Resumen para apurados
- Especialistas alertan en Argentina sobre el riesgo de intoxicación grave que la cicuta y el árbol del paraíso representan para niños y mascotas en jardines y espacios públicos.
- La cicuta suele confundirse con el hinojo silvestre y el árbol del paraíso atrae por sus frutos amarillos otoñales. Su ingesta causa cuadros neurológicos y gastrointestinales.
- Identificar estas especies resulta clave para prevenir accidentes en el hogar. Ante cualquier sospecha de ingesta, los expertos recomiendan acudir de urgencia a un centro médico.
Dos especies de plantas esconden un enorme riesgo si crecen en el jardín. Aunque muestran flores vistosas, hojas de un verde intenso y frutos llamativos que las vuelven muy atractivas, entrañan un grave peligro para los niños y las mascotas que circulan por el hogar. La primera de ellas es la cicuta, conocida históricamente debido al filósofo Sócrates, quien debió beberla para cumplir con su pena de muerte en el año 399 antes de Cristo.
Su nombre científico es Conium maculatum y consiste en una hierba de aspecto delicado, caracterizada por pequeñas flores blancas agrupadas en forma de paraguas y manchas de color violeta en sus tallos. Más allá de esta apariencia inofensiva, la cicuta posee uno de los venenos vegetales más potentes de todos los que se conocen en el mundo natural, por lo que resulta indispensable aprender a identificarla para proteger a la familia.
Una planta venenosa que se come por error
Peligros de la cicuta y confusión con el hinojo:
Los especialistas advierten que en Argentina es muy común confundir la cicuta con el hinojo silvestre. Ambas plantas comparten características físicas, ya que viven dos años y poseen tallos cilíndricos ramificados que alcanzan entre uno y tres metros de altura.
Hábitat de la cicuta:
Esta especie se desarrolla principalmente en ambientes húmedos y frescos, prefiriendo suelos con mal drenaje. Es habitual encontrarla en las cercanías de ríos, arroyos, lagunas y de manera muy frecuente a la vera de las rutas.
El árbol del paraíso (Melia azedarach):
Es un árbol muy común en plazas y jardines debido a la valorada sombra que ofrece su frondosa copa durante el verano. Se reconoce fácilmente en otoño por sus llamativos frutos redondos de color amarillo que permanecen colgados de las ramas.
Efectos de su toxicidad:
El contacto o la ingesta de sus componentes genera un peligro severo. La exposición a esta planta provoca síntomas graves como vómitos, diarreas y alteraciones neurológicas, cuadros que resultan mucho más agresivos en niños y mascotas.
Riesgo de ingesta accidental:
El aspecto vistoso de sus frutos tienta a las personas a recolectarlos y consumirlos por error. Ante cualquier sospecha de ingestión, resulta indispensable acudir rápidamente a una guardia médica al notar los primeros síntomas.
Partes más venenosas del paraíso:
Las variedades con frutos amarillos y bien redondos presentan el mayor nivel de peligro, siendo las semillas internas las principales causantes del envenenamiento. Las hojas y la corteza también contienen toxinas, aunque en menor escala.








