Resumen para apurados
- Franco Colapinto terminó séptimo en el Gran Premio de Madrid de Fórmula 1 este fin de semana, logrando con Alpine su mejor actuación y sumando seis puntos en el torneo.
- El argentino avanzó del noveno al séptimo puesto en la largada y mantuvo un ritmo sólido en un trazado complejo y estrecho, superando al McLaren de Oscar Piastri.
- El resultado subió a Colapinto al puesto 12 del Mundial y fortalece a Alpine rumbo al Gran Premio de Azerbaiyán, donde buscará consolidar su protagonismo en la categoría.
Mientras hacía flamear una bandera celeste y blanca que un banderillero argentino le acercó ya en la vuelta de honor, seguro que en la cabeza de Franco Colapinto empezaron a caer fichas de lo que había logrado. Lejos, desde que llegó a la F-1, en el de Madrid fue su mejor fin de semana, sumando entrenamientos, clasificación y final.
El Colapinto que se vio en esta carrera en el flamante (y feo) trazado de la capital española es uno que ilusiona y permite soñar. Fue el mejor “del resto”, es decir, de aquellos pilotos que no manejan autos de los poderosos Mercedes, Red Bull, Ferrari y McLaren. Y hasta se dio algunos lujos, como terminar 7°, adelante del australiano Oscar Piatri, con un McLaren, y bastante cerca del neozelandés, Liam Lawson, el corredor sustituto del francés Issack Hadjar en Red Bull.
Además, le sacó claras diferencias en la pista al británico Arvid Lindblad, que corre con un Racing Bulls, justamente el equipo que le pelea a Alpine el quinto lugar en la tabla de Constructores.
Sí, es así: es por ahí Franco cómo hay que plantar bandera en esta F-1 tan milimétrica en todo. Con los seis puntos que ganó en el Madring, además, dio un “saltito” en la tabla de pilotos, en el que ocupa el puesto 12, y avanzando. Y, por extensión, le dio a su equipo francés la posibilidad de acercarse en la lucha por el puesto 5 de Constructores al citado Racing Bulls (y además le permitió ganar una cifra superior a U$S8 millones al final de la temporada).
Este Colapinto es un piloto que está aprendiendo a manejar los tiempos, las emociones y se concentra en el objetivo. No en balde es el corredor récord de la temporada en cuanto a carreras terminadas. Y es el que mejores largadas protagoniza: pasó esta vez en Madrid, donde partiendo 9° quedó 7° a poco de apagarse el semáforo de partida.
En carrera, quién sabe, hasta quizás podría haber aspirado a pelearle a Lawson el 6° puesto, de no haber sido porque el brasileño Gabriel Bortoletto lo “encerró” varias vueltas (siendo que tenía menos ritmo con el Audi) y le hizo perder tiempo. Incluso al final, su propio compañero de equipo, el francés Pierre Gasly (12° esta vez) estuvo a punto de complicarle el cierre, no permitiéndole pasar. Pero más allá de estas opinables acciones, también hay que otorgarle descrédito a esta pista española. Uno empieza a pensar, después de ver esta competencia debut, ¿en qué estuvieron pensando cuando la hicieron?
Sí, en qué. Porque se vio con demasiadas curvas ciegas, angosta (lo que impedía los sobrepasos), con atracciones a medias, encerrada en una caja de muros que, por esas circunstancias propias del azar, no generó esta vez ningún accidente de temer (como sí pasó con las teloneras F-2 y F-3). Es un trazado el madrileño como un espejo de Mónaco, pero sin el glamour de este, aunque tan temerario como el del Principado. Sin dudas, habrá que pensar qué hacer en él para las próximas temporadas (que serán nueve más por contrato) para mejorarlo.
Si llegamos hasta aquí sin nombrar al ganador, es porque casi que se están acabando las palabras para calificar al italiano Kimi Antonelli. El juvenil de 20 años, que con la de Madrid ganó ya ocho carreras este año, hace todo bien, y hasta tiene de su lado la “suerte del campeón”, ya que el británico Lando Norris, que largó en la pole con McLaren y estaba destinado a vencer, perdió terreno al no aprovechar un auto de seguridad virtual, cosa que sí hizo Antonelli. El neerlandés Max Verstappen y su Red Bull, ante tamaño dominio del italiano de Mercedes, hizo lo que pudo para llegar 2°, mientras que Norris completó el podio.
En el horizonte, dentro de dos semanas, asoma el Gran Premio de Azerbaiyán, en otro trazado que mezcla lo urbano con un autódromo. Viendo los antecedentes, y de cuánto les gustan estos circuitos a Colapinto, no queda más que contar los días con ansiedad para ver qué papel tendrá este “actor” argentino, ahora sí, metido entre los que empiezan a discutir cosas importantes en cada carrera.









