La peregrinación que lo cambió todo: una charla, un rumbo nuevo y el running como salvación

Ariel Moreno pasó de una vida marcada por los excesos a entrenar todos los días, caminar 250 kilómetros hasta Catamarca y ayudar a otros corredores a superarse.

ENTREGA. Moreno llevó su cuerpo al límite durante una carrera, una imagen que refleja la determinación con la que afronta cada desafío.
ENTREGA. Moreno llevó su cuerpo al límite durante una carrera, una imagen que refleja la determinación con la que afronta cada desafío.

Resumen para apurados

  • Ariel Moreno, un mecánico tucumano de 31 años, superó las adicciones y transformó su vida a través de la fe en peregrinaciones a Catamarca y la práctica del running.
  • Tras completar a pie 250 kilómetros, Moreno dejó los malos hábitos, se unió a un grupo de entrenamiento en 2022 y compitió con éxito en diversas carreras de atletismo.
  • Moreno participará en los 21K de LA GACETA como guía de otros atletas, promoviendo la superación personal e inspirando a su hermano en su propia recuperación.
Resumen generado con IA

“No va a llegar ni hasta Lules”. Aquel comentario acompañó a Ariel Moreno en una peregrinación hacia Catamarca, cuando algunos dudaban de que pudiera completar el recorrido. Su físico de entonces no hacía imaginar lo que se vendría después. Hoy, a los 31 años, trabaja en un taller mecánico, es corredor y construyó una rutina alrededor del deporte. Aquella peregrinación implicaba 250 kilómetros a pie en seis días: se preparó cinco meses y no solo la completó, también ayudó a otros peregrinos, cargando sus mochilas. Sin saberlo, esa caminata sería uno de los primeros pasos de un cambio mucho más profundo.

Para entender cómo llegó hasta ahí hay que retroceder algunos años. Ariel creció en una familia numerosa y pasó buena parte de su infancia junto a su abuela, con quien construyó un vínculo muy fuerte. Ella sería, con el tiempo, una de las personas que más lo impulsaría a cambiar.

Todo comenzó a tomar otra dirección durante las peregrinaciones. Ariel iba junto a sus amigos, pero algo de aquellas jornadas comenzó a incomodarlo. “Las dos veces que las completé, fue tomando vino con unos amigos y entendí que esa no era la forma de ir a pedirle a la Virgen”, recordó.

En 2014, su hermano Lucas le propuso prepararse para acompañarlo hasta Catamarca en 2016. Ariel aceptó el desafío y comenzó a entrenarse. Trabajaba en un taller mecánico, vivía con su abuela y, después de cada jornada laboral, se preparaba: algunos días corría durante una hora o una hora y media; otros combinaba caminata y trote. “Me entrené cinco meses sin parar”, contó.

La peregrinación fue mucho más que una prueba física. En el camino conoció a personas que caminaban por motivos distintos: algunos pedían trabajo, otros salud para un familiar, otros simplemente agradecían.

PASADO. Ariel junto a sus amigos durante una etapa de su vida que quedó atrás mientras comenzaba a cambiar sus hábitos y alejarse de ciertos ambientes. PASADO. Ariel junto a sus amigos durante una etapa de su vida que quedó atrás mientras comenzaba a cambiar sus hábitos y alejarse de ciertos ambientes.

Justamente una historia le quedó grabada en su memoria: un hombre le contó que había salido hacia Catamarca mientras su hermano esperaba una operación de rodilla y, en plena caminata, supo que había salido bien. “Ya no importaba qué día llegara. Lo importante era que la operación había salido bien. Si tenía que llegar el 9, el 10, el 11 o el 12, no importaba: él ya estaba cumpliendo”, relató.

Una nueva forma de vivir

Más allá de las historias que escuchó durante el camino y de haber completado la peregrinación pese a las dudas que algunos tenían sobre él, Ariel todavía tenía por delante el desafío más importante: dejar atrás una etapa marcada por el alcohol y las adicciones.

El punto de inflexión llegó cuando conoció el running. “Ahí fue cuando empecé a cambiar”, aseguró. A partir de entonces, se alejó de algunas amistades y de las salidas que formaban parte de su vida, y comenzó a priorizar el entrenamiento, la alimentación y el descanso. “Me costó mucho, pero dejé de ir a lugares donde no tenía que estar”, explicó.

RECUERDO. Ariel Moreno llevó la imagen de su abuela en la remera durante una peregrinación, como homenaje a quien fue una de las personas que más lo impulsó a cambiar. RECUERDO. Ariel Moreno llevó la imagen de su abuela en la remera durante una peregrinación, como homenaje a quien fue una de las personas que más lo impulsó a cambiar.

Su abuela fue una de sus principales motivaciones: “Se puso súper contenta”, contó.

El running llegó casi de casualidad. Un día, antes de una carrera, Ariel vio a un grupo de corredores que realizaba la entrada en calor y, sin conocerlos ni formar parte del equipo, se metió en la fila y comenzó a seguir las indicaciones de los profesores.

FAMILIA. Ariel Moreno junto a sus seres queridos, quienes acompañaron de cerca el proceso que transformó su vida. FAMILIA. Ariel Moreno junto a sus seres queridos, quienes acompañaron de cerca el proceso que transformó su vida.

“Ellos decían qué ejercicio hacer. Por ejemplo: skipping bajo y alto. Yo seguí todas las indicaciones como si fuera parte”, recordó. Después preguntó quiénes eran y fue entonces cuando el influencer “Pichón” López le explicó que se trataba de LS Entrenamientos Santillán, a cargo del profesor Lucas Santillán.

Para Ariel, aquel encuentro no fue una simple casualidad. Como creyente, lo interpretó como una señal: “Todas las cosas buenas vienen de Dios. Uno le pide y Dios pone una persona en el camino que te da una mano”.

De esa manera, en 2022 comenzó a entrenar con el grupo de manera formal. Su primera carrera fue de tres kilómetros y terminó segundo en la clasificación general; después llegaron los 5K y los 10K, hasta alcanzar los 30 minutos en Santiago del Estero.

CAMBIO. Ariel, con la indumentaria de LS Entrenamientos Santillán, el grupo al que llegó casi por casualidad y que se convirtió en una parte fundamental de su transformación. CAMBIO. Ariel, con la indumentaria de LS Entrenamientos Santillán, el grupo al que llegó casi por casualidad y que se convirtió en una parte fundamental de su transformación.

Los 21k de LA GACETA y una experiencia inolvidable

También llegaron los 21K de LA GACETA: corrió en 2023 y volvió en 2024 con un objetivo concreto, el podio. Se preparó ocho meses y en el kilómetro seis marchaba tercero, pero otro corredor lo alcanzó y lo superó en la meta. “Tuve una frustración enorme. Creo que estuve casi un mes bajoneado porque me había preparado unos ocho meses para esa carrera”, reconoció. La experiencia quedó como una cuenta pendiente, parte del aprendizaje de un corredor que ya no mide su evolución solo en resultados.

La cuarta edición de los 21K de LA GACETA se correrá el domingo 11 de octubre, con distancias de 21K, 10K y 5K. Esta vez, Ariel correrá desde otro lugar: acompañando a sus compañeros para ayudarlos a mejorar sus tiempos. “Quiero que ellos hagan su propio camino y brillen en esta hermosa carrera”, explicó.

ESFUERZO. Ariel Moreno quedó tendido en el piso después de completar los 21K de LA GACETA, una muestra del esfuerzo que le demandó la carrera. ESFUERZO. Ariel Moreno quedó tendido en el piso después de completar los 21K de LA GACETA, una muestra del esfuerzo que le demandó la carrera.

El cambio también se comparte

En esa historia también aparece Lucas, el hermano que le propuso Catamarca. Atravesó una etapa muy difícil, marcada por las adicciones, y lleva más de un año y medio sosteniendo un cambio profundo. Hoy comparten entrenamientos y Ariel encuentra en él otra prueba de que es posible empezar de nuevo. “Si él pudo, las personas pueden. Hay que ponerse firme y decir: ‘Quiero cambiar, quiero tener una buena forma de vivir’”, concluyó.

Cómo inscribirse

No dejes pasar la oportunidad de ser parte de la cuarta edición de los 21K LA GACETA. La inscripción se realiza en minutos a través de 21k.lagaceta.com.ar. Los cupos son limitados y la competencia volverá a reunir a miles de corredores y familias.

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