Los cambios de clima siguen sorprendiendo a Tucumán

El meteorólogo Leónidas Minetti explica las verdaderas causas de los registros atípicos de este año y adelanta lo que se puede esperar de cara a la primavera. El detrás de los fenómenos

VIENTO ZONDA. Fuertes ráfagas recorrieron la provincia y generaron una alerta amarilla que duró hasta ayer.
VIENTO ZONDA. Fuertes ráfagas recorrieron la provincia y generaron una alerta amarilla que duró hasta ayer.
Hace 9 Hs

Resumen para apurados

  • El meteorólogo Leónidas Minetti explicó este domingo en Tucumán que el inusual clima invernal con viento Zonda y lluvias se debe principalmente a factores naturales externos.
  • El viento Zonda calienta la región al descender de la Cordillera, mientras que las lluvias recientes responden a una recuperación tras sucesivos años de sequía en el norte.
  • El experto anticipó el adelanto de lluvias veraniegas a la primavera por El Niño y advirtió que la provincia deberá adaptarse a una creciente variabilidad térmica global.
Resumen generado con IA

Este año, el clima parece no querer quedarse quieto. Lluvias que no dieron tregua en verano y otoño, un invierno que amagó con el frío para regalar tardes de 30° y fuerte viento Zonda y, para hoy, el pronóstico de una nueva caída en los registros con lloviznas por la mañana según el Servicio Meteorológico Nacional.

Ayer, tras un viernes primaveral, Tucumán continuó bajo alerta amarilla por fuertes ráfagas de viento del NOA, con una temperatura mínima de 11°C, una humedad del 86% y una visibilidad de siete kilómetros. El experto en meteorología Leónidas Minetti explicó a LA GACETA que parte de ese vaivén tiene una explicación natural y que se debe a fenómenos externos.

Todo empieza en el Pacífico. Las masas de aire húmedo viajan hacia el este y chocan de lleno contra la Cordillera de los Andes, donde descargan toda su humedad en forma de lluvia o nieve. Lo que sigue cruzando hacia el lado argentino ya es otra cosa: un aire seco que, al descender, se comprime y se calienta. Ese es el viento Zonda, el autor del clima primaveral que la provincia vivió en pleno julio.

“Es una condición bastante normal en nuestro invierno de Tucumán”, reconoció Miletti, aunque aclaró que este fenómeno es más característico de la región de Cuyo. “Las altas presiones que ingresan producen viento seco que levanta la temperatura. Es lo que conocemos como viento Zonda”, detalló el especialista.

Las precipitaciones

El repentino salto térmico de los últimos días no fue, sin embargo, el único capítulo atípico del año. Todo había arrancado con lluvias y humedad persistentes, muy lejos del calor al que la región está acostumbrada en esa época. Según el especialista, lo ocurrido responde a una combinación de factores más habitual de lo que parece: “veníamos de varios años de sequía en el norte argentino y nos olvidamos de la cantidad de lluvia que cae normalmente”.

El experto fue categórico: “las precipitaciones estuvieron arriba de lo normal, pero no es un producto directo del cambio climático ni de El Niño”. Con todo, matizó que la tendencia de fondo es innegable. “Estos efectos se están produciendo y se van a intensificar con el paso de los años, por el cambio climático”, admitió.

El mito de El Niño

Hay una creencia instalada que, según Miletti, no resiste el contraste con los datos relevados científicamente. El fenómeno de El Niño es “complejo y produce diversos efectos en el territorio argentino”; sin embargo, no existe una correlación directa con lo vivido meses atrás en el NOA.

El suceso posee “diferentes regiones con singularidades climáticas distintas”. Cada zona del país responde distinto: mientras la Pampa Húmeda y el NEA concentran el exceso de lluvias, en el norte el fenómeno se hace sentir de otra manera. “El régimen de variabilidad climática no se marca en aumento de precipitaciones, específicamente”, precisó el meteorólogo.

De cara a los próximos meses, anticipó un “adelantamiento” de las lluvias: “cuando tenemos condiciones que se repiten, El Niño produce generalmente un adelantamiento de las precipitaciones del verano a la primavera en el norte. Hablamos de volúmenes arriba del promedio histórico, no de intensidad”.

Adaptarse a los cambios

Entre inundaciones extremas, fríos áridos y un calor que llegó antes de tiempo, la pregunta que queda flotando es si Tucumán deberá aprender a convivir con estas fluctuaciones como parte de su nueva normalidad.

Sobre esto, Minetti no dejó lugar a dudas: “la provincia se tiene que adaptar a estos cambios, que son paulatinos y van en aumento con los años. Pero dentro de esa variabilidad climática vamos a seguir teniendo años secos, años húmedos, años con temperatura alta, años más helados; eso no va a dejar de estar”.

El clima de Tucumán, parece decir el meteorólogo, no se ha vuelto loco: apenas está mostrando, cada vez con menos disimulo, hasta dónde es capaz de moverse.

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