Más que un debate: qué aprenden los jóvenes al participar de un Modelo G20

La propuesta, organizada por Rise Up, reunió a unos 75 jóvenes en la Legislatura y puso en práctica habilidades como la oratoria, la negociación y la defensa de ideas.

EN DEBATE. Los participantes representaron distintos países y defendieron sus posiciones durante las jornadas del modelo universitario.
EN DEBATE. Los participantes representaron distintos países y defendieron sus posiciones durante las jornadas del modelo universitario. / GENTILEZA DE RISE UP
Por María José Monteros 15 Agosto 2026

Resumen para apurados

  • Unos 75 jóvenes participaron de un Modelo G20 en la Legislatura de Tucumán, organizado por Rise Up, para debatir sobre política global y liderazgo.
  • Durante la simulación, los participantes representaron a diferentes países y pusieron en práctica habilidades como la oratoria, la negociación y la defensa de ideas.
  • La iniciativa busca fomentar la formación cívica y dotar a las nuevas generaciones de herramientas clave para el diálogo y la diplomacia internacional.
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Los modelos de Naciones Unidas o del G20 suelen parecer, desde afuera, una competencia de discursos y países. Sin embargo, para quienes participan de ellos desde hace años, la experiencia tiene mucho menos que ver con “jugar a ser diplomáticos” y bastante más con aprender a expresarse, defender una postura, escuchar al otro y ganar seguridad.

Eso fue parte de lo que dejó el primer Modelo G20 universitario en Tucumán, una propuesta organizada por Rise Up que reunió a unos 75 jóvenes de entre 18 y 25 años en la Legislatura. Participaron sobre todo estudiantes de la UNT, y también de la San Pablo-T y la UNSTA, de carreras como Derecho, Relaciones Internacionales, Economía y Salud.

Durante dos jornadas, las delegaciones representaron distintos países y debatieron temas políticos, económicos y sanitarios. Para Agustín Paz, presidente de Rise Up, esa diversidad de perfiles fue justamente uno de los puntos fuertes: permitió que cada discusión incorporara conocimientos provenientes de distintas áreas y tuviera mayor rigor técnico.

Aprender a hablar y también a perder

Tomás Olivera, de 21 años y estudiante de Relaciones Internacionales, cuenta que antes sentía “pánico total” al enfrentarse a un público. Hoy admite que todavía puede costarle, pero asegura que participar en estos encuentros le permitió desenvolverse mucho mejor.

En su caso, además, la experiencia terminó influyendo directamente en la elección de su carrera. “Me dieron ese norte de saber qué es lo que yo quiero hacer el día de mañana”, explicó.

PARTICIPACIÓN. Unos 75 jóvenes de distintas universidades formaron parte de la primera edición realizada en Tucumán. PARTICIPACIÓN. Unos 75 jóvenes de distintas universidades formaron parte de la primera edición realizada en Tucumán. / GENTILEZA RISE UP

Benjamín Güemes Campos, estudiante de Derecho de 21 años, lo define como una “oportunidad de crecimiento”. Su mirada no pasa solamente por aprender a argumentar, sino también por acostumbrarse a que una competencia no siempre termina como uno espera.

“Nos enseñó que en la vida podemos perder, podemos ganar, podemos quedar disconformes, podemos sufrir injusticias”, señaló. Según contó, esas experiencias ayudan después a enfrentar otros desafíos con más seguridad y a animarse a presentar propuestas o involucrarse en nuevos proyectos.

Habilidades que siguen fuera del modelo

Los participantes también mencionaron las habilidades blandas: oratoria, escucha, negociación, investigación previa y capacidad para trabajar junto a otras personas.

Delfina Rodríguez, estudiante de cuarto año de Abogacía y directora de Uniendo Metas Tucumán, pone el foco además en otro aspecto: que estos espacios estén impulsados por jóvenes para otros jóvenes.

“Hay un gran valor en los espacios para jóvenes hechos por jóvenes”, sostuvo. En su caso, después de años vinculada a Modelos de Naciones Unidas, hoy también ocupa un rol organizativo y acompaña a estudiantes secundarios que empiezan a transitar ese mismo camino.

RECONOCIMIENTO. El equipo ganador fue distinguido al cierre de la experiencia, después de dos jornadas de debate y negociación. RECONOCIMIENTO. El equipo ganador fue distinguido al cierre de la experiencia, después de dos jornadas de debate y negociación. / GENTILEZA RISE UP

Mariano Olivera, abogado y licenciado en Ciencias Políticas, agrega que el impacto puede ir todavía más allá. A partir de su propia experiencia, menciona amistades, oportunidades académicas, becas, viajes y hasta contactos laborales que pueden surgir alrededor de estas actividades.

Una experiencia nueva en Tucumán

El encuentro tuvo además un componente inédito: fue el primer Modelo G20 universitario realizado en la provincia y, según explicó Paz, actualmente es el único de estas características en Tucumán.

Para Rise Up, la intención fue generar un espacio de participación juvenil con una dinámica más exigente por tratarse de estudiantes universitarios. “Han sido dos días llenos de debate, de participación”, resumió Paz al hacer un balance.

El modelo terminó con reconocimientos y un equipo ganador, pero las voces de quienes participaron muestran que el resultado es apenas una parte de la experiencia. Aprender a tomar la palabra, sostener una idea, escuchar una posición diferente o descubrir una vocación son aprendizajes que no terminan cuando se levanta la sesión.

Durante dos días representaron países. Lo que practicaron mientras lo hacían puede acompañarlos mucho después.

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