Resumen para apurados
- La ONG Luchemos por la Vida reveló en Argentina que el 42% de los conductores no evita usar el celular al manejar, pese a admitir que es una conducta de alto riesgo.
- Según el informe bonaerense, Argentina lidera en horas de pantalla y el uso del móvil al volante cuadruplica el riesgo de choques al reducir drásticamente la atención.
- Expertos advierten que el celular equipara los riesgos del alcohol al volante, lo que exige mayor concientización y control para frenar los siniestros viales en el país.
El celular ocupa cada vez más espacio en la vida diaria. Según un informe difundido por la ONG Luchemos por la Vida (en base a datos de la Defensoría del Pueblo bonaerense) Argentina se encuentra entre los países con mayor cantidad de horas de pantalla durante el tiempo de vigilia.
El estudio fue realizado en el marco de la campaña “Desconectá para conectar”. Los datos muestran el alcance del problema: el 37% de los encuestados utiliza el celular más de seis horas al día, mientras que el 36% reconoce tener un uso problemático o desmedido. Además, el 30% considera que el teléfono afecta negativamente su vida social y el 31% de los estudiantes afirma que perjudica su rendimiento en clase.
Pero uno de los aspectos más preocupantes aparece en el tránsito. El 77% de los conductores reconoce que utilizar el teléfono al volante es muy peligroso, pero, al mismo tiempo, el 42% no toma ninguna medida para evitar hacerlo.
María Cristina Isoba, presidenta de Luchemos por la Vida, advierte que el celular constituye un riesgo comparable al alcohol porque afecta los mecanismos de atención que el cerebro necesita para conducir de manera segura.
Atención disminuida
La explicación es sencilla: “atención dividida es atención disminuida”. Usar el teléfono mientras se conduce o incluso al cruzar la calle multiplica por cuatro el riesgo de sufrir un siniestro vial. El problema no desaparece aunque se utilice el sistema manos libres. Hablar por teléfono reduce la concentración, dificulta mantener una velocidad constante y una distancia segura con otros vehículos y aumenta considerablemente el tiempo de reacción.
Leer o responder mensajes es todavía más peligroso: durante esos segundos, el conductor deja de prestar atención al camino. Estudios citados en el informe señalan que, después de un minuto y medio de conversación telefónica, el conductor puede dejar de percibir una parte importante de las señales, reducir su velocidad media y experimentar un aumento brusco del ritmo cardíaco.









