Bernardo Stamateas: “Debemos recuperar la alegría de vernos y de encontrarnos”

Entre hoy y mañana, el psicólogo y escritor Bernardo Stamateas dará una serie de conferencias en la provincia. Si bien no condena lo virtual, subraya la necesidad del contacto para sanar angustias

CHARLA. Stamateas hablará mañana, desde las 20, en el Palacio de los Deportes, con entrada libre y gratuita.
CHARLA. Stamateas hablará mañana, desde las 20, en el Palacio de los Deportes, con entrada libre y gratuita.

A partir de sus libros -Gente nutritiva, Dolor que fortalece, Soluciones prácticas, Tu fuerza interior, Nudos mentales, Gente tóxica, Puedo superarme y Autoboicot, entre muchos otros- fácilmente se concluye que Bernardo Stamateas quiere ayudar a que la gente encuentre su bienestar.

En ese plan se enmarca su visita a nuestra provincia, durante la cual el reconocido psicólogo y escritor llevará a cabo una serie de disertaciones, y presentará Narcisistas, su más reciente libro, que trata sobre la manipulación y los límites en los vínculos: a partir de las 16.30 de hoy estará en el polideportivo municipal de Monteros; y desde las 20, en el salón Victoria, en Famaillá. Mañana hará tres presentaciones: desde las 11, en el teatro Alfredo Guzmán (Banda del Río Salí); desde las 15.30, en la Sociedad Española (Concepción), y desde las 20, en el Palacio de los Deportes, en San Miguel de Tucumán. En todos los casos, con entrada libre y gratuita. Previo a su arribo, Stamateas dialogó con LA GACETA.

- Pese a que la tecnología y los avances científicos permitirían suponer que la gente podría estar mejor, parece que ello no ocurre. Por ejemplo, los problemas vinculados a la salud mental crecieron en el mundo durante los últimos años. ¿Por qué cree que pasa esto?

- Lo primero que diría es que si uno se rompe un hueso, de nada sirve que le digan, “qué lindo, adelante, vos podés, el día es lindo, pensá en positivo”. La persona debe ir al traumatólogo. Bueno, el psiquismo también se resquebraja. Entonces, afortunadamente, hoy se quebró bastante el tabú de que ir al psicólogo o al psiquiatra es “de locos”. Y eso permitió que mucha gente pueda acceder a un espacio de reflexión, donde sabe que no será juzgada, donde un profesional le dará su mirada; y esto es un gran avance. Otro gran avance es que estamos hablando muchísimo más de la salud mental. ¿Cuánto más debemos hablar? Nunca será suficiente. Hablar siempre nos cura, nos mejora y nos ayuda. El deterioro obedece a multiplicidad de factores. Por un lado, tenemos el rompimiento de los vínculos -en especial, de los familiares-. Lo segundo es la pobreza de los vínculos sociales: hay personas que solo hablan y lloran ante una inteligencia artificial, o en las redes. Se perdió un elemento constitutivo de la salud mental, que es el vínculo con el otro. Nos curamos juntos, nos curamos con el otro cuando este me mira, me escucha y me acaricia. Son los tres elementos de la intimidad afectiva. Yo puedo tener un millón de amigos en las redes y sentirme solo. Lo virtual está remplazando lentamente lo presencial. Una persona, pudiendo encontrarse con alguien para tomar mates, charlar, mirarse a los ojos, caminar por una plaza y reflexionar, prefiere hacerlo con la ‘llamita’ del WhatsApp, con un corazoncito o con un audio. Hay que respetar lo virtual, porque vino para quedarse; pero debemos sumarle lo presencial. Tenemos que recuperar la alegría de vernos y de encontrarnos.

- El suicidio es la principal causa de muerte en la Argentina en personas de entre 15 y 34 años. ¿A qué cree que se debe?

- Lo primero que debemos decir es que hablar del suicidio no lo potencia; por el contrario, ayuda a bajar la ansiedad y la desesperanza. Pero es muy importante saber hablarlo; en especial, en los medios de comunicación. Dicho esto, no hay una causa única, ni se debe hacer una lectura lineal, porque esas lecturas superficiales no ayudan. El suicidio obedece a multiplicidad de causas. Nadie quiere matarse, lo que uno quiere ‘matar’ es una situación que lo aqueja, una sensación de desesperanza. Entonces, no debemos hablar de casos, sino del tema; porque de ese modo podemos liberar las angustias, las fantasías y demás. Y no lo vamos a resolver con una charla, sino construyendo apegos seguros, vínculos seguros, una red afectiva. No basta con que en un colegio lo hablemos una vez. Eso está bien, pero necesitamos construir un vínculo; las redes afectivas son clave.

- La ludopatía adolescente está creciendo. ¿Qué factores inciden en esto?

- Ese es otro gran tema de preocupación. Muchas personas buscan en el juego liberar su omnipotencia, y estímulos de dopamina. No quiero hacer una lectura muy simplista, pero en las adicciones muchas personas buscan llenar vacíos. Imaginate que tenés una ventana detrás de vos, y que mientras estás sentado, trabajando, sentís el frío que entra. Hasta que no cierres esa ventana, no vas a poder trabajar, por más que te abrigues. Muchas veces hay “ventanas” abiertas de nuestro pasado. Y entonces, uno busca “abrigos” -alcohol, droga-, con los cuales trata de compensar esas angustias. Debemos aprender a cerrar las ventanas.

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