De Tucumán a Córdoba por una pregunta a Milo J: un accidente, una cena en bandeja y los nervios a flor de piel

La invitación de Sony prometía una noche en un hotel, un anuncio secreto y la posibilidad de conversar con el artista. Lo que siguió incluyó 13 horas de viaje, dos horas de sueño y una carrera para llegar a tiempo al regreso.

RECUERDOS DEL SET. Parte de la utilería que quedó como recuerdo de la experiencia en Córdoba.
RECUERDOS DEL SET. Parte de la utilería que quedó como recuerdo de la experiencia en Córdoba.

Resumen para apurados

  • La periodista Victoria Reinoso viajó de Tucumán a Córdoba convocada por Sony para interrogar al cantante Milo J sobre la identidad artística y sus raíces.
  • Tras un viaje de 13 horas afectado por un accidente de tránsito y apenas dos horas de sueño, la cronista participó del exclusivo evento con estrictas medidas de privacidad.
  • El intercambio revaloriza el arraigo local en la música urbana y visibiliza los desafíos del periodismo federal para cubrir eventos de alcance nacional.
Resumen generado con IA

Hay viajes que empiezan cuando uno sube al colectivo. Este empezó unos días antes, cuando llegó la invitación de Sony.

La propuesta era bastante clara: viajar a Córdoba, participar desde adentro de uno de los anuncios más importantes de la carrera de Milo J y tener la posibilidad de hacerle una pregunta. El evento era confidencial, no se podían usar celulares y el material quedaría bajo embargo hasta que el artista hiciera el anuncio oficial.

Parecía una experiencia periodística interesante. Lo que no decía la invitación era todo lo que iba a pasar para llegar hasta ahí.

RUMBO A CÓRDOBA. El viaje desde Tucumán que empezó a las 13 y terminó, después de varias demoras, a las 2 de la mañana. RUMBO A CÓRDOBA. El viaje desde Tucumán que empezó a las 13 y terminó, después de varias demoras, a las 2 de la mañana.

De Tucumán a Córdoba: 13 horas que parecieron muchas más

Salí de la terminal de Tucumán a las 13. El horario estimado de llegada a Córdoba era a las 22. En mi cabeza, el plan era sencillo: llegar, instalarme en el hotel, cenar, dormir y al día siguiente ir al evento.

También era mi primer viaje completamente sola fuera de la provincia. Estaba feliz por la oportunidad, pero tenía miedo. Me senté junto a la puerta de abajo del colectivo y prácticamente no me moví. Tenía mis cosas cerca porque estaba perseguida con que me las podían robar. Así pasaron horas, mirando de reojo mis pertenencias y tratando de dormir.

PRIMER VIAJE SOLA. La llegada a Córdoba después de 13 horas de colectivo y un accidente que demoró el camino. PRIMER VIAJE SOLA. La llegada a Córdoba después de 13 horas de colectivo y un accidente que demoró el camino.

A una hora de Córdoba capital, el colectivo quedó detenido por un accidente y durante casi dos horas no pudimos avanzar. Desde la ruta se veían tres autos muy dañados. Mientras los periodistas que habían llegado desde distintos puntos del país ya estaban en el hotel, yo seguía arriba del colectivo. 

Finalmente llegué a Córdoba a las 2 de la mañana, cuatro horas después de lo previsto y con 13 horas de viaje encima.

Una cena en bandeja y una pregunta pendiente

Llegué al hotel, me bañé y salí a comprar un dentífrico. Sí, a esa hora. Volví a la habitación y recién entonces pude mirar bien dónde estaba: era muy linda y tenía una cena preparada en una bandeja, con sanguchitos de miga, papitas y gaseosa. Después de tantas horas de colectivo, fue un pequeño lujo.

TODO LISTO. La habitación del hotel donde tocó descansar apenas dos horas antes del encuentro con Milo J. TODO LISTO. La habitación del hotel donde tocó descansar apenas dos horas antes del encuentro con Milo J.

Pero había algo que no me dejaba desconectar: al día siguiente iba a estar frente a Milo J y tenía que hacerle una pregunta.

Me quedé hasta las 6 de la mañana pensando qué decirle. Escribí opciones, las mandé, cambié palabras y volví a dudar. Dormí unas dos horas.

LA CENA. Me esperaba en el hotel después de una jornada de viaje que terminó de madrugada. LA CENA. Me esperaba en el hotel después de una jornada de viaje que terminó de madrugada.

A la mañana siguiente bajé al desayuno buffet y, cerca del mediodía, salimos hacia el predio frente al Estadio Mario Alberto Kempes. El lugar estaba lleno de producción: grúas, cámaras, fotógrafos, sonidistas, técnicos y personas corriendo de un lado a otro. También había extras que simulaban ser periodistas. Todo bajo un sol tremendo.

DESAYUNO ANTES DEL EVENTO. La mañana en Córdoba, pocas horas después de haber llegado desde Tucumán. DESAYUNO ANTES DEL EVENTO. La mañana en Córdoba, pocas horas después de haber llegado desde Tucumán.

Los periodistas que realmente habíamos viajado para hacer preguntas éramos alrededor de 15. Nos ofrecieron el catering, pero yo no quería comer nada. Estaba transpirando de los nervios y tenía el estómago cerrado. Al final, apenas comí una porción de pizza.

MUCHO MOVIMIENTO. Parte del despliegue de producción que se preparó para el anuncio de Milo J. MUCHO MOVIMIENTO. Parte del despliegue de producción que se preparó para el anuncio de Milo J.

La pregunta que me tuvo despierta hasta las seis

Cuando llegó mi turno, respiré y pregunté: “¿Qué sentís que tiene que ver el lugar de donde uno sale, el barrio, la historia, el entorno, en encontrar una identidad artística propia, sobre todo en un contexto donde muchos jóvenes sienten que para conseguir oportunidades tienen que irse lejos?”

Milo habló de Morón, de sus raíces y del vínculo entre el lugar de origen y la música. También llevó la respuesta hacia el folklore argentino y explicó cómo cada provincia puede aparecer en una canción.

“Yo soy de los que opinan que justamente eso es una de las fortalezas del artista también. El color, la esencia del artista también es el lugar de donde salió”, respondió.

RECUERDOS DEL SET. Parte de la utilería que quedó como recuerdo de la experiencia en Córdoba. RECUERDOS DEL SET. Parte de la utilería que quedó como recuerdo de la experiencia en Córdoba.

Y listo. Eso que había ocupado tantas horas de mi cabeza duró apenas unos minutos y, de los nervios, ni siquiera pude procesar del todo lo que me estaba respondiendo.

Cuando terminó, varias personas me dijeron que no se había notado mi inquietud. Una periodista mendocina y una productora de Olga me dijeron que les había gustado mucho la pregunta y que la respuesta las había emocionado.

Yo no podía creerlo. Por dentro sentía que se me notaba absolutamente todo.

Otra vez a las corridas

A las 18 salía el colectivo de vuelta a Tucumán y, para ese momento, mi celular estaba prácticamente muerto. Casi se me va el taxi que nos llevaba hasta la terminal y terminé llegando con cero batería, preguntándole la hora a todo el mundo para saber si todavía estaba a tiempo.

Llegué. Y una chica que viajaba también me ofreció su celular para poder avisarle a mi mamá y a mi jefe que estaba bien. Después me senté en el colectivo, agotada, con mis cosas y los recuerdos del día.

Lo había logrado.

Había salido de Tucumán a las 13 pensando que a las 22 estaría en Córdoba. Llegué a las 2, dormí dos horas, pasé el día bajo el sol en el predio del Kempes, transpiré de los nervios antes de hacerle una pregunta a Milo J y unas horas después ya estaba otra vez rumbo a casa.

Volví a mi casa a las 5 de la mañana.

A mi casita.

Y ahí sí, después de un viaje que empezó con miedo a que me robaran las cosas, siguió con un accidente, una cena en bandeja, dos horas de sueño, una pregunta que me tuvo despierta hasta las seis y una última carrera para llegar a tiempo al colectivo, pude dormir tranquila.

Había valido la pena.

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