Cartas de lectores: políticas de metas de inflación

Hace 6 Hs

Dice Gustavo Wallberg en su columna del 14/06/2026, titulada “Aún no hay condiciones para aplicar políticas de metas de inflación”: “la base monetaria pasó de crecer un cien por cien anual en noviembre 2023 a 35 por ciento en marzo 2026 y M2, donde aparece la emisión secundaria, de 114 por ciento anual en noviembre 2023 a 21 por ciento en marzo 2026”. Insiste con plantear discusiones técnicas que nada tienen que ver con la realidad cotidiana de millones de personas no tenidas en cuenta por modelos como los que llevan a cabo el presidente Javier Milei con su ministro macrimileísta Caputo. Pero, encima, lo hace escondiendo datos o salteando los que no le conviene dar. La base monetaria de la Argentina aumentó de $7,8 billones en noviembre de 2023 a $28,1 billones en diciembre de 2024, alcanzando los $41 billones a fines de 2025. Esto significa que, tomando como referencia el cierre previo al cambio de gobierno, la emisión medida a través de la base monetaria acumuló un incremento nominal de 260% para fines de 2024 y un salto total de 425% hacia fines de 2025. En paralelo, el gobierno de LLA decidió destruir el Estado; quitarle todo su poder regulatorio y entregar los recursos naturales al poder financiero internacional, junto con la destrucción de la industria nacional, de la ciencia y tecnología; del empleo genuino con salarios dignos y de toda posibilidad de dejar de ser una colonia. Esta es una de las discusiones históricas más profundas y estructurales de la Argentina, que cruza prácticamente toda la historia política y económica del país desde el siglo XIX. El debate entre un modelo agroexportador/financiero y un modelo de desarrollo industrial/mercado interno, eje en torno al cual se han ordenado las grandes tensiones nacionales. Entonces, sin ánimos de silenciar ninguna opinión, me pregunto: ¿cómo se utiliza el debate técnico? Porque muchas veces la discusión de los “números fríos” (el déficit, la base monetaria, el riesgo país), funciona como una cortina de humo que oculta el verdadero proyecto de fondo. La macroeconomía no es neutral. Las decisiones que se toman bajo el argumento de la “necesidad técnica” (abrir las importaciones, desregular las tasas, quitar subsidios), terminan favoreciendo a determinados sectores concentrados y debilitando a la estructura productiva local. Cuando el foco se pone exclusivamente en el equilibrio fiscal o en la inflación, se suele dejar de lado la pregunta fundamental: ¿para qué y para quién se está ordenando la economía? La historia argentina demuestra que los períodos de especulación financiera y primarización extrema (dictadura de Onganía en 1966 y la de 1976, con Martínez de Hoz como ministro de Economía; Menem; De la Rúa; Macri y Milei), han dejado saldos de desindustrialización muy difíciles de revertir (incluso con los grandes logros de Néstor y Cristina en ese sentido), destruyendo el tejido social y la movilidad ascendente que caracterizaron e hicieron grande a la Argentina.

Javier Ernesto Guardia Bosñak 

Javierucr1970@gmail.com

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