“La ternura es el nuevo punk” dijo hace unos meses Joachim Trier, director de cine noruego, conocido internacionalmente por las películas “La peor persona del mundo” y “Valor sentimental”. Esta última ganó, en la edición más reciente de los Óscar, el premio a la Mejor Película Extranjera. Al presentarla en el Festival de Cannes, expresó que el amor, el cuidado y la compasión se han convertido en la más valiente forma de rebeldía, en la verdadera contracultura. “Lo que necesito ahora mismo es ternura -dijo-. Necesito creer que podemos vernos como personas, que existe un sentido de reconciliación. La polarización, la ira y el machismo no son el camino a seguir”.
Sus opiniones no tardaron en viralizarse. Y en nuestro mundo del espectáculo tuvieron como detractora a la actriz Sofía Gala, quien las rechazó enérgicamente. Calificó a la sola palabra “ternura” como “tan frívola y simple”, algo que “puedo tener acariciando un gatito”. Indignada, soltó: “No: hay que enojarse, basta de calma”. Fue en una entrevista con Julia Mengolini en Futurok: “No es el momento de ser blanditos (…) Para ir en contra de la crueldad, de la individualidad y de la falta de la empatía… hay que ir fuerte con el amor, no tiernamente”.
Cariño entrañable
El Diccionario de la lengua española define a la ternura como la “cualidad de tierno”, sinónimo de “delicadeza, suavidad, blandura”. También como un “sentimiento de cariño entrañable”, equivalente a “afecto, amor, estimación, mimo”. ¿Su opuesto? La dureza. Sin duda se trata de un sentimiento subjetivo, dado que no a todos nos despierta ternura lo mismo. Y, de hecho, algunas personas tienen cierta resistencia a conectar con este aspecto.
Y es que, más allá de que Sofía Gala tiene algo de razón en sus objeciones… también es verdad que eso no implica renunciar al registro emocional de la ternura, a la riqueza que es capaz de aportarle a nuestros vínculos (no sólo con los gatitos). Algo que, desde luego, deja al descubierto nuestra vulnerabilidad.
El psicoanalista argentino Fernando Ulloa consideraba a la ternura parental una base fundamental y profunda, humanizadora, a partir de la cual el niño, en su invalidez inicial, puede desarrollar su psiquismo y convertirse en un sujeto ético, para así poder construir luego relaciones sanas. Es más, afirmaba que toda crueldad es a fin de cuentas el resultado directo del fracaso de la ternura.
Consejo de sexóloga
Hace unos días, la sexóloga argentina Cecilia Ce habló por primera vez en público tras su acusación contra el periodista Nacho Levy (había denunciado en sus redes sociales que sufrió abuso emocional por parte del referente de la organización “La Garganta Poderosa”).
Al finalizar la función de su espectáculo “Encendé tu motor”, que estaba dando en un teatro en Rosario, rompió en llanto frente a una ovación que duró varios minutos. Y terminó diciendo: “Que no nos saquen la ternura”.







