Sin una fecha confirmada pero con una alta tensión política, Mauricio Macri y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, se reunirán en los próximos días para ordenar el rumbo estratégico del PRO. El debate central en la conducción partidaria ya no pasa por romper con La Libertad Avanza, sino por determinar bajo qué condiciones se sostendrá la alianza. Tras dos décadas de protagonismo, el desafío principal es acompañar el rumbo del Gobierno nacional sin renunciar a la capacidad de negociación ni poner en riesgo la supervivencia política de la fuerza que gobierna la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) por casi veinte años.
La necesidad de fijar una postura clara responde a un diagnóstico crítico que preocupa a la cúpula del partido: el continuo drenaje de dirigentes hacia el oficialismo nacional, evidenciado en las salidas de figuras como Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich y Diego Santilli. Frente a este “goteo” y reconociendo que Javier Milei ocupa hoy el liderazgo de la centroderecha, la conducción porteña movió sus fichas para no perder terreno. En ese marco, Jorge Macri formalizó la incorporación de Cristian Ritondo a la mesa política de la Ciudad, buscando fortalecer un espacio clave de articulación entre el distrito de origen del PRO, el Congreso de la Nación y la provincia de Buenos Aires.
A pesar de la coincidencia general sobre el rumbo del país, dentro del espacio conviven dos miradas sobre el armado hacia las presidenciales de 2027. Por un lado, Jorge Macri, Cristian Ritondo y los gobernadores del PRO impulsan consolidar el entendimiento con los libertarios de forma inmediata, respaldados en el antecedente electoral donde la unión de ambos espacios permitió remontar más de 13 puntos para asegurar el triunfo.
Posición de fortaleza
Del otro lado, Mauricio Macri y su dirigente de confianza, Fernando De Andreis, sostienen que la convergencia debe realizarse desde una posición de fortaleza y no de subordinación. En la mesa de negociación, el ex presidente cuenta con una carta clave estratégica: encuestas recientes le asignaron un piso cercano al 10% de intención de voto. En el entorno de Macri confian en que ese capital electoral resultará indispensable para que el oficialismo busque una victoria en primera vuelta en 2027. Con la prioridad puesta en blindar la CABA y evitar el vaciamiento del partido, el macrismo busca hacer valer su peso específico para definir un acuerdo duradero.









