Resumen para apurados
- Teo Navarro López participó en Plaza Urquiza, Tucumán, del torneo para "farmear aura", una iniciativa juvenil para salir del uso de pantallas.
- El evento reunió a cientos de chicos en el espacio público para competir con baile y carisma, ofreciendo una alternativa recreativa presencial y segura.
- La experiencia visibiliza el interés familiar y de los jóvenes por desconectarse de los dispositivos y fomentar la socialización al aire libre.
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El “aura”, los “emotes” y las batallas que durante los últimos meses se multiplicaron en TikTok e Instagram saltaron este fin de semana de las pantallas a Plaza Urquiza. Entre los chicos que se animaron a participar en el corazón de Barrio Norte de San Miguel de Tucumán hubo uno que encontró ahí una manera de alejarse por un rato del celular. Se llama Teo Navarro López, tiene 10 años y llegó acompañado por su mamá después de enterarse de la convocatoria a través de las redes sociales.
“Ya había visto un poco en el celu qué es esto de farmear aura o las batallas y dije: ‘Bueno, me copó’”, contó a LA GACETA. Su mamá había encontrado una publicación que anunciaba el encuentro en Plaza Urquiza y decidieron acercarse. Era la primera vez que Teo participaba de una actividad de este tipo.
Cuando terminó su participación, vestido con la 10 de Diego Maradona en el Mundial 94, el niño hizo una lectura que por momentos hizo dudar a más de uno que tuviera apenas 10 años. Frente a las críticas que suelen recibir este tipo de encuentros juveniles, planteó que para él tienen un valor que puede parecer contradictorio con el origen mismo de la tendencia.
“Para mí, y tal vez para muchos chicos más, es una forma de salir de las pantallas”, explicó. Para Teo, participar implica encontrarse “con el mundo que hay detrás de nuestras puertas”, experimentar con otras personas y socializar. “Eso yo lo veo muy importante, y más a mi edad”, agregó.
Incluso mostró ante la cámara de LA GACETA un pequeño llavero que había recibido como premio durante el torneo para explicar su idea. “Esto no lo conseguís en las pantallas”, comparó. Y agregó que tampoco se consigue ahí la posibilidad de compartir cara a cara con otra persona o atravesar “una experiencia única”.
Del tablero de ajedrez a una batalla de aura
La competencia de Plaza Urquiza no es la primera experiencia de Teo frente a un desafío. Es ajedrecista federado, representa al Club 64 de Tucumán y desde muy pequeño participa en torneos.
En 2025 obtuvo el décimo puesto nacional Sub 9 en una competencia en Buenos Aires como integrante de una delegación tucumana. Este año volvió a competir a nivel nacional: en julio participó de la Segunda Olimpiada Escolar de Ajedrez Premundial, que se jugó en Vicente López. Es alumno del Gymnasium de la Universidad Nacional de Tucumán.
Esta vez no había tablero, reloj ni piezas. La propuesta invitaba a entrar al espacio delimitado y tratar de demostrar, a través de movimientos, gestos, poses o bailes, quién tenía más “aura”.
“Yo prefiero acompañar a mi hijo”
Teo no fue el único chico que llegó acompañado por un adulto. Varias madres estuvieron durante la tarde junto a sus hijos, algunas observando y otras registrando con el celular.
Entre ellas estaba Carolina López Flores, mamá de Teo, de 44 años y vecina de la zona. Para ella, el valor del torneo no residió en ver quién ganaba, sino en ver a chicos y adolescentes ocupando nuevamente un espacio público.
“Me parece muy valioso acompañar a los chicos y a las chicas que vienen a ocupar la plaza, a apropiarse de los espacios públicos”, explicó. Destacó especialmente que allí podían “compartir, bailar, estar fuera de las pantallas, hablar entre ellos, socializar”. Para ella, ese tipo de encuentros también constituye “una forma de construir comunidad”.
Como docente universitaria, Carolina dijo que incluso observa la experiencia desde una dimensión pedagógica. “La gente que manda a los chicos a estudiar, yo estoy segura que no estudia. La gente que manda a los chicos a que estén fuera de las pantallas, está con el celular. La gente que dice que vayan al servicio militar obligatorio tampoco tiene una rutina de vida”, cuestionó.
Frente a las críticas, planteó que la responsabilidad de los adultos debería pasar menos por juzgar esas prácticas y más por involucrarse en ellas. “A los chicos y a las chicas hay que acompañarlos, hay que estar con ellos, hay que sacarlos a la plaza, hay que venir a la plaza, hay que acompañarlos en su día a día. Yo prefiero acompañar a mi hijo en vez de cuestionar lo que hace”, opinó.
Una moda que llegó a Tucumán
La jornada marcó la llegada a la provincia de un fenómeno que durante las últimas semanas comenzó a repetirse en diferentes ciudades argentinas.
“Farmear aura” combina una expresión proveniente de los videojuegos (“farmear”, utilizada para describir la acumulación de recursos o experiencia) con la idea de “aura” entendida como carisma, presencia, estilo o capacidad de generar admiración. En las redes, una acción considerada canchera puede sumar miles de puntos imaginarios de aura; una situación incómoda puede hacerlos perder.
La dinámica suele enfrentar a dos participantes que recurren a caminatas, poses, bailes, gestos o pequeñas actuaciones. No necesariamente gana quien tiene mayor destreza: importa la seguridad, la reacción que consigue provocar y la capacidad de sostener el personaje.
La Plaza Urquiza se convirtió en escenario de la primera competencia concretada en la provincia. Decenas de chicos y adolescentes se acercaron durante la tarde y 17 participaron oficialmente del torneo, según explicó a LA GACETA Andrés Ortiz, uno de sus organizadores.
Curiosamente,lo que nació como un meme y se expandió a través de las pantallas terminó produciendo una escena analógica: chicos reunidos en una plaza, madres acompañándolos y desconocidos compartiendo una tarde. “Acá salgo, conozco y comparto”, dijo Teo.














