Leoni Pinto, el historiador que pensó Tucumán desde la región

Su libro póstumo, “Historia, historiador, historiografía en Tucumán 1850 1950” revisa cómo se construyeron los relatos históricos sobre la provincia.

EL LEGADO. Familiares y referentes de la cultura académica tucumana.
EL LEGADO. Familiares y referentes de la cultura académica tucumana.

Resumen para apurados

  • Ayer se presentó en Tucumán el libro póstumo del historiador Ramón Leoni Pinto para rescatar el análisis de la historia regional frente al centralismo nacional.
  • La obra, coeditada por Edunt y el Conicet, fue recuperada de manuscritos inconclusos. Detalla cómo Leoni Pinto usó el concepto de región para desafiar la historia centralista.
  • Este libro cubre un vacío clave en la historiografía del NOA y se consolida como un modelo de rigor metodológico y defensa de la ciencia frente a los cuestionamientos actuales.
Resumen generado con IA

Una obra fundamental para los estudios históricos tucumanos vio la luz después de años de cuidado, recuperación y trabajo editorial. “Historia, historiador, historiografía en Tucumán 1850 1950”, el libro póstumo de Ramón Leoni Pinto, fue presentado ayer en el Centro Cultural Rougés en un encuentro que incluyó una intervención musical de Daniel Robles.

El volumen, publicado por la editorial universitaria (Edunt), el Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES), del Conicet y la UNT, recupera una investigación inédita de un académico que no solo estudió el pasado, sino también el modo en que otros lo habían pensado antes. Esa es una de las claves de la obra: Leoni Pinto analizó a quienes escribieron sobre la historia tucumana hace más de un siglo, revisó sus enfoques, marcó sus límites, valoró sus aportes y dejó notas al margen que permiten seguir su propio razonamiento. Fue una figura destacada de la cultura y la academia del NOA durante la segunda mitad del siglo XX. En 1985 se incorporó a la Academia Nacional de la Historia y 10 años después obtuvo su doctorado. En LA GACETA estuvo a cargo del Archivo, al que amplió y transformó notablemente. El Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras lleva su nombre.

Contra las jerarquías

La historiadora María Celia Bravo, encargada de presentar el libro, ubicó a Leoni dentro de una tradición historiográfica marcada por una jerarquía fuerte. Durante décadas, la historia nacional ocupó el lugar de la gran explicación, mientras que las historias provinciales quedaron en un plano menor.

HOMENAJE. La presentación puso en valor la trayectoria laboral y humana del autor, Ramón Leoni Pinto. La Gaceta / Foto de Roberto Delgado y @editorial.unt HOMENAJE. La presentación puso en valor la trayectoria laboral y humana del autor, Ramón Leoni Pinto. La Gaceta / Foto de Roberto Delgado y @editorial.unt

“La historiografía argentina, cuya máxima autoridad era entonces la Academia Nacional de la Historia, privilegiaba la historia nacional como la historia importante, la que estaba situada en el podio y la que ofrecía las grandes versiones explicativas de la historia argentina”, explicó Bravo.

Ese esquema relegaba los estudios provinciales a un lugar peyorativo. “Se decía: ‘Es solamente historia de las provincias’ o ‘historia localista’”, recordó la historiadora.

Leoni Pinto se formó en ese clima de ideas, pero sus investigaciones lo llevaron a discutirlo. Según Bravo, ese cambio se advierte con claridad en su tesis doctoral, “Tucumán y el Norte Argentino durante la Guerra de la Independencia 1810 1825”. Allí comenzó a tomar distancia de una historia centrada solo en el relato nacional y abrió paso a una mirada más amplia. “El tema del espacio fue central para Leoni, porque la guerra de la independencia trascendía el marco geográfico de las provincias. Iba mucho más allá. Entonces, no era una historia de Tucumán, sino una historia del norte argentino”, señaló Bravo.

Ese punto resulta central para comprender el aporte del historiador. Leoni Pinto buscó salir de la oposición entre una historia nacional prestigiosa y unas historias provinciales de menor rango. Para algunas etapas, incluso, rechazaba el uso de la categoría provincia, porque esas jurisdicciones todavía no existían. “Allí empezó a explicarnos, contra lo que decía la Academia, que no se podía hablar de historia de provincias para esa etapa, porque las provincias no existían”, sostuvo Bravo.

La categoría que le permitió avanzar fue la región. Desde esa escala, pudo pensar procesos que excedían Tucumán, pero que tampoco quedaban subordinados a una mirada “porteñocéntrica”. La guerra, la economía, la sociedad, la política y los espacios de decisión exigían un análisis más complejo.

Bravo remarcó que Leoni Pinto incorporó dos conceptos fundamentales: proceso y región. El primero le permitió ampliar el marco temporal y temático. El segundo le permitió vincular lo local, lo provincial, lo regional y lo nacional sin reducir una escala a la otra.

Esa postura también dialogaba con Juan B. Terán, una figura que Leoni Pinto admiraba. Terán sostenía que la historia nacional debía construirse también desde sus partes, es decir, desde las provincias y las regiones. Esa idea fue retomada por Leoni Pinto y aparece como una de las bases de su obra.

Pasado, presente, futuro

Otro eje decisivo de la presentación de Bravo fue la forma en que Leoni Pinto concebía el oficio del historiador. Para él, investigar no era acumular datos, sino delimitar un problema. Ese gesto, hoy habitual en la formación académica, representaba una novedad frente a una tradición más descriptiva. “En la operación de delimitar un problema el historiador no mira solamente hacia el pasado, sino que también está interpelado por los problemas del presente”, explicó Bravo.

Esa frase resume una parte esencial de su pensamiento. Leoni Pinto veía el pasado desde preguntas del presente, pero también con una preocupación por el futuro. “Sostenía que la tarea del historiador consistía en mirar hacia atrás, pero también hacia adelante. No solo hacia el presente, sino también hacia el futuro”, afirmó la historiadora. Ese diálogo entre tiempos estaba sostenido por la evidencia documental. Los documentos eran las pistas que permitían alcanzar un conocimiento serio del pasado y, desde allí, pensar los problemas de una sociedad.

Los primeros intérpretes

El libro se organiza a partir de la teoría de las generaciones de José Ortega y Gasset. Con esa herramienta, Leoni Pinto analizó a distintos grupos de intelectuales y funcionarios que pensaron Tucumán desde la primera mitad del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

En ese recorrido aparecen Juan Bautista Alberdi, Arsenio Granillo, Alfredo Busquet, Antonio Correa, Paul Groussac, Ricardo Jaimes Freyre, Ernesto Padilla y Alberto Rougés, entre otros.

Su lectura fue crítica. A Groussac, por ejemplo, le reconoció el “Ensayo histórico de Tucumán”, publicado en 1882, como el primer libro con pretensión histórica sobre la provincia. Pero también marcó sus límites: pocas fuentes y una mirada atravesada por parámetros europeos, en especial por la idea de civilización.

Bravo definió la importancia del volumen con una afirmación central: “Es el primer libro sobre historiografía de Tucumán, y eso no es poco. Restituye un vacío en ese campo, un campo del que nadie se había ocupado de esa manera”.

Un acto afectivo

Fernando Longhi, director del ISES, reforzó esa lectura al presentar el libro como una obra sobre “la historia antes de la historia como disciplina”. Para él, Leoni Pinto indagó cómo se construyó el conocimiento histórico sobre Tucumán cuando el campo profesional todavía no existía. “El libro que hoy presentamos recupera las fecundas investigaciones de Ramón sobre las visiones de la historia antes del proceso de profesionalización e institucionalización de la disciplina en nuestra provincia”, expresó Longhi.

También ubicó la publicación en un contexto de cuestionamientos a las ciencias sociales. “Un libro como el que presentamos es exactamente lo contrario de la distorsión: es método, es archivo, es cita, es argumentación, es la paciencia de verificar antes de afirmar”, sostuvo.

Soledad Martínez Zuccardi, de Edunt, destacó el valor editorial e institucional de la obra. “El libro que presentamos tiene una significación muy especial por la enorme importancia de su autor y porque es el resultado del trabajo conjunto de nuestra universidad pública y el Conicet”, expresó.

También remarcó que el manuscrito había quedado inconcluso y disperso en papeles y disquetes, y que la tarea de recopilación, cotejo de originales y armado del texto fue asumida por Patricia Fernández Murga y Victoria Cohen Imach.

La memoria familiar

En el cierre, Marcela Puebla, esposa de Leoni Pinto, puso en palabras el sentido íntimo de la publicación. “Quiero agradecer a todos los que fueron gestores y cuidadores de esta obra, y a quienes me ayudaron a cuidarla para que pudiera llegar a la sociedad”, expresó.

Puebla vinculó el libro con la memoria familiar y con el legado del historiador. “Lo hago por la memoria de Ramón, que lo merece, pero básicamente por sus siete hijos y por su descendencia, para que recuerden la labor del gran hombre que fue”, dijo.

Así, entre el archivo, la universidad pública, la crítica historiográfica y el recuerdo familiar, el libro póstumo de Leoni Pinto volvió al presente. No como una pieza cerrada, sino como una obra que todavía permite discutir cómo se pensó Tucumán, cómo se escribió su pasado y por qué la región sigue siendo una clave indispensable para comprender la nación.

Leoni Pinto, el historiador que pensó Tucumán desde la región

Perfil: una trayectoria

Ramón Leoni Pinto nació en Santiago del Estero en 1934, pero fue tucumano por adopción. En 1952 llegó a la provincia para estudiar en la UNT, donde luego fue docente. Trabajó en el archivo de LA GACETA, fue designado miembro de la Academia Nacional de la Historia en 1985 y obtuvo su Doctorado en 1995. El Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras (Inihlep) lleva su nombre.

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