Sistema de créditos: otro desafío que debe afrontar la UNT

La reforma propone modificar la forma de medir las trayectorias académicas y abre un debate entre autoridades, docentes y estudiantes

NUEVO SISTEMA. La UNT comenzó a debatir la implementación del Sacau que transformará la forma de cursar y acreditar las carreras universitarias.
NUEVO SISTEMA. La UNT comenzó a debatir la implementación del Sacau que transformará la forma de cursar y acreditar las carreras universitarias.

Resumen para apurados

  • La Universidad Nacional de Tucumán debate implementar el nuevo sistema de créditos nacionales Sacau para modernizar la medición de sus carreras hacia el año 2027.
  • El Sacau medirá las horas totales de estudio y clases, sustituyendo la carga horaria tradicional, en medio de la transición por la elección de autoridades de la universidad.
  • La reforma busca facilitar la movilidad estudiantil y acortar carreras, pero enfrenta resistencia gremial por temor a la privatización y al ajuste presupuestario actual.
Resumen generado con IA

Mientras la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) continúa sin definir quién conducirá el Rectorado para el período 2026-2030, la casa de estudios ya avanza en su agenda académica. Entre los principales desafíos aparece la implementación del Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (Sacau), que deberá comenzar a regir en todas las universidades del país desde 2027.

La iniciativa impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y por la subsecretaría de Políticas Universitarias busca modificar la forma en que se organizan las carreras de grado. A diferencia del esquema actual, centrado en las horas de clase, el Sacau medirá la totalidad del trabajo que realiza el estudiante para aprobar una asignatura: cursado, prácticas, lectura de bibliografía, elaboración de trabajos y preparación de exámenes. Cada crédito representará entre 25 y 30 horas de dedicación académica.

En cuanto a su implementación, Alejandro Álvarez, subsecretario de Políticas Universitarias, explicó que las carreras nuevas deberán amoldarse al Sacau, mientras que las ya existentes podrán adoptarlo voluntariamente o seguir con sus sistemas actuales, aunque se espera una transición progresiva. “Las carreras de grado tendrán una duración de dos a cuatro años, con un mínimo de 60 créditos por año académico. Las universidades deben rediseñar sus programas para organizarlos por créditos, considerando tanto las horas de clase como el trabajo autónomo, todo paulatinamente”, explicó Álvarez en su cuenta de X.

A modo de ejemplo, indicó que una carrera de cuatro años podría requerir 240 créditos (60 por año). “Si una asignatura tiene seis créditos (cada crédito implica de 25 a 30 horas), implica unas 150-180 horas de trabajo total (clases más estudio autónomo). Aprobando asignaturas, se acumulan créditos hasta completar los necesarios para graduarse”, posteó.

Trabajo interno

En la UNT, distintas facultades ya comenzaron a analizar cómo adecuar sus planes de estudio y revisar las cargas horarias de las carreras. El debate, sin embargo, ocurre en medio de un escenario de transición institucional, luego de la suspensión de la elección de rector y vicerrector.

Para la decana de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia, María Inés Gómez, el próximo Rectorado deberá combinar capacidad política y gestión para llevar adelante transformaciones de fondo. Entre ellas, mencionó la necesidad de modernizar la universidad y mejorar las trayectorias estudiantiles. “El objetivo debe estar puesto en aumentar el número de ingresantes y evitar la deserción”, sostuvo.

En la misma línea, el decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología, Sergio Mohamed, consideró que el principal desafío será que el nuevo sistema se traduzca en una verdadera flexibilización académica. “La ‘moneda de cambio’ educativa debe permitir una movilidad estudiantil real, tanto a nivel nacional como internacional”, afirmó.

Por su parte, el decano de Filosofía y Letras, Sergio Robin, indicó que las discusiones en su facultad comenzaron en 2024 y señaló que, si bien no existe una resistencia generalizada, sí hay preocupación por las implicancias de la reforma sobre los planes de estudio vigentes. “profunda y legítima preocupación por lo que implica esta transformación”, planteó.

El decano de Ciencias Naturales, Hugo Fernández, en tanto, vinculó el debate con otros cambios que atraviesa la educación superior, como el avance de la inteligencia artificial y las nuevas formas de aprendizaje de las generaciones más jóvenes.

No todos los sectores universitarios, sin embargo, observan con buenos ojos la implementación del Sacau.

Resistencia gremial

Desde la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (Adiunt), la secretaria general Anahí Rodríguez expresó fuertes reparos al sistema y advirtió que la reforma podría avanzar en un contexto de ajuste presupuestario y pérdida salarial.

La dirigente sindical sostuvo que el nuevo esquema podría derivar en una flexibilización de las carreras y en una progresiva mercantilización de la educación superior. Además, consideró que el debate no puede darse de manera aislada del contexto económico que atraviesan las universidades públicas, marcado por reclamos salariales y problemas de financiamiento.

“Uno estudiaría una carrera universitaria más reducida, con una salida laboral supuestamente más rápida, pero luego va a tener que financiar sus estudios superiores”, afirmó en diálogo con LA GACETA. En este marco, recordó que, según la ley vigente, “todos los posgrados son pagos”, lo que afectaría el carácter público y gratuito de la universidad.

Mirada estudiantil

Entre los estudiantes también existen posiciones diversas. Desde distintos centros de estudiantes reconocen que el sistema podría facilitar la realización de intercambios académicos y simplificar el reconocimiento de materias cursadas en otras universidades. También consideran que permitiría visibilizar la verdadera carga de trabajo que demanda cada asignatura.

Sin embargo, otros sectores estudiantiles reclaman mayor información y participación en el proceso. En ese sentido, el presidente de la Federación Universitaria de Tucumán (FUT), Alejandro Tapia, afirmó que el sector estudiantil seguirá de cerca la implementación del nuevo esquema académico. “Acompañamos el avance tecnológico y las herramientas que puedan mejorar las trayectorias universitarias, pero nos mantendremos en alerta para vigilar que su aplicación proteja los derechos de los estudiantes”, sostuvo.

Una postura similar expresó Agostina Perea, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, quien consideró que el Sacau podría representar una oportunidad, aunque advirtió sobre la falta de precisiones. “Entiendo que es una mejora para los estudiantes. Sin embargo, hay poca información y poco se sabe sobre cómo se irán dando los cambios. Otros sectores señalan que se trata de un avance hacia la privatización, ya que nos sacarían materias y luego tendríamos que recuperarlas mediante posgrados o especializaciones. Es necesario que las autoridades despejen las dudas respecto del tema”, concluyó.

Elección pendiente: la UNT continúa bajo la conducción transitoria de Cristina Grunauer de Falú

El Consejo Superior volverá a reunirse el próximo 28 de julio en una sesión que genera expectativas ya que podría comenzar a delinearse un nuevo cronograma electoral. Entre los puntos que podrían analizarse figura la posible fecha para la realización de la Asamblea Universitaria, órgano integrado por 161 miembros que tendrá la responsabilidad de elegir a las nuevas autoridades de la UNT. En distintos sectores universitarios estiman que la Asamblea podría concretarse entre fines de agosto y septiembre, siempre que no surjan nuevos obstáculos judiciales o administrativos.

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