En Tucumán, la Iglesia alertó por el avance de la ludopatía: "No saben el mal que le hace a la sociedad"
Resumen para apurados
- El vicario Joaquín Abuín alertó hoy en Tucumán sobre el preocupante aumento de la ludopatía juvenil por apuestas online y exigió regulación estatal urgente para proteger a los jóvenes.
- La advertencia surge ante el endeudamiento de menores mediante billeteras virtuales y las consultas de familias desesperadas. Abuín sugirió aplicar regulaciones como las de Francia.
- Se busca que legisladores e instituciones restrinjan el acceso digital a menores y refuercen el control parental para prevenir adicciones tecnológicas en la sociedad.
El avance de las apuestas online y de la ludopatía entre adolescentes y jóvenes volvió a encender las alarmas. Desde la Iglesia Católica se sumaron al debate con un fuerte llamado de atención sobre las consecuencias sociales de esta problemática y reclamaron un trabajo conjunto entre el Estado, las familias y las instituciones para prevenir una adicción que, aseguran, ya está golpeando a numerosos hogares.
El vicario general del Arzobispado de Tucumán, Joaquín Abuín, sostuvo en LA GACETA que la ludopatía "ha comenzado a visibilizarse ahora", aunque remarcó que sus efectos vienen creciendo desde hace tiempo y afectan especialmente a los sectores más jóvenes.
"Es un tema que hay que abordar en conjunto porque acá tiene que estar el Estado, que también tiene que reglamentar. No saben el mal que le hace a la sociedad, en especial a los jóvenes", afirmó.
Abuín puso como ejemplo la legislación adoptada recientemente en Francia para restringir el acceso de menores a determinadas plataformas digitales. A su entender, este tipo de medidas responden a la necesidad de proteger a los adolescentes frente a riesgos cada vez mayores en el entorno virtual.
"Si un Estado se ha dado cuenta de que hay una parte vulnerable de la sociedad, entonces hay que resguardar y cuidar. Me preocupa que nuestros legisladores y quienes gobiernan se pongan a la altura de esta circunstancia", expresó.
Familias que buscan ayuda
El sacerdote aseguró que en la Iglesia reciben con frecuencia consultas de padres desesperados por la situación de sus hijos. Según explicó, muchos jóvenes necesitan tratamiento psicológico, grupos de apoyo y acompañamiento para superar la adicción.
"He escuchado a muchas personas que han venido a pedir asesoramiento. Hay que tratar de acompañarlos porque muchas veces necesitan terapia, grupos de autoayuda para salir de esta situación", señaló.
También advirtió sobre otro problema que suele aparecer asociado al juego compulsivo: el endeudamiento. "Hay muchos chicos que tienen acceso a distintos tipos de billeteras virtuales. Tengamos mucho cuidado con esto", insistió.
El rol de los padres
Durante la entrevista, Abuín hizo especial hincapié en la responsabilidad de las familias frente al uso de la tecnología. Recordó una reflexión del papa Francisco en la exhortación apostólica Amoris Laetitia, donde plantea que muchos padres desconocen con quién interactúan realmente sus hijos cuando pasan horas conectados desde sus casas.
"Muchos papás dicen: 'Mi hijo está en casa todo el día'. Pero está vinculado con muchísimas personas que no conocen, no saben si son reales o virtuales ni qué le están ofreciendo".
En ese sentido, consideró que los adultos no deben renunciar a ejercer controles sobre el uso de celulares y redes sociales cuando los hijos todavía son menores de edad.
"Cuando uno le da un celular a un hijo tiene que poner determinadas trabas. Es importante que los padres sepan con quién están sus hijos en la red", sostuvo.
Incluso cuestionó la idea de que revisar el celular de un menor implique invadir su privacidad. "Si todavía no es adulto, soy yo el que tiene que poner las reglas en la casa. Hemos ido concediendo determinadas formas de actuar de los chicos y después ya no sabemos cómo ponerles límites", afirmó.
Una preocupación que va más allá del juego
Abuín explicó que la ludopatía es apenas una de las expresiones de un problema más amplio relacionado con el uso excesivo de la tecnología. Mencionó también el consumo de pornografía y la dependencia del teléfono celular como fenómenos que observa con frecuencia.
"Uno de los temas que les pregunto a los chicos en la confesión es cómo anda su adicción al celular. Les pido que me muestren cuántas horas lo usaron ese día. Algunos me dicen ocho o nueve horas. Es mucho para un chico", comentó.
Finalmente, insistió en que estos indicadores deberían servir como una señal de alarma para toda la sociedad. "Son cosas interesantes para ir chequeando y viendo cómo está nuestra sociedad. Si países como Francia han decidido avanzar con este tipo de regulaciones, por algo será. Algo está pasando", concluyó.











