Recuerdos fotográficos: el título que ganó Central Norte hace poco más de 100 años
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
El 22 de noviembre de 1925, Central Norte se consagró campeón en el campeonato de ese año de la Federación Tucumana de Fútbol.
El equipo estaba integrado por Gramajo, Gauna, Martínez, Arroyo, Cárdenas y Cainzo; Paz, Castro, Maidana, Chividini y Jara.
El partido final lo jugó contra San Martín, en el primer estadio del “Santo”, que se ubicaba en Bolívar y Alberdi. Los “Ferroviarios”, que perdían 2 a 0, empataron en el segundo tiempo gracias a dos goles de Arturo Castro, ambos con asistencia de Jara. Con el empate le alcanzaba a Central Norte para llegar al preciado título.
Más de 5.000 hinchas invadieron el campo de juego para levantar en andas a los jugadores del equipo, sin embargo la dirigencia local no permitió que los reporteros gráficos ingresaran a registrar el momento, actitud que causó profundo desagrado en la opinión pública.
El mencionado fue el primer título federacionista ganado por Central Norte. Atlético había logrado tres (1920, 1921 y 1924), San Martín dos (1919 y 1923) y San Pablo uno (1922).
Un dato relevante, en estos días atravesados por el Mundial 2026, es que en Central Norte jugaba Alberto Chividini, que años después jugó para Argentina el Mundial de Uruguay de 1930. En el libro “Anécdotas mundialistas de Argentina”, Guillermo Knoll escribió: “la citación incluyó a un jugador de un club del ‘interior’: el defensor santafesino Alberto Chividini, que era parte del plantel de Central Norte de Tucumán”. Chividini formó parte del equipo nacional en el 6 a 3 de la primera fase ante México. Como se sabe, en ese Mundial, Argentina resultó subcampeona, al caer 4-2 ante Uruguay.
Según se contó oportunamente, en la sección “Hojeando el diario” de LA GACETA, esa conquista de Central Norte quedó rodeada por una historia que mezcló realidad y leyenda, con dos cuervos convertidos en símbolos de la institución. Según la tradición oral, el dirigente Clementino Castro llevó en su momento dos pichones al club cuando el estadio estaba ubicado en la zona sur del parque 9 de Julio, en un predio conocido como “Las Tres Palmas”. Con el tiempo, las aves se ganaron el cariño de jugadores e hinchas y comenzaron a ser consideradas las mascotas del equipo.
La leyenda nació durante un partido clave frente a San Pablo, rival directo en la lucha por el campeonato. Aunque las crónicas de la época no mencionan a los cuervos, los relatos orales aseguran que uno de ellos sobrevoló el campo y se posó sobre el travesaño del arco rival justo antes del gol del empate de Chividini. Poco después, un penal convertido por Cárdenas selló la victoria por 2 a 1, un resultado que dejó a Central Norte como único líder del torneo.
En la penúltima fecha, los “Ferroviarios” golearon 5 a 1 a Atlético, mientras que San Martín también ganó su compromiso, por lo que la definición quedó reservada para el enfrentamiento entre ambos en la última jornada. De ese clásico que terminó 2 a 2 es que la tradición “cuerva” sostiene que, antes de la remontada, las dos aves volvieron a aparecer sobrevolando el estadio y se posaron detrás del arco defendido por San Martín, repitiendo el presunto presagio ocurrido ante San Pablo y generando así una de las leyendas más emblemáticas del fútbol tucumano, transmitida de generación en generación.







