Rosario y Julieta Ortega volvieron a Lules y visitaron la casa donde creció "Palito" Ortega:
Las hijas del cantante recorrieron Tucumán durante la gira de Muchacho que vas cantando y visitaron algunos de los lugares que marcaron la infancia de su padre, entre ellos la primera vivienda en la que vivió en Lules.
Resumen para apurados
- Rosario y Julieta Ortega visitaron en Lules, Tucumán, la casa de infancia de su padre Palito Ortega durante su gira musical para homenajear sus raíces familiares.
- En el marco del tour 'Muchacho que vas cantando', recorrieron la Quebrada, la estación de tren y la vivienda intacta que el Ingenio Lules otorgó a la familia.
- El recorrido, plasmado en redes como 'Tucu book', rescata la memoria íntima de una de las figuras más populares de la música argentina previo a sus grandes éxitos.
Rosario y Julieta Ortega regresaron a Tucumán y aprovecharon su visita para recorrer Lules, la ciudad en la que transcurrieron parte de los primeros años de vida de su padre, "Palito" Ortega. Las hermanas compartieron en redes sociales fotografías del paseo y bautizaron el álbum como “Tucu book”.
El recorrido se produjo en el marco de la gira de Muchacho que vas cantando, el espectáculo con el que Palito Ortega repasa los principales éxitos de su extensa trayectoria musical.
Durante su estadía en Lules, Rosario y Julieta visitaron algunos de los sitios vinculados con la historia familiar. Entre ellos se destacó la primera casa en la que vivió Palito Ortega, además de la estación de tren y la Quebrada de Lules.
Rosario y Julieta Ortega visitaron la casa donde creció Palito Ortega
Uno de los momentos más emotivos del recorrido fue la llegada a la vivienda en la que Palito Ortega vivió durante su infancia en Lules.
La casa actualmente pertenece a vecinos de la zona y permanece cerrada. Según contó Julieta Ortega en una oportunidad, el inmueble se conserva prácticamente intacto. Las hermanas se fotografiaron en el lugar y recrearon una de las imágenes que su padre se había tomado allí muchos años atrás.
La actriz ya había relatado la experiencia durante una entrevista con Mirtha Legrand, donde explicó el impacto que le produjo reencontrarse con aquella vivienda.
“Se me aflojaron las piernas. No sé si había vuelto a visitarlo. Aparte está intacta la casa”, contó Julieta.
También explicó que la propiedad no pertenecía originalmente a la familia Ortega. El padre de Julieta y Rosario trabajaba en el Ingenio Lules y la empresa otorgaba viviendas a sus empleados.
“Mi papá trabajaba en el ingenio Lules y a cada empleado le daban una casa, y esa es la que les tocó a ellos”, había explicado.
El recorrido de las hermanas Ortega por Lules
La casa familiar no fue el único lugar que visitaron Rosario y Julieta. Las hijas de Palito también recorrieron la estación de tren de Lules, uno de los espacios que conserva buena parte de su aspecto original.
Las fotografías muestran a las hermanas caminando por los andenes y posando en distintos sectores de la estación.
El paseo continuó por la Quebrada de Lules, otro de los lugares característicos de la localidad tucumana. Durante la jornada también compartieron imágenes vinculadas con la gastronomía y la producción local, entre ellas una caja de frutillas.
El recorrido les permitió recuperar parte de la historia familiar de Palito Ortega, desde los lugares donde vivió y trabajó hasta algunos de los paisajes que acompañaron sus primeros años.
“Tucu book”: las fotos de Rosario y Julieta Ortega en Tucumán
A través de Instagram, Julieta Ortega reunió las postales del viaje bajo el nombre “Tucu book”. El álbum incluyó imágenes de la casa, la estación de tren, la Quebrada de Lules y distintos momentos compartidos durante la visita.
La publicación tuvo además un componente de memoria familiar: las hermanas regresaron a los escenarios cotidianos de la infancia de su padre, décadas después de que Palito Ortega dejara Lules para comenzar una carrera que lo convertiría en una de las figuras más populares de la música argentina.
Así, la visita de Rosario y Julieta Ortega a Tucumán no fue solamente una parada durante la gira de su padre. También significó un regreso a los lugares que forman parte de la historia íntima de la familia Ortega.









