Ivo Chiapponi, del sacrificio de dejar Tucumán a pelear por una medalla en los Odesur

El gimnasta tucumano ganó el bronce por equipos en Santa Fe 2026 y disputará dos finales individuales. Recordó la decisión de marcharse de la provincia, los momentos familiares que se perdió y aseguró que Los Ángeles 2028 ya forma parte de sus objetivos.

Ivo Chiapponi aspira a sumar medallas en estos Juegos Suramericanos.
Ivo Chiapponi aspira a sumar medallas en estos Juegos Suramericanos.

Resumen para apurados

  • El gimnasta tucumano Ivo Chiapponi ganó el bronce por equipos en los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026 y avanzó a dos finales individuales tras años de preparación.
  • A los 18 años dejó Tucumán para radicarse en Buenos Aires. Tras no alcanzar finales individuales en Asunción 2022, planificó durante cuatro años su serie para este certamen.
  • Santa Fe marca el inicio de su ciclo olímpico: Chiapponi busca consolidar su nivel y pelear por una plaza en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Resumen generado con IA

Ivo Chiapponi terminó de entrenar y salió del gimnasio. Eran cerca de las cinco de la tarde y faltaban menos de 24 horas para una de las competencias que imaginó durante años. Sin embargo, por un rato dejó de lado la gimnasia: caminó hasta el fan fest de la Villa Olímpica y se sentó a merendar con su familia, que había viajado desde Tucumán. “Me sentó como si estuviera de vacaciones allá”, contó entre risas. La escena ayuda a explicar por qué estos Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026 son diferentes para él. 

A los 26 años, el tucumano atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera. El domingo integró el seleccionado argentino que consiguió la medalla de bronce por equipos, detrás de Brasil y Colombia. Además, se clasificó para las finales de suelo y barras paralelas.

En suelo, justamente una de sus especialidades, obtuvo 13.000 puntos y terminó segundo en la clasificación. Este martes tendrá la posibilidad de buscar otra medalla, esta vez individual.

“Es todo una locura. Es muy emocionante tener un torneo de esta magnitud en Argentina”, explicó Chiapponi. Para él, además, Santa Fe representa el primer gran examen de un ciclo que apunta mucho más lejos. “Fue uno de los objetivos de este ciclo olímpico. Desde que supimos que iba a ser en Argentina teníamos mucha expectativa y estuvimos entrenando esperando este momento”, señaló.

Un objetivo pensado durante cuatro años

Para entender la dimensión que tiene esta competencia para Chiapponi hay que retroceder hasta Asunción 2022. Allí consiguió la medalla de plata por equipos en sus primeros Juegos Suramericanos, pero no logró clasificarse a ninguna final individual.

JUNTO A SU EQUIPO. Ivo Chiapponi (el primero a la izquierda) celebra junto a los representantes argentinos. JUNTO A SU EQUIPO. Ivo Chiapponi (el primero a la izquierda) celebra junto a los representantes argentinos.

Lejos de conformarlo, aquella experiencia modificó su manera de afrontar la gimnasia.

“En ese torneo mi mente hizo como un clic. Entendí que quería ganar medallas para Argentina, competir para Argentina y dedicar estos años a poder dar lo mejor de mí”, recordó.

Tenía 22 años y asegura que no había fallado en su presentación. Simplemente encontró un límite deportivo que todavía debía superar. “Había competido bien, pero capaz no tenía el nivel. Fue un golpe de realidad y desde ese momento dije que quería tener una medalla en los Juegos Odesur cuatro años después”, aseguró.

Por eso, lo que sucederá en la final no nació de las buenas sensaciones de los últimos días. Es el resultado de una planificación mucho más extensa.

“Aunque parezca algo de ahora, lleva muchísimo tiempo de preparación. La serie de suelo que voy a competir mañana estuvo pensada desde hace muchos años para este torneo”, explicó.

La decisión de dejar Tucumán

Detrás de esa búsqueda existe una historia que comenzó mucho antes. Chiapponi practica gimnasia desde los cinco años y a los 15 ya había acomodado prácticamente toda su vida alrededor del deporte. Cursaba la secundaria a distancia y entrenaba doble turno en Asociación Mitre junto a Guido Zelaya, el entrenador que lo había formado desde chico.

“Entrenaba a la mañana, volvía a mi casa, comía, dormía y entrenaba a la tarde de vuelta”, recordó.

Durante tres años alternó entre Tucumán y Buenos Aires. Podía pasar un mes entrenándose en la provincia y luego otro en Capital. El esfuerzo no era solamente suyo. “Imaginate lo que significaba para mi entrenador, por un solo deportista, viajar un mes a entrenar en Buenos Aires, volver y después hacer nuevamente lo mismo”, señaló.

A los 18 llegó la decisión definitiva: quedarse a vivir en Buenos Aires para intentar dar el salto deportivo. Eso significó alejarse de su familia y también separarse de Zelaya, quien había acompañado prácticamente toda su formación.

La rutina, paradójicamente, cambió menos que su vida. “Desde los 12 años el deporte siempre fue mi prioridad. Mi vida hace unos 15 años gira alrededor de esto”, explicó.

Lo más difícil apareció fuera del gimnasio. Hubo acontecimientos cotidianos que comenzaron a quedar demasiado lejos.

“No poder ir al cumpleaños de mi mamá, al de mi hermano o pasar mis cumpleaños lejos de casa. Perderme momentos familiares importantes era lo que más me dolía”, reconoció.

Por eso la merienda de este lunes tuvo otro significado. Sus padres y otros familiares pudieron acompañarlo en Santa Fe. Sus dos hermanos no llegaron: uno está en Tucumán y el otro vive en Estados Unidos.

“Es una forma de devolverles el apoyo que me dieron durante muchísimos años”, afirmó.

“Sigo eligiendo este deporte”

Chiapponi reconoce que, a medida que pasan los años, sostener aquella decisión también se vuelve más exigente. Ya no es aquel adolescente que podía organizar prácticamente todo alrededor del entrenamiento.

“Dejé un montón de cosas, incluyendo mi familia, mis estudios, mi trabajo y muchas cosas que dejo de hacer para entrenar todos los días. Ya con 26 años pesa más y, en este país, donde las cosas son difíciles, cada vez empieza a pesar más elegir este deporte”, señaló.

Sin embargo, inmediatamente aparece la otra parte de la ecuación.

“Soy consciente de todo eso y sigo eligiendo este deporte. Esto también es una forma de mostrarme a mí mismo que vale la pena”, aseguró.

El bronce conseguido por equipos ya funciona como una respuesta. Pero todavía queda camino por delante.

Los Ángeles 2028, cada vez más cerca

Santa Fe también representa el comienzo de un proceso que tiene un destino mucho más ambicioso. 

“El ciclo olímpico ya comenzó. En esos torneos vamos a pelear por la plaza para los Juegos Olímpicos”, explicó.

Durante el ciclo anterior, Chiapponi sabía que sus posibilidades todavía estaban lejos. Ahora siente que la situación es diferente.

“Desde el comienzo de mi carrera el objetivo fueron los Juegos. Este ciclo olímpico ya está mucho más cercano. Si bien desde Argentina es muy difícil poder clasificar, el objetivo está puesto en eso”, aseguró.

Antes habrá otra escala. Este martes entrará al suelo después de haber conseguido el segundo mejor puntaje de la clasificación. En las tribunas estará parte de aquella familia de la que tuvo que alejarse para perseguir su carrera.

Y esa rutina que empezó a diseñar varios años atrás tendrá, finalmente, el momento para el que fue pensada.

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