Hace unos días tuvimos oportunidad de asistir a un acto organizado por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, con motivo de conmemorarse un nuevo aniversario del cierre de los ingenios azucareros de nuestra provincia, ordenado por el entonces presidente de facto Juan Carlos Onganía, mediante un decreto, el 22 de agosto de 1966. Fue aquel un hecho que marcó a fuego a todos los tucumanos, ya que la industria azucarera era la principal fuente laboral para una gran parte de nuestros comprovincianos. El cierre de 11 ingenios significó dejar sin sustento diario a más de 50.000 trabajadores. Esto provocó el éxodo masivo de unas 200.000 personas, principalmente a la provincia de Buenos Aires. Cada trabajador arrastró consigo a toda su familia, lo cual generó una herida social y económica cuyas consecuencias, en muchos casos, perduran hasta el presente y que, lamentablemente, nunca se dieron a conocer a las nuevas generaciones de tucumanos. Consideramos muy acertada la iniciativa de la Municipalidad, a través de la Secretaría de Cultura de la misma, por rescatar del olvido un hito tan importante para la historia de la provincia toda. El acto realizado el domingo en el museo Casa del Obispo Colombres en el Parque 9 de Julio tuvo la particularidad de reunir en el mismo evento calidad y sensibilidad interpretativa en todos sus participantes. Compartimos junto a autoridades y vecinos una hermosa noche, con un espectáculo variado que contó con la participación de la Banda de Música Municipal, a cargo de su director, el Maestro Enrique Vera, interpretando varios temas folclóricos, largamente aplaudidos por los presentes. Disfrutamos también de la magnífica actuación de la vocalista Adriana Tula, quien culminó la misma con una hermosa versión del “himno folclórico” de los tucumanos: la zamba “Lunita tucumana”, genial composición de don Atahualpa Yupanqui. El ballet folclórico El Payucano, con sus distintos bailes, rindió un sentido homenaje a los trabajadores zafreros Los relatos comprometidos, por parte de las autoridades, recordando los tristes hechos acaecidos como consecuencia del cierre de los ingenios, tocaron las fibras más íntimas de quienes allí estábamos. Destacamos sobre el final la exposición “El azúcar menos dulce”, una obra audiovisual, fruto del arduo trabajo de revisión histórica realizada, por la licenciada y magíster en Diseño y Visualización de Datos Silvana Firpo. Una obra que recomendamos visitar a todos los tucumanos. Cerrando todo el acto, la proyección de un “mapping” sobre la fachada de la histórica y colonial casona, terminó por recibir los últimos y cálidos aplausos de una noche pletórica de emociones. Felicitamos a la Municipalidad y en especial a quienes tuvieron bajo su responsabilidad haber llevado a cabo este significativo acto: licenciada Patricia Cocconi, Directora del Museo de la Industria Azucarera. Y todo con la supervisión de la licenciada y magíster Cecilia Guerra Orozco, Directora General de Museos de la ciudad de San Miguel de Tucumán. Tener memoria es fundamental para no repetir los errores y poner en valor lo que somos.
Antonio Lázaro Álvarez y Roberto Carlos Ibarra
Beruti 525 - San Miguel de Tucumán





