Cartas de lectores: El fascismo tecnológico

Hace 5 Hs

¿Cuál es el límite ético de los que deciden los caminos para acceder a los bienes y servicios que nos den una calidad de vida que alcance estándares mínimos de dignidad? Estoy haciendo referencia a la tecno-oligarquía que impone en nuestras vidas “el fascismo tecnológico”. Estas personas están diseñando nuestros objetivos y metas sociales, definiendo los medios y herramientas para alcanzarlos, es decir, todo lo opuesto a la igualdad democrática donde cada ciudadano es igual un voto y la decisión es colectiva. Ellas tienen el poder material para comprar medios de comunicación tradicionales o inventan nuevas formas de comunicar para ensalzar a su divinidad a través de la “Tecnolatría”. Envían mensajes que muestran los aspectos positivos de utilizar los nuevos adelantos y a su vez callan opiniones críticas y eliminan las disidencias. El ciudadano de a pie, ilustrado, pero educado en los tiempos del libro de papel, la regla “T” y el teléfono de línea se siente día tras día violentado, por las nuevas exigencias del sistema. Un “token” por aquí, una aplicación nueva por allá. Puede ser para estacionar o para obtener un turno médico. Un QR por acá para acceder al menú de comidas y un 0800 por allá con respuestas automatizadas y únicas. ¿Y si alguien no tiene teléfono inteligente? ¿Y si no hay internet en la zona o se cortó la luz y no tiene dinero para cargar el celular? ¿Y si el sistema falla y te descuentan dos, tres o más veces por el mismo servicio? ¿Cuál es el plan “B”? ¿Con quién hablar, que no sea un bot, si no hay centros de atención, ni cajas o cabinas de pago presenciales? ¿Por qué además de aceptar que manipulen nuestros datos y controlen nuestras decisiones, debemos vivir con contratos de adhesión donde debemos obligatoriamente aceptar las nuevas condiciones o quedar excluidos del bien o servicio? ¿Qué organismos de control garantizan el ejercicio pleno de nuestros derechos constitucionales? ¿Quiénes nos defienden de los que excluyen y descartan de la vida social? ¿Cuándo van a protegernos de estafas virtuales, permitiéndonos que usemos alternativas analógicas y que la opción digital sea facultativa para el ciudadano? Como en el cuento “Casa Tomada” de Julio Cortázar, sentimos que nuestros espacios de libertad son recortados a diario por una ideología elitista, que bajo la apariencia de ser democráticos y la excusa de facilitar nuestras vidas, solo consagran privilegios de aquellos que tienen los medios materiales y los conocimientos suficientes para vivir en el paraíso digital. El dilema de nuestro tiempo es “libertad o tecnofascismo”. Y los que hoy se sientan integrados por creer tener abiertas las puertas del “cibercielo”, sepan que serán los excluidos de mañana. Además, la “empatía con el otro” debería recordarles que todos tienen padres, hermanos, amigos, abuelos, vecinos o conocidos que merecen que el pensamiento y la acción sean empleados en defender su dignidad de vivir en una sociedad libre y democrática.

Miguel Ángel Reguera                    

miguelreguera@yahoo.com.ar

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios