El deterioro de los aprendizajes en la educación secundaria en Argentina, y particularmente en la provincia de Tucumán, ha dejado de ser un problema estrictamente escolar para convertirse en una crisis socioeconómica estructural. si cruzamos los resultados oficiales del programa internacional PISA con las mediciones del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), surge una pregunta ineludible: ¿es realmente solo un problema de la escuela y sus formas de enseñar, o la raíz de una crisis más profunda y que su raiz se encuentra fuera del aula?
Los datos oficiales exponen una realidad crítica: en Matemática, la calificación promedio retrocedió a 367 puntos, dejando al 76% de los jóvenes de 15 años por debajo del umbral básico de competencias fijado por la OCDE. Una situación similar se registra en Lectura, donde un 60% de los alumnos no logra comprender ni reflexionar críticamente sobre textos de complejidad media. En este contexto, la situación económica no está al margen de los resultados de aprendizaje: cuanto más profundo es el deterioro, mayor es la brecha y el techo para los más pobres.
El hogar como "Techo de Cristal"
si partimos del último informe de la UCA —donde más del 60% de los niños y adolescentes vive en hogares bajo la línea de pobreza y cerca del 55% sufre privaciones multidimensionales como hacinamiento, falta de conectividad o inseguridad alimentaria—, no podemos dejar de relacionarlo de manera directa con los resultados PISA.
En el informe Pisa se destaca al entorno socioeconómico como determinante al éxito escolar: El Índice de Estatus Social, Económico y Cultural (ESCS) se consolida como el principal predictor individual de los resultados académicos. Los estudiantes pertenecientes al quintil más alto de ingresos superan de manera holgada a los del quintil más bajo. La falta de capital cultural en el hogar (libros, conectividad, ambiente de estudio) actúa como un limitador que la escuela actual no logra compensar.
Lo más impactante de este diagnóstico es que la brecha de rendimiento entre el 25% de los estudiantes con mayores recursos y el 25% más vulnerable supera los 80 puntos, lo que equivale conceptualmente a dos años de ventaja pedagógica.
Las claves del diagnóstico
De la "Escuela de Aprendizaje" a la "Escuela Comedor": Con más del 50% de la población infantil dependiente de asistencia alimentaria, las instituciones educativas en sectores vulnerables debieron reorientar tiempo y recursos a la contención social, reduciendo la intensidad del trabajo pedagógico.
Ineficiencia del gasto educativo: Pese a sostenerse históricamente niveles de inversión cercanos al 5% del PBI, los resultados mantienen una tendencia decreciente, evidenciando fallas estructurales en la asignación y ejecución de los recursos públicos.
Resiliencia en mínimos: Apenas el 14% de los estudiantes de los sectores socioeconómicamente más postergados logra alcanzar niveles superiores de rendimiento, confirmando que la escuela secundaria ha perdido su capacidad como motor de movilidad social ascendente.
Esto nos lleva a reflexionar de manera cruda: ¿está roto el ideario histórico de que quien era pobre depositaba su esperanza en la escuela? Estamos hablando que estamos perdiendo el concepto de movilidad social ascendente, que la escuela dejo de ser la herramienta de progreso para un amplio sector de la sociedad.
Hacia una respuesta estructural
Frente a este escenario, el gobierno nacional no puede desentenderse de esta emergencia. No puede desentenderse en materia de financiamiento, marcos normativos y equidad territorial. Las políticas educativas nacionales y provinciales resultan insuficientes si se aplican de forma aislada a las condiciones de vida de las familias. La recuperación de los niveles de aprendizaje requiere un abordaje integral que garantice la nutrición, el hábitat y el acompañamiento en la primera infancia y la adolescencia.
Ante la magnitud de la crisis en nuestra región, surge la necesidad de una convocatoria amplia, como un Congreso Pedagógico Provincial, es imperativo articular un espacio plural donde docentes, especialistas, familias y dirigentes políticos replanteen las bases del sistema educativo y devuelvan a la escuela su rol transformador.
Acerca del análisis: Este informe integra los resultados nacionales oficiales del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) con los informes sobre Pobreza Multidimensional e Inseguridad Alimentaria del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA).







