Recuerdos fotográficos: Ernesto Padilla y el Trópico de Capricornio en Humahuaca
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
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El ex gobernador tucumano Ernesto Padilla (1873-1951) advirtió en 1928 que por la Quebrada de Humahuaca pasaba el Trópico de Capricornio. Se trata de la línea imaginaria al sur del Ecuador que marca el límite meridional de la zona intertropical, que es el punto más austral donde el sol puede alcanzar el cenit durante el solsticio de verano.
Padilla observó que nadie se había dado cuenta de ese detalle geográfico de Jujuy e interesó a geógrafos militares que estaban levantando planos en la zona para que se hiciera una “fijación sensible y ostensible del Trópico”. El lugar se estableció en las proximidades al sur de la estación Huacalera y allí se construyó un monolito de piedras blancas con la figura de una cabra saltarina. Pero, como era invisible desde el camino por la maraña de arbustos silvestres que lo rodeaban, Padilla consiguió que en 1938 el Ministerio de Obras Públicas de la Nación asignara una partida para reemplazarlo por un gran triángulo que emerge del suelo como una cuña, en una gran explanada circular, de acuerdo “a los adecuados conceptos astronómicos, geodésicos y geográficos”. Es como un gran reloj y allí, entre el 21 y el 23 de diciembre, en el solsticio de verano, no hay sombra alguna. Ubicados junto a la ruta 9, el monolito de la cabra y el monumento quedan detrás de una gran feria de vasijas artesanales de gran atractivo a la par de la carretera.
Más información: Ernesto Padilla, ciudadano del norte argentino, Silvia Formoso, Centro Cultural Rougés (2009); y “El Trópico de Capricornio”, Carlos Páez de la Torre (h), LA GACETA, 16/11/2010.







