El pueblo galés de la Patagonia que parece sacado de Europa: canales, molinos y álamos centenarios

Al sur del país, un oasis verde se erige guardando la historia y la arquitectura de la comunidad galesa llegada hace 150 años.

Dolavon, un pueblo de ensueño en el sur del país.
Dolavon, un pueblo de ensueño en el sur del país. Imagn: chubutpatagonia.gob.ar
Hace 4 Hs

Resumen para apurados

  • Dolavon, un histórico pueblo de Chubut fundado por colonos galeses hace 150 años, atrae al turismo actual al recrear un pintoresco paisaje rural europeo en plena Patagonia.
  • La comunidad construyó canales de riego y capillas de estilo gótico rural. Su antiguo molino harinero, clave en la época de exportación de trigo, hoy funciona como museo.
  • El resguardo de este patrimonio cultural posiciona a Dolavon como un destino turístico clave, potenciando el desarrollo de la economía local a través de la historia y gastronomía.
Resumen generado con IA

La comunidad galesa arribó hace unos 150 años a la Argentina. Desde ese momento se gestó el nacimiento de una serie de poblados caracterizados por sus techos de pizarra y un marcado estilo gótico rural. Entre los asentamientos surgidos de aquella inmigración al sur del país, destaca un pueblo donde los álamos surgen como cortinas que envuelven las casas. Allí, las huellas de la colonización celta de chapa y ladrillo conviven con capillas protestantes y canales de riego que atraen todas las miradas.

Dolavon es uno de esos pueblos con encanto que nació con la llegada de este flujo migratorio decimonónico. Este oasis verde, cuyo nombre significa “prado del río” en galés, se erige en medio de la estepa patagónica. En la actualidad, su paisaje se pinta como una escena idílica de arboledas y cursos fluviales, mientras que las alamedas completan una auténtica pradera en el corazón del valle.

Un oasis de verde e historia en el Valle Inferior

Ubicado a solo 36 kilómetros al oeste de Trelew, Dolavon se emplaza hoy como un pintoresco pueblo que funciona como un túnel hacia el otro lado del mundo. Con una población cercana a los 3.960 habitantes, las marcas de la gesta galesa quedan en evidencia en el canal que atraviesa el centro urbano y en su incesante noria que marca el pulso local. Ambos son parte de un ingenioso sistema de irrigación construido por los antiguos colonos, el cual convirtió a este paraje en un oasis productivo.

Las construcciones típicas de chapa y ladrillo sumadas a los templos protestantes desperdigados por los alrededores confirman el carácter particular de esta localidad, enclavada en el Valle Inferior del Río Chubut. La antigua e intacta estación del Ferrocarril Central del Chubut, que dejó de funcionar en 1961, mantiene un contrapunto arquitectónico con la flamante sede de la Municipalidad, uno de los edificios más modernos de la provincia, concebido como un espacio de trabajo abierto a la comunidad y con paredes vidriadas.  

En Dolavon, los canales de riego marcan el ritmo de la localidad. En Dolavon, los canales de riego marcan el ritmo de la localidad. Imagen: chubutpatagonia.gob.ar

El legado de la molienda y los sabores locales

Una de las joyas históricas de Dolavon se encuentra en el molino harinero que surgió tras el desembarco de los pioneros en las costas de Chubut. Asentados en las márgenes de su río, desarrollaron una importante agricultura cerealera, destacándose el cultivo del trigo, del cual se llegaron a exportar 8.000 toneladas anuales. Como consecuencia de tal éxito, fueron naciendo diferentes plantas de molienda.

De aquellas estructuras precursoras, solo queda una en pie en la zona del valle: el Molino de Dolavon. Creado a fines de 1800, funcionó hasta 1940, cuando se comenzó a subsidiar el grano del norte del país, provocando la decadencia de los trigales patagónicos. Hoy, totalmente preservado, el establecimiento es un museo en cuyo patio posterior funciona un restaurante donde se elabora cerveza artesanal, embutidos y una amplia gama de productos regionales.

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