, y el plantel asimiló ese mandato con un extra de concentración y vehemencia que a veces se diluye en el torneo largo. Ya había quedado en evidencia con las goleadas categóricas a Talleres (3-0) e Independiente (4-0): en 90 minutos a todo o nada, el pragmatismo de Falcioni calza a la perfección con la urgencia del certamen copero.

5. Redención en el arco

En cualquier torneo de eliminación directa, contar con un arquero determinante representa un as bajo la manga. Ingolotti pasó de resistido a intocable: sostuvo al equipo en el complemento con un achique providencial y en la tanda de penales detuvo tres remates. “Eran justificadas las críticas, no me estaba yendo bien; ahora, de a poco, lo voy revirtiendo, pero no me voy a quedar con eso: quiero más”, había advertido Luis Ingolotti hace apenas dos fechas. Ese hambre personal hoy es garantía bajo los tres palos.

CONFIANZA. Luis Ingolotti revirtió su imagen del primer semestre y hoy es uno de los puntales del equipo. CONFIANZA. Luis Ingolotti revirtió su imagen del primer semestre y hoy es uno de los puntales del equipo. MATÍAS NÁPOLI ESCALERO / ESPECIAL PARA LA GACETA

6. Jóvenes sin complejos

La columna vertebral del equipo no tiembla ante la responsabilidad, y gran parte de ese mérito responde a los pibes que promovió o potenció el entrenador. Luciano Vallejo juega como si fuera un veterano y es una fija en el fondo, Leonel Vega es el termómetro indiscutido de la contención, y lo que mostró Lautaro Godoy en el segundo tiempo ante los mendocinos es una continuidad de lo que ya venía haciendo. A ellos se suman otros como Ramiro Paunero, que respondió bien cada vez que le tocó jugar, y Rodrigo Granillo, quien en apenas su cuarto partido en Primera tuvo el coraje de pedir el segundo tiro de la tanda para definir con frialdad.

7. Resistir en las malas

Este Atlético aprendió a competir contra los imponderables. Lejos de desmoronarse anímicamente cuando las decisiones arbitrales caen del lado contrario, el equipo usa la bronca como combustible. No se resigna, no se desconcentra con el marcador adverso y mantiene el nivel competitivo hasta el último suspiro. El gol de Clever Ferreira ante River (pese a que luego igual perdió) y el de Canelo en la Copa fueron la recompensa para un equipo que nunca baja los brazos.

8. Un cuadro sin grandes “cucos”

El panorama hacia la consagración luce accesible como pocas veces. En semifinales, los de 25 de Mayo y Chile esperan al ganador de Platense y Estudiantes: el “Calamar” viene de sufrir el golpe de quedar eliminado esta semana de la Libertadores y marcha antepenúltimo en el Clausura, mientras que el “Pincha” tiene la mayor parte de su energía puesta en el máximo certamen continental. En la otra parte del cuadro, Banfield ya espera en la antesala de la final pero tiene un andar totalmente irregular, mientras que su rival saldrá entre un Boca abocado a la Sudamericana y un Racing con su peor campaña de los últimos años.

A dos pasos del título, Atlético reúne el orden táctico, la fortaleza anímica y un contexto favorable que invitan a creer. En el fútbol no existen garantías, pero este “Decano” tiene motivos suficientes para sentir que el gran anhelo no es ninguna utopía.

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