Qué debe repetir San Martín para volver al triunfo: así le fue al equipo de Orfila lejos de La Ciudadela

Después de la caída frente a Temperley, el equipo intentará apoyarse en el funcionamiento que mejores resultados le dio como visitante.

PLANIFICACIÓN. Orfila encabezó una nueva práctica en el complejo Natalio Mirkin, con la mira puesta en el compromiso del sábado en Mataderos.
PLANIFICACIÓN. Orfila encabezó una nueva práctica en el complejo "Natalio Mirkin", con la mira puesta en el compromiso del sábado en Mataderos.

Resumen para apurados

  • San Martín de Tucumán visitará a Nueva Chicago este sábado en Mataderos para buscar el triunfo tras caer ante Temperley, apoyado en su buen rendimiento fuera de casa.
  • Bajo la dirección de Alejandro Orfila, el equipo logró mantenerse invicto como visitante con cinco puntos sumados, destacando por su solidez defensiva y rápidas transiciones.
  • El partido evaluará si la efectividad del equipo fuera de Tucumán responde a una identidad futbolística consolidada o si aún depende del planteo táctico propuesto por el rival.
Resumen generado con IA

Lejos de La Ciudadela apareció, hasta el momento, la versión más convincente del San Martín de Alejandro Orfila. En sus tres presentaciones como visitante, el “Santo” sumó cinco de los ocho puntos del ciclo, se mantuvo invicto y mostró una identidad futbolística que todavía no logró sostener con la misma continuidad cuando le tocó jugar en Tucumán. El sábado, frente a Nueva Chicago, el equipo tendrá una nueva oportunidad para recuperar ese funcionamiento y demostrar que aquellas actuaciones fuera de casa no fueron una casualidad.

Más allá de los resultados, los cinco partidos dirigidos por Orfila permiten encontrar diferencias claras entre el rendimiento como visitante y el que mostró en La Ciudadela. Algunas tienen que ver con el contexto de los encuentros, otras con la respuesta del equipo y varias serán determinantes en Mataderos.

Espacios para atacar: en Turdera, frente a Temperley; en Paraná, contra Patronato; y en Mendoza, ante Deportivo Maipú, San Martín encontró rivales que, por momentos, adelantaron sus líneas o dejaron metros para correr después de cada recuperación. Ese escenario favoreció especialmente a Bruno Cabrera y Álvaro Veliez, dos futbolistas cuya principal virtud aparece cuando pueden explotar su velocidad por las bandas. También benefició a Gabriel Carabajal, que recibió la pelota con mayor libertad para girar, conducir y elegir el pase. El equipo no necesitó elaborar durante demasiado tiempo y muchas veces llegó al área rival mediante transiciones rápidas, uno de los aspectos que más pretende Orfila desde su llegada.

El mediocampo: otro rasgo que distinguió al San Martín de visitante fue la solidez en la mitad de la cancha. Más allá de los nombres, el equipo consiguió mantenerse corto, recuperar rápido la pelota y proteger mejor a la última línea. Esa estructura permitió que los volantes ofensivos recibieran en posiciones favorables y que la defensa casi nunca quedara expuesta.

En Paraná esa virtud fue determinante. Después de conseguir la ventaja, San Martín administró el partido con inteligencia, cerró los caminos hacia su arco y prácticamente no sufrió sobresaltos. En Mendoza volvió a repetir esa receta: no tuvo demasiada profundidad, pero tampoco permitió que Deportivo Maipú generara situaciones claras. Esa capacidad para controlar los partidos fue una de las principales fortalezas del ciclo.

El panorama fue distinto frente a Temperley. La presión rival desacomodó al mediocampo, obligó a Agustín Graneros y Santiago Briñone a jugar incómodos y provocó pérdidas en una zona sensible. Como consecuencia, Carabajal debió retroceder varios metros para participar de la elaboración y el equipo perdió presencia cerca del área rival.

La paciencia para jugar: otro rasgo que apareció fuera de casa. San Martín también mostró una mejor lectura de los momentos de cada partido cuando actuó como visitante. No sintió la obligación de atacar permanentemente ni de acelerar todas las jugadas. Supo esperar, elegir cuándo presionar y cuándo administrar la pelota. En varios pasajes dejó que el rival asumiera el protagonismo para luego recuperar y salir rápido.

No pudo plasmar sus virtudes: como local, en cambio, el contexto fue diferente. El empuje de la gente y la necesidad de asumir la iniciativa desde el primer minuto llevaron al equipo a jugar con mayor ansiedad cuando las cosas no salieron como estaban previstas. El gol tempranero de Temperley modificó completamente el escenario y obligó a San Martín a adelantar sus líneas antes de tiempo.

Todo ese análisis cobra valor porque el próximo compromiso volverá a reunir varias de las condiciones que favorecieron al equipo fuera de Tucumán. Nueva Chicago suele proponer encuentros intensos, con mucha disputa en el mediocampo, pero también deja espacios cuando adelanta sus líneas para presionar.

Orfila buscará que San Martín recupere el orden defensivo, el equilibrio entre líneas y la capacidad para atacar con velocidad cuando aparezcan esos metros.

El DT sabe que no alcanza con repetir un esquema o mantener los mismos nombres. Lo que intentará sostener será una idea. Si el “Santo” consigue volver a ser un equipo compacto, que recupere rápido, encuentre a Carabajal cerca del área y aproveche la velocidad de sus extremos, tendrá muchas posibilidades de regresar al triunfo. Si, por el contrario, vuelve a quedar atrapado en un partido de elaboración lenta, con pocos espacios y un mediocampo superado, las dificultades que aparecieron frente a Temperley volverán a ponerse sobre la mesa.

Por eso, la visita a Mataderos será mucho más que un partido. Será una medida para comprobar si la mejor versión que mostró el San Martín de Orfila fuera de casa puede consolidarse como una identidad o si todavía depende demasiado del contexto que proponga cada rival. Esa respuesta comenzará a construirse el sábado, en un escenario que, hasta ahora, parece mucho más favorable para las características que intenta imprimir el entrenador uruguayo.

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