Resumen para apurados
- Francia venció 1-0 a Paraguay con un gol de penal de Mbappé en Filadelfia por los octavos de final del Mundial 2026, logrando así su pase a los cuartos de final.
- Bajo un calor de 40 grados, Francia superó el cerrojo ultra defensivo impuesto por Gustavo Alfaro gracias a un penal cobrado vía VAR que Mbappé transformó en gol a los 69 minutos.
- Tras esta ajustada victoria, el conjunto de Deschamps avanza a cuartos de final donde enfrentará a Marruecos, mientras que la Albirroja se despide con honor de la Copa del Mundo.
En la previa, lo que sucedería en los octavos de final del Mundial 2026 era una incógnita. ¿Aparecería la fuerza imparable de Francia con la que había bailado a Suecia? ¿O se daría algo más parecido al partido incomodísimo que propuso Paraguay en su golpe a los alemanes? Aunque muchos vaticinábamos lo primero, la opción correcta fue la segunda.
Paraguay fue con mucha diferencia el hueso más duro de roer para Francia en lo que va del Mundial. Totalmente ordenado atrás, absolutamente convencido del plan que debía llevar a cabo, lo ejecutó casi a la perfección.
El comienzo del partido mostró a una Francia dueña de la pelota pero atrapada en la telaraña guaraní. El libreto de Alfaro no se limitó al orden táctico; también incluyó ese “otro fútbol” que Paraguay maneja con naturalidad. Durante toda la primera mitad, la “Albirroja” buscó picar el partido: un roce de más después del silbato, algún golpe fuera de contexto —hubo uno sin pelota, de Matías Galarza, que dejó tendido a Kylian Mbappé, pero el VAR no intervino— y la palabra justa al oído para intentar sacar de eje a las figuras de “Les Bleus”.
Hubo momentos en los que los sudamericanos casi logran su cometido. A los 34 minutos, tras una falta de Andrés Cubas, Mbappé reaccionó con un empujón y se armó el primer tumulto general. Poco después, las cámaras captaron al 10 francés desencajado, cruzando insultos cara a cara con Junior Alonso. Paraguay estaba tendiendo sus trampas y Francia caminaba por la cornisa del descontrol, atrapada en un embudo que la obligaba a abusar de centros repetidos o remates lejanos de Adrien Rabiot y Jules Koundé que apenas acariciaron las manos de Orlando Gill.
Sin embargo, el entretiempo fue clave. Tras la charla de Didier Deschamps, zorro viejo en esta clase de batallas, los jugadores bajaron las pulsaciones, y salieron a jugar con la cabeza fría. Francia ya no mordió el anzuelo: ante cada provocación paraguaya, los europeos respondían con risas irónicas y se alejaban. El equipo empezó a mover la pelota con más fluidez y avisó con un derechazo tremendo de Manu Koné que Gill sacó del ángulo con una volada espectacular. Deschamps metió mano en su lujoso banco de suplentes y mandó a la cancha a Désiré Doué en lugar de Bradley Barcola, un cambio que terminaría siendo la clave del triunfo.
A los 66 minutos, la resistencia paraguaya finalmente se agrietó por un error propio. Diego Gómez llegó a destiempo y barrió de manera evitable a Doué, que venía embalado gambeteando dentro del área. Tras el llamado del chileno Juan Lara desde el VAR y la revisión en la pantalla, el uzbeco Ilgiz Tantashev señaló el punto del penal. Mbappé, con la templanza que recuperó tras el descanso, ejecutó con clase para estampar el 1-0 a los 69’.
El gol obligó a Paraguay a salir del refugio, pero el equipo ya no tenía piernas. Apenas un intento débil de Mauricio a los 89 minutos —el primer remate al arco de la “Albirroja” en todo el cotejo— llevó algo de acción a las manos de Mike Maignan. Francia controló el cierre con oficio y, si no se llevó una ventaja mayor, fue únicamente porque Gill se agigantó en el epílogo tapándole un doble mano a mano colosal a Mbappé en el minuto 96.
El encuentro terminó sin sobresaltos para los actuales subcampeones del mundo. Aunque no pudieron brillar como otras tardes, el choque sí funcionó como una gran prueba de carácter. Francia demostró que, si tiene que meter los pies en el barro, está dispuesto y sabe cómo hacerlo. Ante la pierna fuerte respondió de igual manera; ante los insultos, con alguna que otra burla tras el pitazo final; y ante el esquema ultradefensivo, con perseverancia y sin desconcentrarse prácticamente en ningún momento, lo que no le dio chances al rival en ataque.
El próximo rival será Marruecos, con quien ya jugó la semifinal en Qatar 2022. ¿Habrá algún plan que pueda detener a la poderosa máquina francesa?










