La escena tucumana dejó su marca en el Norte Rock antes de que cayera la noche

La Belisario y La Llorona abrieron el festival desde lugares distintos: una llegó impulsada por la amistad y la otra convirtió el mal tiempo en parte del espectáculo.

BAJO LA LLUVIA. Camila Plaate convirtió el mal tiempo en parte de su show en el Norte Rock 2026.
BAJO LA LLUVIA. Camila Plaate convirtió el mal tiempo en parte de su show en el Norte Rock 2026. / LA GACETA, MARIA JOSE MONTEROS

Resumen para apurados

  • Las bandas locales La Belisario y La Llorona abrieron este sábado el festival Norte Rock en Yerba Buena, Tucumán, para representar y dar inicio a la escena musical regional.
  • La Belisario llegó tras seis años de autogestión barrial, mientras que Camila Plaate, líder de La Llorona, desplegó un show enérgico que integró la lluvia en el Predio Castillo.
  • La participación tucumana en el escenario del NOA refuerza la visibilidad de los proyectos locales y fomenta un mayor apoyo temprano del público a los artistas emergentes.
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La Belisario y La Llorona tuvieron la tarea de abrir el escenario más importante del NOA y lo hicieron desde lugares muy distintos. Una llegó con la energía de un grupo de amigos que creció sin perder la lógica de la juntada; la otra, con una voz y una presencia capaces de convertir hasta la lluvia en parte del espectáculo.

El Norte Rock 2026, festival impulsado por Cerveza Norte, marca de CCU Argentina, se realizó este sábado en el Predio Castillo de Yerba Buena. Mientras la gente seguía ingresando y el lugar comenzaba a poblarse, los primeros sonidos de la jornada quedaron en manos de las propuestas locales.

La Belisario llevó la juntada al gran escenario

La banda, conformada por Santi Cipriani, Evaristo Salas y Bruno Caffarena, Ezequiel Terán, Augusto Sánchez y Efraín Lobo Cartagena, fue la primera en aparecer. Con el clima todavía tranquilo, el primer golpe de guitarras de la tarde quedó en manos tucumanas. En el repertorio estuvieron “Apareciste”, “Canciones tristes” y otros temas propios que acompañaron el salto de la banda hacia una fecha distinta a todas las anteriores.

Seis años atrás eran amigos tocando en una casa de la calle Belisario Roldán. Aunque hubo cambios de integrantes, ensayos acomodados entre horarios de trabajo y facultad, audios de WhatsApp que después se volvieron canciones y varias idas y vueltas. Este sábado, todo ese recorrido desembocó en el escenario del Norte Rock.

LA BELISARIO. La banda llevó la energía de su juntada al escenario del Norte Rock. LA BELISARIO. La banda llevó la energía de su juntada al escenario del Norte Rock. / LA GACETA, MARIA JOSE MONTEROS

Para algunos también fue un descubrimiento. Sofía Molla y Valentina Díaz habían llegado temprano junto con un grupo de amigas, aprovechando que la tarde todavía acompañaba. “No conocíamos a La Belisario. Llegamos temprano y nos gustó mucho”, contaron después del show. La primera impresión no quedó solamente en la música. “Son chicos muy lindos y muy copados”, agregaron entre risas.

Ese encuentro casual abrió otra pregunta dentro del festival: cuántas bandas tucumanas podrían encontrar nuevos públicos si la gente llegara desde el comienzo. Rocío Solorzano, que había ido con su amiga Gaby, nos contó que acompañar una fecha también implica prestar atención a quienes abren la grilla. “La gente que saca una entrada para el Norte Rock debería venir más temprano para bancar a las bandas locales”, señaló. “Hay que apoyar más a los artistas que surgen desde acá, sea cual sea el género. Con escucharlos ya es un comienzo”.

La lluvia también quiso ser parte

Después llegó La Llorona y su Jardín de Dragones. Camila Plaate entró con un grito: “¡Viva la libertad!” y, casi al mismo tiempo, comenzó a llover. La coincidencia parecía escrita para el show. Lejos de bajar la intensidad, la cantante respondió con más cuerpo, más voz y más energía. “Bailemos en la lluvia”, lanzó desde el escenario. A partir de ahí, el agua dejó de sentirse como una amenaza y se convirtió en parte de la escena.

La banda avanzó con un sonido áspero, potente y sin demasiadas concesiones. “Lloviendo”, “Cosas sagradas” y “Magnífica” aparecieron dentro de un show físico: no alcanzaba con escucharlo, había que dejarse atravesar por la batería, las guitarras y una voz que por momentos rozaba el grito. Cuanto más llovía, más parecía afirmarse Plaate sobre el escenario.

BAJO LA LLUVIA. Camila Plaate convirtió el mal tiempo en parte de su show en el Norte Rock 2026. BAJO LA LLUVIA. Camila Plaate convirtió el mal tiempo en parte de su show en el Norte Rock 2026. / LA GACETA, MARIA JOSE MONTEROS

Para Gaby, la presentación también tenía un peso especial por el momento que atraviesa la artista después de su participación en “Belén”. “Con ‘Belén’ se le abrieron muchas puertas. Ella podría no estar acá y, aun así, eligió cantar en este escenario”, destacó. Su observación apuntó a algo que excedía ese show: la decisión de seguir formando parte de la escena local incluso mientras aparecen proyectos y oportunidades fuera de la provincia.

En esa manera de cantar con todo el cuerpo, el rock apareció como una actitud antes que como una etiqueta. Hubo potencia, incomodidad y una decisión de no suavizarse para caer bien. Plaate llevó esa energía al Norte Rock con identidad propia, acompañada por un Jardín de Dragones.

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