Carlos Duguech - Analista internacional
En la búsqueda de alguna referencia que ligue la ya acostumbrada y reconocida manera de hacer -y de no hacer- y de deshacer, del presidente de EE.UU, nos topamos con la necesidad de conformar un esquema que permita, sin eufemismos fáciles, y a la mano, comprender su personalidad como líder de la potencia norteamericana. Arribamos sin complejos esquemas a que Trump se siente “Presidente del Mundo”, en lo que suponerse es su íntima conciencia, su voluntad y su gestión. Hallamos que lo del subibaja es lo suyo. Plasma en su dinámica y sus alternativos modos de estar en dos lugares opuestos, alternativamente. Su juego preferido.
Uno de los resultados del sistema subibaja al que es “adicto” el presidente Trump (sin darse cuenta el individuo, por aquello de los mecanismos psicológicos que sostienen la negación por el autoengaño) es que se enfrenta a la realidad internacional de la que los EE.UU. es pieza inescindible. Siempre sin respuestas lógicas, componedoras o de beneficio para las partes. Se advierte desde el arranque, que se privilegian los derechos de los EE.UU. Los vigentes y los que se diseñan para el caso.
Ejemplo demoledor
En la ciudad de los imponentes palacios de la dinastía de los Strauss, los vieneses despertaron con que los cinco del Consejo de Seguridad de la ONU (CS), EE.UU, Rusia, Francia, Reino Unido y China) más Alemania, por la Unión Europea, todos ellos, habían acordado, nada menos que con la República Islámica de Irán. ¿Y qué acordaron con ese régimen tan singular y de mala fama? “El manejo de los asuntos nucleares sólo para fines pacíficos” Claro que el lector de esta columna, con todo el derecho del mundo osaría preguntar: ¿Cómo es que los cinco países nucleares de ese CS pueden exigirle a un país de la ONU (Irán lo es, como miembro fundador desde 1945) que sólo procese lo nuclear para la paz y no de uso bélico, siendo ellos, los del CS los dueños de los mayores arsenales nucleares del mundo? Larga, razonable y necesaria pregunta. Y una repuesta que este columnista asume suponiendo el sentir de todos los que preguntan del mismo modo: “Porque sí”. O porque resultaron victoriosos en la Segunda Guerra Mundial. Aquí hace aguas el Derecho Internacional, que no para de lamentarse por el naufragio de toda su flota de bibliotecas y pensamientos. Alguien osó traer a la memoria para los tiempos y hechos actuales nada menos que los estándares irreverentes de los grupos mencionados en la película “El Padrino”.
El “Plan de Acción Integral Conjunto” del Grupo P5+1 se gestó en 2006 cuando las cinco potencias nucleares del CS al que se arrima Alemania, decidieron ocuparse de lo que aparentaba como un riesgo en potencia para la región del MO y para la humanidad; que Irán alcanzase a convertirse en potencia nuclear, sumándose a las nueve existentes. En contactos reservados, operadores de EE.UU e Irán cumplieron una serie conversaciones sobre el tema (Irán nuclear militar). Se tienen a la vista que se conocía que Irán encaminaba su gestión hacia el enriquecimiento de uranio. Desde fines de 2013 hasta julio de 2015 fueron una serie de intensas reuniones de análisis y acuerdos para formalizar una importante y extraordinaria conjunción de países con el régimen iraní que se sometía de eso modo al control de su gestión nuclear civil solamente, no militar. Nuca en la historia contemporánea se había logrado un acuerdo similar, extraordinario desde todo ángulo.
“De no creer”
Que un régimen como el iraní, de una teocracia de un fuerte verticalismo, haya acordado con los cinco permanentes del CS (ONU) y Alemania luce casi irreal si no fuera que el Plan de Acción Integral Conjunto se adoptó el 18/10/2015 de octubre, empezando a operar el 16/02/2016. A cambio Irán recibí el levantamiento de las sanciones (importantes embargos económicos (de la ONU y de los EE.UU.) Y para más, se sometía al control e inspección de las cuestiones nucleares por la OIEA (Organización Internacional de Energía Atómica). Un “monumento” único, semejante acuerdo internacional: por el tema y por los países involucrados. A la vista los reiterados modos de referirse a Israel por el régimen iraní (¡Destruirlo! nada menos). Teniendo presente que vuelta a vuelta, Irán se expresaba sin ambages contra Israel, debieron otorgarle al acuerdo la trascendencia para la paz en la región y de ese país. Israel, devenido de la “Partición de Palestina) por la ONU. Todo se logró en el tiempo de Obama presidente.
Guerra contra Irak
Hay dos culpables notorios. Trump, que se dejó seducir por Israel y accedió a su pedido: ¡Grave! Patear el tablero del acuerdo con Irán. Irresponsable y torpe decisión de un inexperto Trump. Llevaba sólo año y medio como presidente y el 08/05/2018 anuncia la salida de su país del acuerdo, traicionando a sus coparticipantes y al mismísimo Irán. En razón de ello, le reimpone las sanciones a Irán. Destacamos el tono no disimulable, racista, de sus interpretaciones de las decisiones de Obama que fue quien suscribió por su país el extraordinario acuerdo con Irán. Toda, toda la complejidad de la zona con el “crimen de agresión” contra Irán. Salir de una especie de oasis (el acuerdo lo era, en medio del desierto de los tratados interraciales similares) fue la chispa que encendió los fuegos del crimen de agresión devenido ahora en guerra contra Irán, iniciada el 28 de febrero con bombardeos de EE.UU e Israel, simultáneamente. Ese estar en un subibaja permanente como, en este caso, sumado lo de Groenlandia, la OTAN, los aranceles altísimos o bajos, su herramienta de dominación. Corona estas cuestionables idas y vueltas, subidas y bajadas y una impensable idea. Proponer a Gianni Infantino, presidente de FIFA, como futuro secretario general de ONU. Ni siquiera tomó en cuenta que desde hace meses empezaron a exponer en ONU los candidatos.
Colonos
Tanta agua bajo los puentes de la historia sobre la “Partición de Palestina”, la del “Mandato británico”, que, habiendo ya transcurridos 79 años sería suficiente como para que algunas definiciones y precisiones no sufrieran degradación o trasformación. Y eso está ocurriendo, sin embargo, con una especie de “racionalidad de la conveniencia propia”. La Declaración de Independencia de Israel menciona siete veces a la ONU y en un párrafo se expresa: “Sobre Eretz Israel y, en virtud de nuestro derecho natural e histórico y basados en la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, proclamamos el establecimiento de un estado judío en Eretz Israel, que será conocido como el estado de Israel”. Bien hasta allí. Pero los 700.000 colonos emplazados en tierras palestinas ocupadas manu militari desde la guerra (“De los seis días”) iniciada por Israel (05/06/67). Los instala el gobierno en complejos habitacionales e infraestructura que les brindan servicios. Tal vez sirva para esta columna trascribir palabras de Menachem Begin en su libro La rebelión (Historia del Irgun) -Plaza & Janés, S.A. editores. Dic 1978. “Existe una norma histórica. El Derecho Internacional, una línea pasa o ha sido trazada por alguien como separación entre un Estado nacional y un país del pueblo; esta línea artificial tiene que desaparecer”. Así ocurrió entre el 5 y el 11 de junio de 1967. A partir de entonces, es nuestro deber, tanto de los padres como de los hijos, hacer todo lo posible para que la desparecida línea artificial no se restablezca jamás. No podemos renunciar a nuestro derecho natural y eterno”. Pareciera estar aplicándose las “normas” del “quilita legal” para cada territorio ocupado. Y los palestinos en las banquinas de todos los caminos.







