Resumen para apurados
- Luciano Vallejo se consolidó hoy como pilar de Atlético Tucumán de cara al duelo ante Racing en Avellaneda, gracias a su firme rendimiento tras ganarse el puesto con Falcioni.
- El zaguero surgió de Boca y se afianzó como central tras la lesión de Suso; desde entonces, el Decano sumó nueve vallas invictas en sus últimos diez partidos jugados.
- El equipo busca sumar en Avellaneda para clasificar a los playoffs y alejarse del descenso, ratificando el proyecto del club de promover juveniles al plantel profesional.
Luciano Vallejo evolucionó. Julio César Falcioni detectó su potencial tras la lesión de Gastón Suso en el cierre del Apertura y, desde aquella noche frente a River, el defensor no salió más del equipo. Hoy, “Lucho” parece un jugador muy diferente de aquel que debutó como lateral izquierdo y apenas acumulaba un puñado de minutos en Primera. Dio un paso adelante, sumó confianza y desbloqueó un nuevo nivel.
Las estadísticas defensivas de Atlético todavía sorprenden y Vallejo tiene mucho que ver en ellas. Si el “Decano” logró acumular nueve vallas invictas en sus últimos 10 partidos, también fue porque el ex Boca se convirtió en una pieza importante de esta estructura. Su firmeza para anticipar, ordenar la defensa y ganar duelos partido tras partido lo demuestra.
“Lo estoy viviendo con tranquilidad, sobre todo por la confianza que me dan los referentes del equipo. Obviamente soñé toda mi vida con jugar en Primera y gracias a Dios se me está dando. Estoy muy contento”, contó Vallejo en diálogo con LA GACETA.
El zurdo acepta los elogios y es consciente de su buen momento, pero rápidamente distribuye los méritos entre sus compañeros. Destaca especialmente el triángulo defensivo que consolidó junto a Clever Ferreira en la zaga y Luis Ingolotti en el arco. “Creo que no armamos solamente una buena dupla, sino un buen trío con Luis y Clever. Haber seguido como titular me llena de orgullo y también me da muchas ganas de seguir yendo por más”, destacó.
Desde aquella aparición frente a River, Vallejo fue titular en los 10 partidos siguientes y el “Decano” recibió apenas dos goles en ese lapso, ambos en la derrota 2-1 ante Sarmiento. La continuidad terminó de asentar al futbolista surgido de las inferiores del “Xeneize”, donde llegó a ser capitán de la Reserva antes de desembarcar en 25 de Mayo y Chile.
“La continuidad también da confianza. Uno se entiende más con los compañeros, aunque creo que todos los que entran desde el banco responden muy bien. Cuando a alguno le toca ocupar otra posición, también lo hace bien. Eso habla de que todos están preparados”, analizó.
La charla rápidamente se dirige hacia el próximo gran compromiso: el duelo de esta noche frente a la “Academia”, desde las 21.30, en el Cilindro. Vallejo reconoce la importancia del escenario, pero pone por delante las necesidades del equipo.
“Ojalá podamos sumar en Avellaneda. La idea es esa: ir a jugarle de igual a igual a Racing, como venimos haciendo, y tratar de traer los tres puntos para Tucumán”, aseguró.
También reveló qué le exige Falcioni, quien confió en él para ocupar el puesto de segundo marcador central. “Me pide que esté firme en la marca, que vaya fuerte a los duelos y que no salga tanto de mi posición”, explicó.
A la hora de proyectar hasta dónde puede llegar el equipo, el defensor tampoco esquiva el objetivo. “Ganar significaría tres puntos muy importantes para seguir peleando por lo que queremos, que es meternos entre los ocho. A eso aspiramos, a entrar en los playoffs. Y obviamente también queremos sumar para dejar de mirar tanto la tabla de abajo y empezar a pensar un poco más arriba”, sostuvo.
Vallejo forma parte, además, de un proceso que Atlético logró consolidar en el último tiempo: nutrir al plantel profesional con futbolistas que pasaron por la Reserva. Lautaro Godoy, Facundo Pimienta, Ramiro Paunero, Rodrigo Granillo y Leonel Vega son otros de los jugadores que se ganaron un lugar en la consideración del cuerpo técnico y sumaron minutos durante el torneo.
“Siempre que puedo voy a ver a la Reserva porque me quedaron muchos amigos y compañeros que tuve el año pasado. Me gusta ir a alentarlos. La verdad es que da gusto ver cómo están evolucionando los chicos”, contó “Lucho”.
Ahora le tocará otra prueba exigente. Atlético recuperó competitividad apoyado, en buena medida, en el orden y la disciplina de una defensa que hizo del arco propio una fortaleza. Vallejo pasó de esperar una oportunidad a transformarse en uno de sus sostenes. Mañana, en el Cilindro, tendrá otra ocasión para demostrar que aquel salto de nivel no fue pasajero y que la evolución que empezó frente a River todavía tiene capítulos por delante.







