Perth 2002, la primera vez que Las Leonas vencieron a Países Bajos por penales para ser campeonas del mundo
Hace 23 años, Argentina conquistó su primera Copa del Mundo después de igualar 1-1 una final dramática y vencer 4-3 desde los penales. Países Bajos fue el rival de una definición que en 2026 volvió a tener un desenlace parecido.
Resumen para apurados
- El 8 de diciembre de 2002 en Perth, Las Leonas ganaron su primer Mundial de hockey tras vencer a Países Bajos por penales, coronando una campaña invicta.
- Tras empatar 1-1 con gol de Inés Arrondo, la arquera Mariela Antoniska selló el 4-3 en los penales, consolidando la identidad forjada en Sídney 2000.
- Este hito transformó el deporte nacional e inauguró una era dorada y una clásica rivalidad con las neerlandesas, reeditada con éxito en 2026.
Antes de que los penales volvieran a cruzar los destinos de Las Leonas y Países Bajos en una final del mundo, hubo otra tarde en Australia en la que Argentina necesitó resistir hasta el último instante. Fue el 8 de diciembre de 2002, en Perth. Ese día comenzó la historia dorada del seleccionado argentino en los Mundiales.
Argentina había llegado a la definición sin perder un solo partido. Ganó los siete encuentros de la fase inicial y solamente recibió dos goles. Soledad García fue una de las grandes figuras de aquella campaña: convirtió frente a Nueva Zelanda, Ucrania, China, Corea y Rusia. También apareció cuando el margen de error se redujo al mínimo.
En semifinales esperaba Australia, el seleccionado local. Las Leonas ya conocían aquel escenario: dos años antes, durante los Juegos Olímpicos de Sídney, había nacido el nombre que terminaría identificando a toda una generación. Esta vez había algo todavía más grande en juego.
Otra vez apareció García. Su gol para el 1-0 derribó a las australianas y depositó a Argentina en la final. Países Bajos esperaba por la Copa.
El partido fue cerrado y la primera corona mundial comenzó a escaparse. Las neerlandesas estaban arriba y el reloj avanzaba hasta que apareció Inés Arrondo para marcar el 1-1. Argentina había conseguido sobrevivir.
El tiempo extra tampoco logró separar a los dos mejores equipos del torneo. Después de tantos días, ocho partidos y una campaña invicta, todo quedaba reducido a una sucesión de remates desde el punto del penal.
Claudia Burkart, Mercedes Margalot y Cecilia Rognoni estuvieron entre las encargadas de asumir la responsabilidad argentina. La definición se estiró hasta quedar 4-3.
Entonces llegó el momento de Mariela Antoniska. La arquera argentina se plantó bajo los tres palos para el remate que podía terminar con todo. Atajó. Ya no hubo que esperar más.
Las Leonas eran campeonas del mundo por primera vez. Karina Masotta levantó la Copa y aquella generación terminó de transformar al hockey femenino argentino. El equipo que había construido su identidad en Sídney 2000 ya no era solamente una potencia capaz de discutirles los grandes torneos a las selecciones europeas: ahora también tenía una estrella.
Después llegaría Rosario 2010, nuevamente contra Países Bajos. Vendrían más Juegos Olímpicos, finales, medallas y generaciones que heredaron aquella camiseta.
Pero Perth quedó en un lugar distinto.
Por eso la definición de 2026 tuvo algo de regreso al origen. Veinticuatro años después, Argentina volvió a encontrarse con Países Bajos en una final mundialista y volvió a necesitar de los penales para quedarse con la Copa.
Cambian los nombres, los escenarios y las generaciones. Aquella vez fueron Arrondo, Antoniska, Masotta, Aymar, García y compañía. Esta vez fueron otras Leonas.
El desenlace, sin embargo, tuvo algo conocido: Países Bajos enfrente, una final al límite y Argentina celebrando después del último penal.












